Por Oscar Ugarteche*
11/06/12
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| Oscar Ugarteche |
El complemento directo de
“Adiós Humala” es “bienvenidos fujimoristas”. Con las técnicas y sistemas
mafiosos, el gobierno de Humala ha dado el gran viraje. La llamada hoja de ruta
dibuja una trayectoria de 180 grados que se ha dado constantemente desde el
inicio del gobierno. Es la ruta del viraje en la política exterior ya
mencionada (ver “Adiós Humala”), en la política de género, en la política
ambiental y en la Política. Lo demás no tiene viraje alguno, es el piloto
automático hacia la derecha natural de todo gobierno, al que se refiere
Patricia del Río en su columna en un diario limeño.
Cuando dispararon contra los
que protestaban en Espinar, votantes de Humala en su gran mayoría, ya estaba
cumplida la hoja de ruta. El viraje ya es de 180 grados y está el partido y su
jefe enfrentado a sus aliados y miembros. En la calle esto tiene como resultado
el aumento de las protestas y quizás -en un efecto de bola de nieve- reproducir
lo que Santos, presidente de la región Cajamarca, dijo con tanta certeza hace
pocos días: procesos sociales análogos a los de Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez
en Ecuador y Sánchez de Losada y Carlos Mesa en Bolivia. Esto por no mencionar
a los que se produjeron en Argentina con “el que se vayan todos” en diciembre
del 2001 o el propio pueblo peruano del 2000 cuando los cuatro suyos marcharon
para sacar a Fujimori. En la calle peruana actual, los actores son los jóvenes
y los afectados por la minería. Ellos no necesitan de líderes naturales.
Podrían autoconvocarse bajo el lema “que me devuelvan el voto”.
Ya efectuada la correctamente
llamada “gran transformación” (Ayer con la gente, hoy contra la gente) la hoja
de ruta ha colocado al congreso de la república en un disparadero. Está el
partido de gobierno a 180 grados de su punto de inicio lo que lo coloca como
aliado natural de sus adversarios y opositor de su bancada. De esta forma debe
de entenderse el inicio de las renuncias de sus partidarios y aliados a la
bancada. Esto le va a quitar la escueta mayoría simple que obtuvo. Lo que le
debería de seguir es la alianza con los fujimoristas para poder elegir un
presidente del congreso dentro de un mes. Esta es la ocasión perfecta para que
Kenji Fujimori llegue a la presidencia del congreso. Parece que él trabaja un
poco más que su hermana que no va nunca. Esa alianza reforzaría tanto los
aspectos siniestros montesinistas del régimen (e.g. cambio de leyes en la
noche, sembrado de armas, encarcelamiento de defensores de derechos humanos)
que ya se ven, como los propiamente dictatoriales-fujimoristas, que sobra
mencionar. ¿Otra vez teléfonos interceptados y amenazas telefónicas de muerte?
Si algunos congresistas y diplomáticos políticos no están renunciando ahora aún
es por razones de trabajo e ingresos. Pero otros sin duda seguirán los pasos ya
dados por Verónica Mendoza, y seguido por otros. Mendoza es fundadora del
Partido Nacionalista por cierto.
Humala no puede gobernar los
próximos cuatro años sin tener mayoría en el congreso y eso solo se lo da una
alianza con el Fujimorismo ahora. En realidad en el ejecutivo solo le falta
rebalancear la cancillería y poco más. Los ministros actuales hubieran estado
en los años 90 encantados como tecnócratas “asépticos”. Francisco Tudela, ex
canciller de Fujimori aceptaría encantado la cancillería. Por otro lado, la
cancillería no ha pintado en el viraje de la política exterior peruana. Esa
gran transformación vino de Palacio.
Lo que hace pintoresca a la
derecha peruana, es que nunca ha calculado el efecto de sus actos río
abajo. Esto es por la frivolidad
rampante. Este no es un complot peruano, ni siquiera es uno internacional. Los
temas de la contaminación y una mejor distribución del ingreso minero son
universales y están brotando de forma espontánea en el mundo. Lo pintoresco es
que cuando revienta el problema, se sorprende muy tarde, se convierte en
víctima, y acusa a todos los pobladores de “terrorismo”, que en el Perú tiene
mucho atractivo mediático por la existencia de Sendero en los años 80. Es un
recurso barato usado por la prensa escrita y televisiva adicta al Fujimorismo
(que aún pervive) para generar miedo nacional a las protestas en la asociación
“terrorismo=senderismo”. Con eso cree que produce desafección popular a las
protestas. Todos los peruanos terminamos pagando la cuenta de esta tontería.
Los analistas políticos peruanos deberían estar alimentando a la prensa, de proyecciones
de los efectos de estos movimientos a diez años plazo y advirtiendo a la prensa
de dejarse de frivolidades. ¿Alguien ha pensado cómo se haría si cayera Humala?
Faltan cuatro años de gobierno y el partido gobernante está perdiendo la
mayoría simple en el congreso. “Es el marxismo que tiende sus brazos para
destrozar el progreso logrado” dirá algún editorial de esos periódicos que no sirven
ni para envolver pescado.
Ahora está claro que debería de
existir una fórmula constitucional para pedir la vacancia de la presidencia de
la república, de la misma manera que la hay para alcaldes y presidentes
regionales. Incumplir con las promesas electorales es una buena razón.
*Oscar Ugarteche, economista
peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM,
México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de
América Latina (OBELA) www.obela.org
