sábado, 28 de abril de 2012


¿Qué otros conflictos sociales se viven en la región?

Por Ego Agurto

28/04/12

En el Perú viene generándose una serie de protestas sociales durante los últimos años, producto de la desigualdad en la que viven sus habitantes y de la disputa entre el interés empresarial y el ciudadano. Recientemente el proyecto minero Conga, en Cajamarca, o el de la central hidroeléctrica Inambari, en Puno, al igual que muchos otros casos que se están produciendo en el interior del país, han puesto en vilo a varias autoridades involucradas y que ha generado algunos cambios en ciertos ministerios.

Sin embargo, el Perú no es el único país que enfrenta esta crisis entre las instituciones públicas, las privadas y los ciudadanos afectados por los proyectos que aparentemente aseguran un ingreso económico en la región.

la revista Foreign Policy en español publicó recientemente una lista con los principales conflictos sociales en la región, en el que destaca la lucha de los estudiantes en Chile, quienes buscan modificar el sistema educativo en este país.

Aquí te presentamos los cinco protestas políticas que no debe perderse de vista (tomado de FP):

Los estudiantes en Chile

La masiva movilización estudiantil, que desde mayo hasta noviembre de 2011 paralizó el sistema educativo chileno, es una protesta claramente alineada con el rechazo de medidas económicas pro-mercado y contra el recorte de prestaciones (educativas) del estado. Las protestas de los estudiantes fue el acontecimiento que puso en mayores aprietos al presidente Sebastián Piñera, y cuyas consecuencias fue la caída de dos ministros de Educación.

El eje fundamental de las reivindicaciones se basaron en la demanda de una educación pública, gratuita y de calidad. Están en contra de un sistema público que el Estado financia de forma residual, a la par que estimula la creación de centros privados, de calidad muy variable, para que cubran la demanda educativa que no absorbe el primero.

Ante este panorama miles de jóvenes chilenos, que tienen que endeudarse para poder estudiar una titulación que no les garantiza posteriormente la inserción laboral, salieron a la calla para denunciar un sistema educativo segmentado según el nivel socioeconómico y estructuralmente mal financiado.

La serie de marchas destacaron la aparición de nuevos líderes sociales, como Camila Vallejo, vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) o Giorgio Jackson, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la universidad Católica de Chile (FEUC) en un entorno caracterizado por la cronificación de personajes del status quo político.

Los indígenas en Bolivia y Ecuador

Durante el último año sectores del movimiento indígena boliviano y ecuatoriano, que en su día fueron aliados (o próximos) a las opciones de Evo Morales y de Rafael Correa, se han enfrentado a sus respectivos gobiernos. Las razones de dichos enfrentamientos son complejas, pero están relacionadas con las tensiones que supone impulsar proyectos de desarrollo nacionales y populares y la protección de recursos naturales (forestales, minerales o fósiles) que son cruciales para la pervivencia de las comunidades indígenas.

El caso de la movilización de sectores indígenas en Bolivia ha sido más llamativo por el hecho de que al comienzo de su presidencia, Morales consiguió aglutinar a la mayoría de este tipo de organizaciones a su favor. Por ello sorprendió cuando durante el mes de agosto de 2011, centenares de indígenas de las etnias moxeño, chimá y yuracaré iniciaron una larga marcha para exigir que Morales parara la construcción de una carretera.

Este tipo de protestas, así como la tensión que se generó entre los que manifestantes y el Ejército, ha generado enfrentamientos entre el Ejecutivo, algunos miembros de su mismo partido y organizaciones que en su día fueron próximas al gobierno, como la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB).

En Ecuador, a diferencia de Bolivia, las protestas de los movimientos indígenas contra el gobierno de Correa eran más previsibles por distintos motivos. Por un lado, el partido político Alianza País nunca tuvo una relación demasiado próxima con los movimientos indígenas; por otro, porque durante el mismo proceso constituyente hubo una ruptura entre Correa y quienes defendían las demandas indígenas y ambientales. Por ello, desde hace meses las tensiones entre la Confederación Kichwa del Ecuador (Ecuarunari) y la Confederación de nacionalidades indígenas del Ecuador (Conaie) y el Ejecutivo no son novedad. Fue en este marco en que diversos movimientos realizaron desde el 8 al 22 de Marzo de 2012 una gran marcha desde la región del Pangui hasta la ciudad de Quito, con la voluntad de emular las grandes movilizaciones anti-gubernamentales de los 90.

El movimiento por la paz y contra la impunidad en México

Sin duda el peor fenómeno que ha ocurrido en México –y que alcanza toda la región mesoamericana– durante las últimas décadas ha sido el de la epidemia del crimen. Desatado por el enfrentamiento entre cárteles del narco y amplificado por las erráticas políticas implementadas por Felipe Calderón, quien sacando el Ejército a la calle (con el fin de mantener una posición de firmeza ante unas elecciones que ganó de forma muy discutida) ha generado una trágica espiral de impunidad. Las cifras de asesinados y desaparecidos durante los últimos cinco años ascienden a más de 60.000 personas.

Frente a este desolador escenario en 2011 apareció el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, (MPJD) como una iniciativa para enfrentar y denunciar la intensa ola de violencia y crimen. Este movimiento, que se considera apolítico, ha estado impulsado por una coalición de intelectuales, sectores de la sociedad civil, académicos y ciudadanos anónimos liderados el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo asesinaron brutalmente en Cuernavaca, el 26 de abril de 2011. La novedad del MPJD fue la quiebra del silencio y pasividad de una ciudadanía temerosa y atónita, y el reclamo al Estado de sus responsabilidades ya que, a la luz de los datos que van apareciendo, éste no sólo no ha protegido a los mexicanos si no que ha contribuido a acelerar la espiral de impunidad. Ante ello, el MPJD impulsó una marcha el día 5 de mayo de 2011 desde Cuernavaca hasta el zócalo del DF para presionar a las [1]autoridades que asumieran sus responsabilidades. El movimiento pidió al Gobierno mexicano que accediera a dialogar abiertamente sobre la estrategia de combate con la delincuencia organizada.

Contra la corrupción en Brasil

De los movimientos más novedosos que han aparecido en la región está el que denuncia abiertamente los actos de corrupción de los servidores públicos. El último en aparecer fue el de Brasil que entre los meses de agosto y octubre de 2011 denunciaron una práctica endémica en la política del país: la corrupción y el nepotismo.

En este marco el gobierno de Dilma Roussef vio cómo cuatro de sus ministros tenían que dimitir por denuncias de corrupción y cómo se iba activando una ola de descontento ciudadano, convocado a través de las nuevas tecnologías e impulsado por una heterogénea red de ONG.

Gracias a estas convocatorias el día 7 de septiembre hasta 25.000 brasileños se manifestaron en Brasilia y pocos días más tarde varios miles más en Río de Janeiro. La novedad de este movimiento ha sido el formato de la convocatoria, que se ha hecho a través de redes sociales, y el tipo de repertorio, que ha premiado las manifestaciones de carácter festivo y artístico, como ha sido el caso de la instalación de miles de “escobas verdes contra la corrupción” en las ciudades más importantes del país.

Las Damas de Blanco

Otro movimiento es el de las Damas de Blanco que se opone al régimen cubano y lucha por la liberación de presos políticos. Es singular y único, ya que responde a un contexto poítico también excepcional: el de un Estado que no permite el disfrute de libertades políticas ni civiles. En este contexto las Damas de Blanco es un movimiento constituido por familiares de presos cubanos de conciencia. La novedad, y lo que ha hecho que llamara la atención al resto del mundo, ha sido por su composición fuera exclusivamente femenina, su indumentaria de color blanco, su repertorio de denuncia basado en la resistencia pasiva, su confesionalidad católica y su capacidad de difundir sus actos a través de Internet.