Conga: la mesa servida
Por César Lévano
Diario La Primera – Perú[1]
25/04/12
1. Que cuando el Primer Mandatario dijo, el 16
de noviembre de 2011: “Conga va” lo hizo de modo autoritario e inconsulto y con
la idea implícita, quizá acordada con la empresa, de que el proyecto Conga era
impecable e intocable.
2. Que los peritos contratados después
directamente por Óscar Valdés, presidente del Consejo de Ministros, sin
concurso internacional como es lo normal, han encontrado deficiencias en el
estudio de impacto ambiental, aprobado sin reparos por el régimen de Alan
García, quizá por acuerdo con la empresa.
Los peritos han precisado con énfasis que su
estudio se refiere solo al impacto ambiental. No estaba en su función ni en su
contrato pronunciarse sobre la viabilidad del proyecto.
Lo cierto es que el peritaje ha encontrado
errores y deficiencias en el estudio de impacto ambiental.
Aunque el método de designación de los peritos
suscitó críticas y dudas, la apelación a un peritaje extranjero significaba una
rectificación del gobierno. No era ya la decisión inapelable, sino el
sometimiento a un examen.
Preciso es recordar que hubo especialistas
peruanos que se adelantaron a las recomendaciones de los extranjeros. Uno de
ellos fue Ricardo Giesecke, quien exigió que no se eliminaran lagunas que el
proyecto proponía convertir en botadero de desmonte. Por formular esas y otras
atingencias, fue destituido de su cargo de ministro del Medio Ambiente.
En fecha reciente, el exministro ha explicado:
“No estoy contra la minería, sino contra el abuso”.
El peritaje recomienda reducir el espacio para
desmonte, y aplicar mejores técnicas de almacenamiento.
¿Es eso suficiente? Algunos especialistas opinan
que no se trata de mejorar el almacenamiento, sino de establecer un sistema de
traslado y depósito de los desechos en sitios alejados, lo cual impone sin duda
mayores costos, pero garantiza seguridad para el medio ambiente y para la salud
de la población.
Las cuatro lagunas que el proyecto Conga
proponía secar almacenan 2.6 millones de metros cúbicos de agua. Yanacocha
prometía remplazarlas por tres reservorios con capacidad de 3.2 millones de
metros cúbicos. Los defensores interesados y altisonantes del proyecto han
afirmado que la mina iba a duplicar y hasta cuadriplicar la disponibilidad de
agua para Cajamarca. Las cifras denuncian la mentira.
Conviene exponer que el peritaje efectuado no es
la última palabra en todos los aspectos. En ese sentido es positivo que los
anuncios oficiales expresen disposición al diálogo con los representantes del
pueblo de Cajamarca. Eso debe garantizar un diálogo entre el peritaje y los
estudios alternativos, así como la atención a las preocupaciones de la
población.