Argentina pone punto final al ‘corralito’
Por Francisco Peregil
29/07/12
El
próximo viernes la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, echará con su
firma una palada de 2.281 millones de dólares (1.851 millones de euros) sobre
las deudas contraídas por el Estado hace 11 años. Y con eso quedará enterrado
el corralito, la mayor crisis institucional que vivió el país después de la
dictadura. Aquel 3 de diciembre de 2001 millones de argentinos vieron cómo se
les prohibía sacar sus ahorros de los bancos, estimados en 66.000 millones de
dólares. Muchos recurrieron a la justicia y lograron al cabo de varios años
recuperar su dinero o parte de él. Otros prefirieron aceptar unos Bonos
Optativos del Estado Nacional, conocidos como Boden, que emitió el Gobierno en
2002 por valor de 19.641 millones de dólares (15.831 millones de euros).
Aquella deuda fue una inmensa carga que heredaron Néstor Kirchner en 2003, y
Cristina Fernández, en 2007. Una carga que ha condicionado hasta el día de hoy
la política del país.
Fernández
explica desde hace meses la importancia de lo que sucederá el viernes. “Este
año recién este Gobierno va a terminar de pagar el Boden 12”, anunció en marzo
en el Congreso. “El Boden 12, para los que no saben, no fue a fondos de afuera,
no fue a países soberanos extranjeros… El Boden 12 se formuló para pagar a los
argentinos a los que los bancos de este país no les devolvieron sus ahorros.
Fue el resto de los argentinos, argentinos que tal vez nunca vieron ni verán un
dólar en toda su vida, los que tuvieron que contribuir con 19.641 millones de
dólares, que hemos pagado, del año 2005 a este año, que vamos a pagar (…). Yo
me imagino todas las cosas que podríamos haber hecho con esos 19.641 millones
de dólares para las personas que menos tienen, para los que nunca tuvieron la
suerte de tener un depósito en dólares”.
Ya
puestos a imaginar, con ese dinero habría sobrado casi la mitad para pagar a
Repsol los 8.000 millones de euros que reclama su presidente, Antonio Brufau,
por la expropiación del 51% de las acciones en YPF. Pero el caso Repsol ya está
en manos de la justicia internacional, al Gobierno argentino parece haberle
salido a corto plazo gratis la expropiación, y Fernández contará a partir de
esta semana con un arma más para contraponer su modelo económico frente a los
recortes que sufren otros países como España.
“De
una crisis como la que tuvimos se puede salir sin hacer recaer el costo y el
sacrificio únicamente en los que menos tienen”, declaró ayer en el diario
Tiempo el ministro de Economía, Hernán Lorenzino. “Se pagó sin ajuste,
creciendo. Hay una forma de salir que no tiene que ver con la receta que, pese
a este ejemplo como el de Argentina, los organismos financieros siguen dando a
países que afrontan problemas como el de nuestro país”, añadió.
Cada
noche hay decenas de economistas repartidos por varios canales de televisión
que recuerdan los puntos débiles del sistema: el empleo ha vuelto a caer por
primera vez desde la crisis mundial de 2008-2009; el PIB ha abandonado también
su tendencia alcista y cayó en mayo un 0,5%; las exportaciones descendieron un
10% en junio; el Gobierno sigue falseando las cifras de la inflación, a la que
sitúa por debajo del 10% mientras la mayoría de los economistas independientes
la estiman mayor del 20%.
Uno
de los temas que más preocupan a los críticos con el Gobierno es la disparidad
entre la cotización oficial del dólar (4,58 pesos) y lo que se llega a pagar en
el mercado paralelo (alrededor de 6 pesos). La evolución de esas cifras se
sigue en Argentina con tanta atención como la prima de riesgo en España.
Muchos
ciudadanos temen que el valor de los pesos siga devaluándose e intentan comprar
dólares. Pero el Gobierno ha restringido el acceso a los dólares y ha iniciado
una campaña para convencer a la gente de que ahorrar en pesos es más rentable.
Para predicar con el ejemplo, la presidenta anunció que iba a pesificar un
depósito fijo de tres millones de dólares. Sin embargo, no abundan quienes
hayan anunciado queseguirían el ejemplo. Sin embargo, esta semana se supo que
uno de los grandes defensores de la expropiación de YPF, el viceministro de
Economía, Axel Kicillof, cuenta con 37.000 dólares en el banco, según consta en
su declaración jurada como alto cargo del Gobierno. Y hasta el día de hoy no ha
anunciado que pretenda convertirlos en pesos.
Pero
a pesar de la devaluación del peso en el mercado paralelo, de la inflación, de
la caída en el crecimiento del PIB, del descenso en la tasa de empleo…, la
economía argentina sigue gozando de una mala salud de hierro. Y la seguirá
teniendo mientras el precio de la soja siga batiendo récords por la sequía que
sufre Estados Unidos. “Desde que llegaron los Kirchner”, explica un directivo
de una de las mayores empresas españolas radicadas en Argentina, “hay decenas
de economistas y políticos que han venido diciendo: ‘No llegan a fin de año’. Y
la única verdad es que los inversores que no han hecho caso de esos análisis
han ganado dinero”.
Si
la economía sigue a flote, Fernández podrá encarar las elecciones legislativas
del próximo año con muy buenos augurios. Eso significa que puede obtener en el
Senado y en la Cámara de Diputados una mayoría suficiente para emprender la
reforma de la Constitución y presentarse, si quisiera, a las presidenciales de
2015. Hasta entonces podrá recordar en cientos de discursos, sin que nadie
pueda contradecirla, que entre ella y Néstor Kirchner lograron pagar la deuda
del corralito.