sábado, 12 de mayo de 2012


“En Chile hay una larga continuidad del modelo neoliberal”[1]

Por Mario Troer y Federico Montero /  Página12

12/05/12

–Los procesos que tienen lugar en América latina por cierto cuentan con sus particularidades, pero el caso de Chile parece diferenciarse bastante de las experiencias que vienen intentando construir lo que podemos llamar alternativas al neoliberalismo. ¿Qué podrías decirnos sobre eso?

–Uno podría decir muchas cosas, y para ello hay que partir por el pasado reciente. En Chile la sociedad neoliberal empezó a constituirse durante la dictadura militar, en abril de 1975, es decir que Chile fue profético para lo malo. En abril de 1975 se aplicó el programa de shock, instalado por intelectuales neoliberales, economistas, formados en la universidad de Chicago, que rompía con los modelos de desarrollo económico industrializadores con intervención del Estado que habían existido en Chile previamente. Lo hicieron porque creían que ese modelo anterior no permitía un desarrollo capitalista pleno. Ese programa neoliberal dio frutos no muy espectaculares durante la dictadura, pero fue mantenido con obstinación. Todos los ministros de Hacienda que siguieron continuaron con ese programa, incluso después de la crisis económica de los ’80 y lo más importante es que ese programa también continuó durante los gobiernos de la Concertación. Los gobiernos de la Concertación introducen un cambio político muy importante, el paso de un régimen autoritario a una democracia representativa convencional. Pero ninguna de las esperanzas que algunos grupos habían hecho durante el período de la dictadura –que podríamos ir más allá de la simple recuperación democrática– se pudieron realizar. Ello porque la Concertación, que primero se llamaba Alianza Democrática, continuó con la aplicación del modelo neoliberal y fue más allá que la dictadura. Privatizó una serie de empresas públicas que existían en Chile e instaló un neoliberalismo con democracia que en otros países de América latina, Argentina con Menem por ejemplo, también se instalaron. Digamos que Chile fue profético, se anticipó en la instalación de este modelo, que modificó sustancialmente la estructura económica anterior.

– ¿Cuál fue el motivo de que se frustraran esas expectativas a la salida de la dictadura?

–La Concertación consideró que los cambios que había prometido no podían realizarse porque se corría el riesgo de que los militares empezaran a tratar de impedirlo. Algunos dicen que hubo un pacto entre los principales dirigentes democráticos y personeros del régimen militar para continuar el mismo modelo social que había instalado la dictadura. Eso seguramente es así, pero también es cierto que los principales dirigentes que llegaron al gobierno con la Concertación habían llegado a la conclusión de que este modelo con predominio de mercado y poca intervención estatal podía dar frutos mejores que el modelo anterior, con intervención estatal. Hay que decir que se trata de una época histórica y de procesos que en otras partes del mundo también se habían realizado. Thatcher, Reagan, habían llevado a Europa a este modelo neoliberal.
En Chile, pese a que durante la dictadura hubo un éxito relativo –no espectacular– este modelo se continuó aplicando con la Concertación. Eso hace que Chile sea una excepción en América latina. Hoy en día tenemos un gobierno de derecha que tampoco modifica mucho las cosas que hizo la Concertación. Entonces hay una larga continuidad del modelo neoliberal y fuerzas sociales que no están dispuestas a cambiar los rasgos fundamentales de la sociedad que se instaló. Por supuesto se han ido limando los aspectos más excluyentes, pero con límites.

–Entre sus trabajos, Chile actual, usted hace un balance de la Unidad Popular. Es notable, desde la perspectiva actual, que los dos principales partidos, el PS y el PC, que componían la Unidad Popular, inviertan en democracia el posicionamiento relativo que tenían en aquel momento. ¿Qué podría decir sobre cómo han procesado unos y otros aquella experiencia?

–En Chile, los principales actores políticos son los partidos. Entonces, para entender por qué se mantiene un modelo con rasgos neoliberales es muy importante la evolución del Partido Socialista, que es el primero que evoluciona y pasa de las posiciones que tuvo durante la Unidad Popular –a la izquierda de los comunistas en la coalición–, a convertirse en un partido que busca generar un bloque con el centro político demócrata–cristiano. Del PS se escinde lo que después se llama el Partido Por la Democracia (PPD), que al principio intenta agrupar a los sectores opositores, pero después, con la modificación de las leyes políticas oficiales, se transforma en un partido más. Un partido de izquierda hacia el centro. Entonces, el Partido Socialista y esa izquierda del PPD abandonan el espacio de izquierda marxista conformada por el PS y el PC, una izquierda revolucionaria, en la que uno adhería fielmente a la URSS y el otro adhería en un momento a Yugoslavia. Eso cambia radicalmente después del golpe.

Uno de los efectos del golpe es generar una izquierda nueva, que se constituye en la lucha contra la dictadura. En ese proceso, los socialistas dicen “son tiempos nuevos, el final del siglo XX y el XXI serán distintos”. Efectivamente, la transición chilena transcurre en el medio del proceso de destrucción de la Unión Soviética, y eso también deja a esos partidos sin sus referentes históricos. Lo único que sobrevive es Cuba, pero Cuba con el PC no tenía mucho que ver y el mismo Fidel Castro recomienda en Chile caminos moderados. Surge entonces una izquierda distinta, que realiza pactos con la Democracia Cristiana, pactos que la DC no había querido realizar en el período de la dictadura. Recordemos que el PC y el PS, es decir, la Unidad Popular que quedaba después del golpe, habían insistido en un frente antifascista y la Democracia Cristiana no quiso saber nada con ello. Entonces, finalmente se hace un pacto PS-DC, pero muy lejos de las ideas del pacto antifascista, que implicaba cambios en el modelo. Tenemos un PS que también se inclina por la continuidad del modelo, con modificaciones, con políticas sociales que lo modifiquen, pero conservando los elementos centrales.

A eso yo le llamé transformismo. No sé si usaría el concepto hoy en día, pero tenemos una izquierda muy distinta de la que existía antes. El otro factor que también hay que poner en el tapete es que este gobierno de derecha que tenemos hoy día no fue recibido como un trauma, como una vuelta a tiempos de Pinochet, porque también la derecha había evolucionado. Esta derecha, aunque muchos de sus dirigentes apoyaron la dictadura, es una derecha que si bien no hace una crítica del régimen militar, tampoco está dispuesta a una vuelta atrás. Se manifiesta democrática, aunque es una derecha con muchos rasgos conservadores en sus dos partidos, la UDI y Renovación Nacional. El Partido de Renovación Nacional tiene aspectos más liberales, pero también aspectos conservadores muy importantes, eso tiene que ver sobre todo con políticas culturales, respecto de reproducción y sexualidad. Aquí el tema del aborto terapéutico, que ahora se está poniendo en discusión en estos días, va a poner de manifiesto el carácter de esta derecha, porque algunos sectores ni siquiera consideran que si la madre está en peligro de muerte puede provocarse un aborto terapéutico con legitimidad. Entonces esta derecha se manifiesta en vías democráticas, nadie piensa que puede haber una vuelta atrás.

Chile volvió al optimismo, que ha sido uno de los elementos centrales de su política durante mucho tiempo. Optimismo que incluso teníamos en el período de la Unidad Popular, cuando la crisis se estaba forjando en nuestras narices. Hoy en día no hay nada que haga temer en ese sentido, pero hay sectores que hablan de una crisis del modelo neoliberal en el mundo y también en Chile. En el mundo efectivamente hay una crisis, que no sé si es una crisis del modelo neoliberal. En Chile todo el mundo dice que somos capaces de resistir la crisis mundial de mejor modo que otros, justamente por la estructura socioeconómica que hemos creado en largos años de continuidad de un enfoque.

–Esta continuidad ha generado huellas, marcas, en el escenario político, en el que se destaca el movimiento estudiantil, que se ha centrado en la educación, que uno puede decir es un eslabón débil del proyecto neoliberal. Pero ante la masividad que ha adquirido, uno se pregunta qué es lo que lo ha producido.

–Esto tuvo una primera aparición en el año 2006, con la llamada “rebelión de los pingüinos”, que fue también una protesta estudiantil de bastante magnitud, pero mucho menos visible porque hubo menos movilizaciones que las de ahora. La Concertación aplastó al movimiento estudiantil al aplicar las leyes de protección de la seguridad pública, cuestión que Piñera no ha sido capaz de hacer. Piñera es paradójico en muchas cosas y en ésta también. Su paradoja consiste en que probablemente quiera generar una derecha que se diferencie de la derecha de la dictadura y por lo tanto trata de no aplicar medidas represivas. Finalmente ha decidido aplicarlas ahora, pero hubo una demora en hacer esa operación, mientras que Ricardo Lagos no se demoró mucho.

Este sentimiento de culpa que tiene Piñera hizo que se demorara, pero ya aplicó las leyes respectivas y ahora vamos a tener una derecha que hace lo que todo el mundo esperaba que hiciera: defender lo que ella llama el orden público con todas sus fuerzas, y una participación muy activa de los carabineros. Vamos a ver entonces qué pasa ahora con el movimiento estudiantil. Cuando surgió, fue un movimiento que sorprendió. Entonces uno podría pensar que el movimiento estudiantil emerge en un contexto de conflicto por otras movilizaciones, por los efectos de la crisis mundial en Chile y los aumentos de combustibles y alimentos, pero a mi entender tiene que ver sobre todo con la aparición de un liderazgo nuevo en el sector estudiantil universitario y la aparición de un actor que había estado en silencio durante mucho tiempo, que son los estudiantes secundarios.

A través de sus liderazgos, los estudiantes universitarios aparecen más ligados a partidos políticos, como Camila Vallejos, que es comunista, o socialistas como Giorgio Jackson, pero lo fundamental es que las decisiones se toman colectivamente. Se creó entre los estudiantes un órgano de dirección que toma decisiones colectivas, que discute, y entre los cuales los líderes son voceros y no pueden por sí mismos tomar decisiones. Ocuparon la calle y la ocuparon bien, podemos decir que ocuparon la calle con proyecto, con discurso, no sólo se movieron sino que desfilaron y desfilaron con consignas y con un proyecto que se hizo público y que le presentaron al gobierno, que todavía no da respuestas. Creo que estamos en este momento en una etapa donde el gobierno va a endurecer su postura y vamos a ver qué pasa. Los dirigentes estudiantiles están buscando nuevas fórmulas para empezar sus protestas y que no le permitan al gobierno destruirla como sucedió últimamente.

Creo que estamos entrando a un nuevo tiempo con un gobierno de derecha típico que olvida este intento que tenía de generar acuerdos en cuestiones que tuvieran que ver con políticas sociales, como sucedió en algunos casos, como la exención del aporte del siete por ciento a los pensionados que la Concertación no había realizado, la creación de Pornatal. Eso va a quedar en el olvido y se va a poner en el tapete el mantenimiento del orden público. Vamos a ver qué pasa con la reforma tributaria que están patrocinando, a lo mejor esa reforma tributaria provoca que nos encontremos con una derecha que realiza medidas populistas por una parte y por la otra parte aplica políticas represivas, que es posible que sea lo que viene por delante. Vamos a ver entonces si el movimiento estudiantil es capaz de buscar formas de acción que no fracasen ante la presencia de los carabineros en la calle.

–Uno hubiera pensado que, a partir de la amplitud de la convocatoria de los estudiantes, se podría haber articulado un espacio político-social con capacidad de gravitación creciente. Quizás las limitaciones del movimiento estudiantil se deban al peso que tienen variantes de tipo autonomista o antipartidos, un poco en sintonía con las interpretaciones del historiador Gabriel Salazar, que justificarían este distanciamiento de la escena política. De todas formas, tras la derrota de la Concertación, la emergencia de Marco Enríquez-Ominami y la presencia efectiva de este movimiento estudiantil ¿son elementos que podrían contribuir a una confluencia de nuevo tipo...?

–El problema es que la Concertación se sumió en el silencio. Este gobierno no ha tenido oposición, y los errores que ha cometido los ha cometido por su propia cuenta. La Concertación es muy débil, está todavía en proceso de reconstitución, preparándose para las elecciones municipales y seguramente para las elecciones municipales vamos a tener una Concertación porque en Chile las elecciones suscitan rápidamente partidos políticos, aun cuando éstos han estado en una especie de sueño durante un largo tiempo, como es el de la Concertación después de su error. Dos años de silencio después de una interna. Las elecciones municipales que tenemos en el escenario ya han hecho aparecer ciertos candidatos, como Carolina Tohá, presidenta del PPD. Va a ser candidata por Santiago, que es un escenario muy importante desde el punto de vista de la visibilidad. Hay que tomar en cuenta las elecciones y hay que tomar en cuenta también la dificultad de que aparezca algo que les haga frente a los partidos políticos en Chile. Aquí siempre ha sido muy difícil. Las protestas del año ’83 contra la dictadura fueron convocadas por los trabajadores del cobre, pero finalmente los partidos políticos se metieron y, pese a lo que diga Gabriel Salazar, tuvieron una importancia seria.

En Chile los partidos son despreciados como en todas partes, se los critica fuertemente, pero cuando llegan los procesos electorales actúan y la gente vota por los candidatos que se presentan. Entonces yo creo que es muy difícil que en Chile aparezca una alternativa hoy que tenga a su cabeza a los dirigentes estudiantiles o a los dirigentes ecologistas, que también realizaron marchas, y además han incorporado dentro de su análisis una crítica a los sistemas industriales, sean socialistas o sean capitalistas, como generadores de problemas que ponen en peligro el medioambiente. Es muy difícil que logren presentarse como alternativas políticas globales. Entonces vamos a tener de nuevo una Concertación que al menos murmure, porque todavía no ha logrado presentar un proyecto distinto del que tenía y que fue derrotado por Piñera.

En el caso de Chile, va a ser muy importante quién gane las elecciones municipales de octubre para definir el escenario hacia las presidenciales, y no hay que descartar que la derecha pueda ganarlas, aunque no de un modo aplastante. Yo no veo todavía grandes cambios en el escenario, grandes cambios del sistema de actores políticos que están en acción, aunque sí se puede esperar una Concertación que va a tener que reorganizarse para hacer frente a las elecciones. Quizás se presenten con dos listas, algo que ya hicieron en elecciones anteriores, una lista que en algún momento se llamó progresista y otra que se llamó democrática. Pero todo me hace pensar que va a haber un pacto de la totalidad de lo que es hoy la Concertación, sumando además al Partido Comunista, que después de dejar atrás, hace un tiempo, la última política conocida de ellos, que era la “política de la rebelión popular de masas”, no le han dado nombre a su nueva orientación. Volvieron a lo que ellos llaman “frente de liberación nacional”, pero aun no le han puesto nombre. Tienen una política de entrismo, de participación en una fuerza con capacidad gubernamental, con posibilidades de ser gobierno, que desde luego se trata de la Concertación, pactando, poniéndose de acuerdo. Tienen algunas discusiones sobre tal o cual distrito, pero ya están armando un pacto. Los democratacristianos están también dispuestos a aceptar finalmente, con dificultad, que los comunistas formen parte de la alianza. Entonces puede que vayamos a tener un escenario de repetición de lo que ocurrió en las últimas elecciones parlamentarias, del 2008-2009, y un panorama por lo tanto de continuidad, una vuelta a la política aburrida de una Concertación que “no calienta” porque no presenta ningún diagnóstico a la situación de la sociedad chilena interesante y menos un proyecto.

–En el resto de América latina, con sus dificultades y diferencias, parece consolidarse un bloque progresista o antineoliberal. Marco Aurelio García ha diferenciado entre procesos más radicalizados en países que no han atravesado experiencias de industrialización, mineros, como en el Pacífico, y países con una burguesía más orgánica, donde los ritmos de las reformas exigen mayores equilibrios, como en el Atlántico. ¿Qué es lo interesante que uno podría destacar que puede llegar a constituirse?

–No he estudiado el proceso latinoamericano en profundidad, pero lo de Evo Morales o Rafael Correa me parece muy interesante. En Evo encontramos un intento de constituir un modelo nacional-popular, por llamarlo de algún modo. Reformismos interesantes, con una gran diferencia con los reformismos de la década del ’60, que añadían aquello de “tránsito al socialismo”, que si bien algunos lo mencionan, no es lo principal, por decirlo así. Pero hay un ala progresista en Latinoamérica interesante y una de las cosas interesantes que tiene Piñera es que busca entenderse con ellos, incluso con Chávez. Por otra parte, tenemos en Brasil un país que juega un papel importante con los gobiernos del Partido de los Trabajadores. Entonces en Latinoamérica priman experiencias reformistas de las cuales Chile está al margen, pero con un gobierno de derecha que no busca enfrentarse, sino generar los máximos acercamientos posibles.

La política exterior chilena está marcada por los residuos, los problemas que persisten de la Guerra del Pacífico. Enfrenta los reclamos que hizo Perú en los organismos internacionales, Bolivia parece avanzar en la misma dirección, con sus reclamos sobre la salida al mar. En ese marco, Piñera ha conservado la prudencia que tuvieron los gobiernos de la Concertación, incluso yendo más allá y tratando de entenderse con todos, incluido Ollanta Humala. Yendo al tema del peso de los intentos de industrialización anteriores, en el caso de Chile, hay que decir que hace mucho tiempo se dejó de creer que la industrialización pasaba por los frentes populares. Entonces Chile podría decirse que se parece a aquellos países sin industrialización, llamémoslo Venezuela, llamémoslo Bolivia, llamémoslo Perú. El neoliberalismo fue un intento de desarrollarnos sin industrialización con mercado interno y abriéndonos al exterior. Entonces esos países reformistas constituyen un bloque, dialogan entre sí, y para Chile son un doble problema, que tiene que ver con la tradicional pugna contra Perú y Bolivia que Chile ha tenido, que este gobierno ha tratado con prudencia, pero además Chile queda a la derecha, queda suelto a la derecha. Cristina Fernández tiene una imagen distinta, aunque no he estudiado el proceso argentino.

Chile sigue aislado, aislado en el medio de gobiernos progresistas en medio de Latinoamérica. Aunque yo soy demasiado chileno en mis análisis, trabajo comparativamente menos que otros, como Manuel Antonio Garretón, aunque Garretón es un defensor de la Concertación y yo soy un crítico.

Chávez informa en suelo venezolano del éxito de su tratamiento de radioterapia[1]


12/05/12


El presidente venezolano, Hugo Chávez, informó este viernes que ha cumplido a cabalidad y satisfactoriamente el tratamiento de radioterapia, al cual fue sometido en la ciudad de La Habana, capital de Cuba, para tratar una lesión cancerígena.

"Hemos concluido de manera exitosa todo el ciclo de radio-terapia tal cual como estaba planificado por el equipo médico", dijo a su llegada al aeropuerto internacional de Maiquetía, ubicado en el estado Vargas (norte).

Afirmó que más allá de algunas molestias propias de este tratamiento, no se presentó ningún tipo de contrariedad que obligara la suspensión parcial o total del mismo.

Chávez subrayó que está optimista de que "este tratamiento surta los efectos que aspiramos" y añadió que con la bendición de "Cristo Redentor" y los avances de la ciencia médica, continuará "en la primera línea de la batalla construyendo la Patria Socialista".

De esta manera, el mandatario venezolano salió al paso a los rumores que se han difundidosobre presuntas irregularidades en su tratamiento médico y su supuesto deterioro, que lo impediría de continuar al frente del país.

No obstante, Hugo Chávez aclaró que "debo ahora -en esta fase de los próximos días- seguir rigurosamente las indicaciones médicas, para continuar recuperándome del tratamiento pleno de la radioterapia".

Desarrollo social y económico

El presidente Hugo Chávez reconoció el trabajo de su tren ministerial y la actitud de progreso del pueblo venezolano, destacando que ha venido haciendo un seguimiento al desarrollo social y económico del país.

En tal sentido, aplaudió las permanentes entregas de viviendas mediante la Gran Misión Vivienda Venezuela, así como el fortalecimiento de las distintas misiones, como "En Amor Mayor", "Hijos e Hijas de Venezuela" y "Saber y Trabajo", entre otras.

Asimismo, el Presidente anunció que según datos aportados por el ministro de Planificación, Jorge Giordani, y el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes; Venezuela celebra un crecimiento económico en el primer trimestre de este año.

Apuntó que continúa bajando la inflación,  "y el crecimiento económico del primer trimestre será muy bueno".

Venezuela fortalecida en el exterior

El presidente Hugo Chávez resaltó la labor que se viene desarrollando en el ámbito internacional, al referirse al respeto que ha ganado Venezuela ante los países del globo.

Destacó el respaldo unánime para que se realice la próxima Cumbre de Países No Alíneados en la capital venezolana, Caracas, en 2015.

En ese aparte, reconoció la labor emprendida por el canciller Nicolás Maduro en la Cumbre celebrada esta semana en Egipto, donde los 120 países miembros del grupo respaldaron a Venezuela.

Se refirió además a la posición que ha escalado este país en el hemisferio, mediante las distintas formas de integración como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Unión de Naciones Suramericanas, Petrocaribe, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Comunidad del Caribe, entre otros.

Chávez, asismismo, llamó a mantenerse alerta ante algunas avanzadas de sectores de la oposición, que intentan generar un movimiento anti-Venezuela, al reunirse con algunos factores políticos en el exterior.

El presidente venezolano aprovechó para agradecer la solidaridad a Cuba, al líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y al presidente Raúl Castro, por la solidaridad y apoyo que han mantenido con el país.

"Yo quiero agradecer a Fidel y Cuba toda su solidaridad", expresó.
teleSUR-ag-PR

viernes, 11 de mayo de 2012


El 67 aniversario de la victoria sobre el nazi fascismo[1]

Por Fidel Castro Ruz

11/05/12


Ningún hecho político puede ser juzgado fuera de la época y las circunstancias en que tuvo lugar. Nadie conoce siquiera el uno por ciento de la fabulosa historia del hombre; pero gracias a ella, conocemos sucesos que rebasan los límites de lo imaginable.

El privilegio de haber conocido personas, incluso sitios en los que se llevaron a cabo algunos de los sucesos relacionados con la histórica batalla, incrementaba el interés con que esperaba este año la conmemoración.

La colosal hazaña era fruto del heroísmo de un conjunto de pueblos que la revolución y el socialismo habían unido y entrelazado para poner fin a la brutal explotación que el mundo había soportado a lo largo de milenios. Los rusos estuvieron siempre orgullosos de haber encabezado aquella revolución, y de los sacrificios con que fueron capaces de llevarla a cabo.

Este importantísimo aniversario de la victoria no podía ser comprendido bajo el signo de una bandera y un nombre diferente al que presidió el heroísmo de los combatientes de la Gran Guerra Patria. Quedaba algo sin duda intocable e imborrable: el himno bajo cuyas inolvidables notas millones de hombres y mujeres desafiaron la muerte, y aplastaron a los invasores que quisieron imponer mil años de nazismo y holocausto a toda la humanidad.

Con esas ideas en la mente, disfruté las horas que dediqué al desfile más organizado y marcial que pude imaginar nunca, protagonizado por hombres formados en las universidades militares rusas.

Los yankis y los ejércitos sanguinarios de la OTAN seguramente no podían imaginarse que los crímenes cometidos en Afganistán, Iraq y Libia; los ataques a Pakistán y Siria; las amenazas contra Irán y otros países del Medio Oriente; las bases militares en América Latina, África y Asia; podrían llevarse a cabo con absoluta impunidad, sin que el mundo tomara conciencia de la insólita y descabellada amenaza.

¡Qué pronto se olvidan los imperios de las lecciones de la historia!

La técnica militar exhibida en Moscú el 9 de mayo, mostraba la impresionante capacidad de la Federación Rusa para ofrecer respuesta adecuada y variable a los más sofisticados medios convencionales y nucleares del imperialismo.

Fue el acto que esperábamos en el glorioso aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo.

jueves, 10 de mayo de 2012


 Los desafíos políticos de la izquierda[1]

Por Sinesio López Jiménez

10/05/12



Hablar de la izquierda peruana como si fuera un sujeto político único es un abuso del lenguaje y un falseamiento de la realidad. Lo que existe es un conjunto de grupos políticos de izquierda con poca o nula articulación entre ellos. En ese conjunto es posible diferenciar subconjuntos diferentes de acuerdo con ciertos criterios relevantes: tradiciones políticas, niveles de autonomía conceptual y política, grados de influencia social, niveles de renovación cultural y política, orígenes sociales, experiencia de gobierno y de gestión pública, grados de radicalidad, etc. Me parece, sin embargo, que el criterio más relevante que reagrupa a las izquierdas de una manera decisiva es su relación con la democracia.

Ese divortium aquarum en el Perú se produjo en los 80. Allí nació, por un lado, la IU que reagrupó a los fragmentados partidos de izquierda y los alineó en la apuesta democrática, no sin ciertas dudas y ambigüedades; y por otro, las izquierdas insurreccionales que nacieron como terroristas (Sendero Luminoso) o se transformaron en tales ( el MRTA). Ese pasado marca el presente y probablemente marque el futuro de las izquierdas en el Perú. Me parece que es totalmente plausible la formación de un agrupamiento de izquierda integrado por antiguas fuerzas provenientes de la IU de los 80 con nuevas fuerzas de izquierda que tienen la misma apuesta: Realizar profundos cambios sociales dentro de las reglas de juego democrático. Es posible también que surjan dos agrupamientos políticos de menor significación política pero de mayor radicalidad que se agrupen en torno a Sendero (Movadef) o a lo que fue el MRTA. Estás serán la izquierda de la izquierda.

Me parece que la izquierda que puede llegar a ser relevante en el escenario político nacional es aquella que impulsa la reforma democrática o el cambio en democracia. Su viabilidad no sólo depende de la existencia de un conjunto de condiciones sociales, políticas y culturales que favorece su emergencia y crecimiento sino también de su capacidad de organizarse como una gran fuerza política nacional y de constituir una alternativa de gobierno en los diversos niveles de gestión. ¿Cuáles son los principales desafíos que debe enfrentar la izquierda para llegar a ser una fuerza política de gravitación nacional? La respuesta requiere diferenciar el mediano y el largo plazo, por un lado, del corto plazo, por otro, para luego establecer las conexiones necesarias porque, después de todo, el futuro se construye en el presente.

El primer desafío de la izquierda democrática en el mediano y largo plazo es organizarse como fuerza política capaz de incidir en el escenario nacional y de gobernar el Perú en sus diversas instancias en el 2014 y en el 2016. El segundo es la conformación de una vasta coalición social y política que impulse, realice y sostenga un conjunto de reformas profundas que enfrenten y resuelvan los clivajes históricos irresueltos del país. El tercero es la propuesta viable de cambio del actual modelo de desarrollo por otro de desarrollo sostenible e inclusivo. El cuarto es la realización de una reforma del estado radical que acabe con la captura del estado por los representantes del capital y que lo ponga al servicio del bien común y del interés general de todos los peruanos. El quinto es el reconocimiento de la situación pluricultural del Perú dentro de la República unitaria. El sexto es reducir la desigualdad económica y social y acabar con la pobreza y la pobreza extrema. El séptimo es la consolidación de un régimen democrático de calidad para todos. El octavo es el despliegue de la transparencia, de la ética pública y de sanciones ejemplares que permitan luchar contra la corrupción y contra la impunidad.

¿Cuáles son los desafíos del corto plazo? El primero es la definición precisa del adversario al que la izquierda tiene que enfrentar y derrotar en las actuales circunstancias que vive el país. Me parece que la opinión mayoritaria apunta a la derecha económica, política y mediática. El segundo es el impulso a la unidad de los partidos de izquierda que apuestan al cambio en democracia para tener presencia y voz en la coyuntura.

El tercero es la articulación de la izquierda  con los movimientos sociales para darles una representación política.  El cuarto es conformar un bloque de izquierda en el Congreso que desarrolle con autonomía su rol de representación política y que evite la toma del Congreso por una coalición de la derecha. El quinto es exigir que el gobierno cumpla con el programa de la gran transformación y de la hoja de ruta primigenia.

Es cierto que estos desafíos de la coyuntura pueden cambiar a medida que el gobierno redefina claramente sus alianzas políticas, despida lo que queda de la izquierda, repudie a los nacionalistas de izquierda que aún siguen en el gobierno, se distancie aún más del toledismo y se abra a una coalición explícita o implícita con el fujimorismo y con la derecha política que se agrupa en la Alianza para el Gran Cambio. Me parece que este es un escenario posible que se está cocinando ahora mismo y que bien puede expresarse en el cambio o ajustes en el gabinete actual y particularmente en la nueva directiva del Congreso de la República.

Este es el escenario buscado desde hace un buen rato por la derecha mediática que, como es evidente, tiene un enorme peso en la coyuntura política actual. Sus principales voceros en columnas y editoriales vienen presionando al unísono al presidente Humala para que se sincere en el campo político y ponga a tono a los cuadros del gobierno y del Congreso con su decisión de continuidad del modelo económico liberal.

Eso implica, entre otras, el despliegue de la mano dura del gobierno para que pueda funcionar sin cortapisas la mano invisible del mercado. Si este escenario se concretara, cambiarían algunos desafíos de corto plazo y la izquierda pasaría abiertamente a la oposición.