lunes, 3 de septiembre de 2012

Elecciones en Venezuela: La patria está en juego[1]

Por Eva Golinger

03/09/12

Eva Golinger
A un mes de las elecciones presidenciales en Venezuela, el pueblo soberano lucha contra la amenaza de una élite al servicio de las multinacionales y los intereses estadounidenses que buscan retomar el poder en el importante país petrolero

Cuando medios internacionales comienzan a publicar día tras día artículos destacando todo lo negativo que ocurre en Venezuela y se intensifican las agresiones verbales de los voceros de Washington contra el Gobierno venezolano, mientras dentro del país, aumentan los sabotajes y planes de desestabilización, sabemos que estamos a pocos días de un importante proceso electoral. Las amenazas contra la soberanía de la Venezuela revolucionaria abundan y las garras imperiales, encarnadas en un candidato opositor motivado por su sed de poder y avaricia de complacer a la élite, dejan claro que el próximo 7 de octubre en Venezuela, se juega la patria.

Todas las encuestas, incluso las que más se identifican con el sector opositor en Venezuela, indican que el presidente Hugo Chávez será reelecto con una amplia mayoría. La encuestadora Datanálisis, cuyo fundador, Luis Vicente León, firmó un decreto dictatorial durante el golpe de Estado contra el presidente Chávez en abril del 2002, disolviendo todas las instituciones democráticas del país, determinó hace un mes que a estas alturas, Chávez solo podría perder si hubiera un evento “extraordinario” o “catastrófico” antes de las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Desde entonces, ha habido múltiples “accidentes” e incidentes trágicos en Venezuela, incluyendo el colapso de un importante puente que conecta la capital, Caracas, con el oriente del país, una terrible explosión en la refinería Amuay en la costa noroeste que dejó un saldo de 41 muertos y más de 100 heridos, violentos motines en cárceles, y una supuesta masacre de indígenas en la Amazonía. El Gobierno venezolano ya ha construido un puente provisional mientras reparan el puente de Cúpira, y la refinería de Amuay está comenzando a funcionar de nuevo, mientras el gabinete de Chávez y el gobierno regional del estado Falcón atienden a las víctimas del lamentablemente incidente. Los motines carcelarios han sido controlados por las autoridades del Estado y la supuesta masacre en el Amazonas está siendo investigada. Accidentes o eventos provocados por una mano saboteadora, estos sucesos han servido como municiones para la campaña nacional e internacional contra la reelección del presidente Hugo Chávez.

LOS MEDIOS Dentro de Venezuela, aún una mayoría de medios están en manos privadas que mantienen una postura que sobrepasa la crítica contra el Gobierno venezolano. Estos medios, que son poderosos canales de la agenda opositora, promueven distorsiones, manipulaciones y hasta mentiras y difamaciones en contra del presidente Chávez y su entorno. Su trabajo es a diario, y su campaña mediática contra el Gobierno de Chávez ha sido incesante y permanente. Medios internacionales, sin embargo, trabajan por ciclos noticiosos. Solo reportan sobre Venezuela lo negativo e intensifican su lenguaje sesgado cuando se acerca un proceso electoral de interés e importancia internacional. En un día de esta semana, se leen múltiples titulares sobre Venezuela en medios estadounidenses que solo hablan de muerte, corrupción y supuestas “amenazas” contra los derechos humanos: “Informe: Refinerías venezolanas afectadas por mala gestión” (CNN); “Bebé venezolano que había sido secuestrado fue encontrado muerto” (Fox News); “Masacre de indígenas en el Amazonas, Venezuela” (Fox News); “Desastre en refinería revela debilidades en empresa petrolera venezolana” (Washington Post); “Medios venezolanos bajo asalto” (CBS News); “Periodistas venezolanos amenazados por 'hackers' pro-gubernamentales” (Americas Quarterly); “Elecciones Injustas en Venezuela” (Huffington Post); “Medios privados en Venezuela se asfixian bajo el asalto de Chávez” (CPJ Press Freedom Online). Esta campaña internacional contra Chávez no es nueva. Su intención está clara: promover la percepción de que en Venezuela se vive bajo una dictadura en caos, violencia, inestabilidad y sin ley. Según esta campaña, que se repite a través de los medios nacionales, las instituciones del Estado no sirven (al menos que permiten la victoria electoral de la oposición), y el país no funciona. Aunque nada está más lejos de la verdad y cualquier persona que visita a Venezuela se queda asombrada de las amplias libertades en esta “dictadura” y los extraordinarios avances y logros de este gobierno que “no sirve“ . De igual manera, la percepción negativa y amenazante de Venezuela es la que más circula en los medios mundiales.

LOS VOCEROS Uno de los principales canales de estas matrices negativas contra Venezuela son los voceros de Washington. Durante la reciente convención republicana en Tampa, Florida, Venezuela -bajo el presidente Chávez- fue declarada como una “amenaza creciente” contra Estados Unidos. El candidato republicano Mitt Romney ya ha declarado que en caso de ser electo, tomará acciones contra el “dictador Chávez”. El regreso de los republicanos a la Casa Blanca podría significar el retorno de los elementos más peligrosos del poder estadounidense, incluyendo el infame Roger Noriega, ex subsecretario de Estado para América Latina durante el gobierno de George W. Bush, quien actualmente se dedica a difamar, amenazar y ofender al presidente Chávez a través de sus escritos publicados en diferentes medios estadounidenses. El ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, también se ha ocupado de la tarea de atacar al presidente Hugo Chávez en sus declaraciones y escritos. Hace poco Uribe montó un show en el lado colombiano de la frontera con Venezuela, reuniéndose con opositores venezolanos para consolidar la “alianza contra Chávez”. El ex mandatario colombiano se ha convertido en una patética caricatura que escupe amenazas contra el jefe de Estado venezolano a través de su cuenta en Twitter. Estos oscuros personajes alimentan el léxico violento contra Venezuela, mientras intentan pintar al Gobierno de Chávez como la “amenaza más grande” contra el poder estadounidense. Sin pruebas, acusan a Venezuela de patrocinar el terrorismo, el narcotráfico y hasta de planes para atacar a Estados Unidos desde ficticias bases militares iraníes en territorio venezolano. Por más ridículos que parezcan, siguen siendo peligrosos. Que las pruebas sean falsas nunca ha sido motivo de disuasión para los halcones de Washington y sus lacayos.

 LOS FINANCISTAS Los millones de dólares siguen fluyendo desde las agencias de Washington a los grupos políticos de la oposición, una gran parte de la cual se ha invertido en su campaña electoral. El presidente Barack Obama había solicitado un fondo especial en su presupuesto nacional este año de 5 millones de dólares para la campaña opositora en Venezuela. Ese dinero fue adicional a los más de 15 millones ya apartados para financiar a grupos opositores en Venezuela a través de la USAID y sus múltiples contratistas. El Fondo Nacional para la Democracia (NED) ha canalizado más de 1,5 millones a grupos antichavistas este año, enfocando su “ayuda” especialmente en sectores juveniles, periodistas y medios privados. Según su último informe, una parte significativa de esos dólares fue entregada a grupos como Voto Joven, que se dedican a promover la campaña contra el presidente Hugo Chávez dentro de la juventud. Otra gran parte de ese pote de oro fue a organizaciones como Espacio Público, dedicadas a denunciar supuestas violaciones contra la libertad de expresión en el país.

EL PLAN Toda esta maquinaria –la desestabilización interna, la campaña mediática, las amenazas externas y los millones que alimentan al conflicto– tiene un propósito muy claro: sacar a Chávez del poder, destruir la Revolución Bolivariana e instalar un gobierno subordinado a la élite y las grandes potencias.

El plan de la oposición es innegable. Según su propio programa de gobierno, acabarían con los programas sociales del Gobierno de Chávez, llamados “misiones”. Lo que quede de las "misiones", luego de sus recortes neoliberales, sería privatizado y convertido en empresas que explotan al pueblo en lugar de atenderlo. Las empresas del Estado serían privatizadas, dando grandes comisiones y contrataciones a los más íntimos amigos de los que aspiran gobernar al país. Los créditos solidarios dados al pueblo para sus casas, carros, muebles, y productos de consumo serían aumentados a cifras inalcanzables. Harían todo lo posible para extinguir la llama del poder popular.

Romperían acuerdos y relaciones con países soberanos como Cuba, China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y muchos más con los cuales Venezuela tiene importantes convenios para tecnología, agricultura, alimentación, energía y comercio. Incrementarían relaciones con Washington y sus aliados, abriendo el país a las multinacionales, los explotadores y los saqueadores. Ya la oposición ha hecho público su desprecio por la integración y unión latinoamericana. CELAC, UNASUR y especialmente ALBA serían botados a la basura.

Peor aún, implementarían un estado represivo con una persecución violenta contra el chavismo. Lo han dicho y lo han hecho ya. Durante el golpe de Estado contra el presidente Chávez en abril del 2002 la misma gente que hoy quiere gobernar persiguió a ministros y colaboradores del Gobierno de Chávez para golpearlos, torturarlos y hasta asesinarlos. Henrique Capriles Radonski, hoy candidato presidencial de la oposición, lideró un asalto contra la Embajada de Cuba durante ese golpe, apoyando acciones violentas contra su sede diplomática y su personal, incluyendo el corte de su agua y electricidad, la prohibición de entradas y salidas, la negación de acceso a comida y bebida, y la destrucción de sus vehículos y propiedades. Capriles saltó la pared de la Embajada y entró ilegalmente –y violentamente– en territorio soberano y protegido por ley internacional.

Esta es la gente que quiere retomar el poder el próximo 7 de octubre en Venezuela y adueñarse de sus recursos estratégicos. La misma gente que hace días durante un evento de campaña frente a trabajadores públicos llamó a los obreros “jalabolas” por apoyar a Chávez. Esta gente no solamente desprecia al pueblo, lo odia.

En mayo de este año 2012, el veterano periodista estadounidense Dan Rather reportó que una fuente anónima cercana al presidente Chávez aseguraba que el mandatario venezolano no viviría para ser reelecto en octubre. Lo mismo había venido diciendo el obsesionado Roger Noriega, seguido por un coro de seudo-periodistas venezolanos que repetían sus rumores con una perversa agitación. Este grupo enfermizo del antichavismo apostaba para el cumplimiento del falso tubazo necrofílico de Rather. A saber que no iba a ser así, optaron por su plan b.

A un mes de las elecciones presidenciales en Venezuela la violencia opositora aumenta y su intento de desacreditar al proceso electoral suena más duro cada día. Preparan sus gritos de fraude y sus denuncias de trampa ante el mundo. Aunque el proceso electoral en Venezuela está blindado y es reconocido como uno de los más confiables y transparentes del mundo, los insaciables que quieren el poder en el país con las más grandes reservas petroleras del mundo no tolerarán una derrota. La patria está en juego en Venezuela, y la patria tiene que ganar.

¿Por qué no tuve más remedio que rechazar a Tony Blair?

Por Desmond Tutu

The Observer
Traducido por Cubadebate[1]

03/09/12

Desmond Tutu

No podía sentarme junto a alguien que justificó la invasión de Iraq con una mentira.

La inmoralidad de los Estados Unidos y Gran Bretaña en su decisión de invadir Iraq en 2003, basados ​​en la mentira de que Iraq poseía armas de destrucción masiva, ha desestabilizado y polarizado al mundo en mayor medida que cualquier otro conflicto en la historia.

En lugar de reconocer que el mundo en que vivíamos, con comunicaciones cada vez más sofisticadas, transportes y sistemas de armamento complejos que podrían en igualdad de condiciones a la familia global en su conjunto, los entonces líderes de EEUU y el Reino Unido fabricaron los motivos para comportarse como matones del patio de recreo que andan en coches separados. Ellos nos han llevado al borde del precipicio donde estamos ahora, con el fantasma de Siria e Irán ante nosotros.

Si los líderes pueden mentir, entonces, ¿quién debe decir la verdad? Días antes de que George W. Bush y Tony Blair ordenaran la invasión de Iraq, llamé a la Casa Blanca y hablé con Condoleezza Rice, quien era entonces consejera de Seguridad Nacional, para instar a que los inspectores de las Naciones Unidas se les diera más tiempo para confirmar o negar la existencia de las armas de destrucción masiva en Iraq. Ellos deben ser capaces de confirmar la existencia de este tipo de armas, argumenté, y el desmantelamiento de la amenaza contaría con el apoyo de prácticamente todo el mundo. Rice objetó mi argumento y dijo que había demasiado riesgo y que el presidente no podía posponer la decisión por más tiempo.

¿Sobre qué bases podemos decidir que Robert Mugabe debe ir a la Corte Penal Internacional, que Tony Blair debería unirse al círculo de los oradores internacionales de la Cumbre, que Bin Laden merecía ser asesinado, que Iraq debía ser invadida, porque aunque no poseía armas de destrucción masiva -como dijo el señor Bush, Comandante en Jefe, y como el señor Blair confesó la semana pasada-, valía el esfuerzo deshacerse de Saddam Hussein?

El costo de la decisión de librar a Iraq de su líder ha sido asombroso, comenzando para el propio Iraq. El año pasado, un promedio de 6,5 personas murieron allí cada día en ataques suicidas y coches bomba, de acuerdo con el proyecto Body Count de Iraq. Más de 110 000 iraquíes han muerto en el conflicto desde 2003 y millones de personas han sido desplazadas. A finales del año pasado, cerca de 4.500 soldados estadounidenses han muerto y más de 32.000 resultaron heridos.

Por este único motivo, en un mundo coherente, los responsables de este sufrimiento y la pérdida de vidas deberían estar siguiendo el mismo camino que algunos de sus pares africanos y asiáticos, que han tenido que responder por sus acciones en La Haya.

Habría que recordar además los costos de estas acciones, con sus efectos más allá de los campos de exterminio, visibles en los corazones endurecidos y las mentes de los miembros de la familia humana en todo el mundo.

¿Quién puede afirmar que los ataques terroristas han disminuido? ¿En qué medida hemos logrado que el mundo musulmán y judeocristiano esté más cerca y se haya sembrado la semilla de la comprensión y la esperanza?

El liderazgo y la moralidad son principios indivisibles. Los buenos líderes son los custodios de la moral. La pregunta no es si Saddam Hussein era bueno o malo o a cuántos de su pueblo masacró. El punto es que ni el Sr. Bush ni el Sr. Blair debieron haberse permitido a sí mismos rebajarse a ese nivel inmoral.

Si es aceptable para los líderes tomar medidas drásticas sobre la base de una mentira, sin un reconocimiento o una disculpa cuando se enteraron de la verdad, ¿qué vamos a enseñarles a nuestros hijos?

Mi llamado al señor Blair es que no hable de liderazgo, sino que lo demuestre. Usted es un miembro de nuestra familia, la familia de Dios. Usted debería estar hecho para la bondad, la honestidad, la moralidad, el amor, del mismo modo que nuestros hermanos y hermanas en Iraq, en los EE.UU., en Siria, en Israel e Irán.

Creía oportuno tener esta discusión en la Cumbre “Discovery Invest Leadership”, en Johannesburgo, la semana pasada. A medida que la fecha se acercaba, sentía un malestar cada vez profundo por asistir a una cumbre sobre “liderazgo” con el Sr. Blair. Extiendo mis más humildes y sinceras disculpas a los organizadores de la Cumbre, a los oradores y delegados por mi decisión de no asistir.
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domingo, 2 de septiembre de 2012

Las dinamitas de Nobel, Vargas Llosa y Assange



Por José Toledo

02/09/12


Desde una primera aproximación al sonado caso de WikiLeaks nos es difícil no citar el texto de San Juan: “Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres” y como no recordar lo acentuado por Karl Marx: “Es en la práctica donde el ser humano tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento”. Indudablemente los documentos develados por WikiLeaks sacaron a luz verdades intencionalmente ocultadas a la opinión pública. La ironía que iremos desmadejando radica en que Julian Assange es rechazado y enjuiciado por el país que alberga la Real Academia de las Ciencias de Suecia-Instituto Karolinska sede del  premio Nobel que para muchos podría ser entregado a Assange.

Assange, uno de los 9 miembros asesores de WikiLeaks en las últimas semanas a ocupado los principales titulares al haber sido acogido - el pasado 16 de agosto - en calidad de asilado político en la Embajada del Ecuador con sede en  Londres.[1] La gota que desbordó el excedido vaso de improperios mediáticos vertidos en contra de Assange fue el artículo del literato Mario Vargas Llosa (Julián Assange en el balcón, La República/26/08/12) en donde vulgar e ideológicamente se une al concierto mediático en contra de la organización informática que develó un sinnúmero de redes de corrupción a escala mundial.

El formato conspirativo – como el ejecutado por el literato - esta asegurado en contra de toda aquella persona u organización que ose señalar las redes de corrupción internacional principalmente las ideadas al interior de los EEUU e Inglaterra. La estrategia conspirativa es construir acusaciones de índole sexual. No olvidemos a Dominique Strauss-Kahn quien se atrevió  cuestionar el fallido consenso de Washington y su caduco modelo neoliberal, obteniendo como consecuencia su persecución por acoso y violencia sexual a dos mujeres, la mucama de origen africano y una periodista francesa. De esta manera se impidió la postulación de Strauss-Kahn a los comicios electorales franceses y se logró excluirlo estratégicamente de la dirección del Fondo Monetario Internacional, la jugada perfecta. Lo neurótico del hecho es que la pos moderna inquisición se genera y expande desde los escenarios donde supuestamente se promueve, defiende y galardona modelos de valores éticos y morales de escala mundial, como en la cuna del nobel, Suecia.

Esta Suecia que galardonó al literato Vargas Llosa rechazó la solicitud de residencia realizada por Assange el 18 de agosto de 2010. Assange optó por el escandinavo país al considerarlo referente defensor de los derechos humanos. La misma Suecia que galardonó al literato Vargas Llosa tres días después - de la solicitud de residencia de Assange - ordena su detención por delito de violación sexual, motivo por el cual se solita su extradición de Londres a Suecia.

Por lo visto que el único galardón que merece Assange – según Inglaterra, Suecia y EEUU - es la extradición, el juicio y la condena. ¿Quién decreta quien debe o no recibir galardones en el mundo? ¿De donde provienen esas verdades infalibles? ¿Quién tiene la autoridad moral para decidir quien es defensor o defensora de la paz y quien no?

Está claro que mucho de los galardones de nivel internacional son destinados para legitimar teorías, modelos institucionales y luminarias rendidos al servicio de la promoción, defensa y perpetuación del modelo neoliberal. Lo que nos llama la atención es que tanto la Real Academia de las Ciencias de Suecia-Instituto Karolinska como el literato se olvidan de algunas consideraciones  registradas en el testamento de Alfred Nobel, el cual muy bien podría hacerle merito a más de un líder y lideresa de opinión publica, como Assange o algunos personajes oriundos de los países No Alineados o de los considerados países del “Eje del mal” (axis of evil).

Alfred Nobel dio estrictas indicaciones ha ser consideradas para la entrega de los premios. Personas que hayan realizado inventos o descubrimientos de beneficio para la humanidad como en las áreas de física, química, fisiología y medicina, así como en la literatura. Pero, de igual forma, Nobel, señaló al final de las lista de sugerencias lo siguiente: “una parte (de la fortuna será destinada) a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz”. El autor de La Tía Julia y el Escribidor desconoce que lo realizado por Assange, le guste o no, es causal suficiente como para que el perseguido político pueda ser nominado como candidato al premio Nobel de la paz y mucho mas que eso aún.

Pero, ¿cual serían los méritos de Assange para pretender calificar al  nobel?

Un día antes que concluyera la presentación de candidatos al premio Nobel de la paz (03 de febrero de 2011) la Agencia RT publica la solicitud que el diputado Noruego Snorre Valen de la Izquierda Socialista realizó en favor de Assange. El diputado propuso a la web WikiLeaks como candidata al premio Nobel de la paz. El diputado argumentó que WikiLeaks es "una de las contribuciones más importantes de este siglo a la libertad de expresión y la transparencia", como informó RT.

Tres días después de la publicación de la solicitud de Assange como candidato al premio Nobel de la paz, el 6 de febrero de 2010, en el mismo portal de la Agencia de noticias RT se informó que el soldado norteamericano (24) Bradley Manning – informante de WikiLeaks - había sido propuesto por parlamentarios de Islandia como candidato al premio Nobel de la paz. La propuesta fue publicada por la diputada colaboradora de WikiLeaks Birgitta Jónsdóttir.[2]

Lo que nos parece de suma contradicción es que el literato galardonado haga explicita su posición en contra de Assange – seguramente ilegal, pero para muchos éticamente legitimas – restando importancia a la develación de actos corruptos de todo tipo (de orden político, económico, militar) señalando : “ WikiLeaks difundió, mostró, aparte de una chismografía menuda, burocrática e insustancial, abundante material que justificadamente debe mantenerse dentro de una reserva confidencial, como el que afecta a la vida diplomática y a la defensa, para que un Estado pueda funcionar y mantener las relaciones debidas con sus aliados, con los países neutros, y sobre todo con sus manifiestos o potenciales adversarios”.[3]

Es vox populi que la libertad que defiende el literato se llama free market, libertad de compra y venta. En esto se resume las libertades defendidas por el galardonado. Indudablemente es un derecho comprar y vender, pero las otras libertades – que en su primavera socialista el literato defendió – brillan por su ausencia en la retorica argumentativa de sus últimas columnas periodísticas. Se olvida el literato que Assange ya ha sido premiado por organizaciones internacionales como Amnesty International UK Media Award el 2009, por exponer asesinatos extrajudiciales en Kenia distribuyendo y publicando la investigación de Kenya National Commission on Human Rights (KNCHR) Kenya: The Cry of Blood – Extra Judicial Killings and Disappearances y ha sido reconocido como periodista por el Centre for Investigative Journalism.

¿Desconoce el literato que Assange fue galardonado con el Sam Adams Award de la Revista TIME siendo elegido como vice-campeón de person of the year? ¿Desconoce el literato que en abril de 2011 Assange fue considerado entre las 100 personas más influyentes en el mundo? ¿Desconoce el literato que el diario Le Monde – medio que colaboró con WikiLeaks publicando el documento Leaks – lo nombró persona del año obteniendo 56% de votos en su encuesta online? ¿Desconoce el literato que en febrero de 2011, Assange, fue premiado con el Sydney Peace Foundation gold medal por la Fundación Paz Sydney de la University of Sydney por su "excepcional coraje e iniciativa en la búsqueda de los derechos humanos." ¿Desconoce el literato que en los 14 años de existencia del premio aludido son cinco personas las galardonas: Nelson Mandela; Tenzin Gyatso, Dalai Lama; Daisaku Ikeda; y Assange?

 ¿Desconoce el literato que en junio del 2011 Assange fue premiado con Martha Gellhorn Prize for Journalism señalando: “WikiLeaks ha sido retratado como un fenómeno de la era de la información, lo cual es. Pero es mucho más. Su objetivo de justicia a través de la transparencia es el más antiguo y la mejor tradición del periodismo”? ¿Desconoce el literato que en el 2011 Assange recibió el premio Walkleys en la categoría Most Outstanding Contribution to Journalism en Australia?

El literato resbaló escandalosamente en su artículo. O, deberíamos pensar que todas las instituciones arriba aludidas fueron estúpidamente engañadas por este “oportunista” como califica el literato peninsular al perseguido político: “vivillo oportunista que, gracias a su buen olfato, sentido de la oportunidad y habilidades informáticas,  montó una operación escandalosa que le dio fama internacional y la falsa sensación de que era todopoderoso, invulnerable y podía permitirse todos los excesos”.[4]

Si Assange cometió o no violación de insole sexual esto tendrá que ser demostrado y el aludido tendrá tarde o temprano que comparecer ante la justicia. Claramente, el exjuez español Baltasar Garzón, abogado de Assange señaló: “Julian Assange tiene que responder ante la justicia sueca, desde el principio lo quiere hacer, sólo ha pedido una serie de garantías mínimas que eviten su extradición o su posibilidad de entrega a un tercer país, en este caso a Estados Unidos”.[5]

Estaremos atentos para ver si con la misma ilustración liberal el literato califica de “vivillo oportunista” al premio nobel de la paz  Desmond Tutu quien llamó a Tony Blair y George Bush jr. “matones de barrio” solicitando  juicio para ambos por llevar adelante la atroz guerra contra Irak de 2003 ocasionando miles de perdidas humanas y dividiendo al mundo suicidamente.[6]

A todas luces queda claro que la verdad tiene un alto costo. Assange y toda aquella persona que se embarcó en este difícil y complejo proyecto de traer a la luz lo oculto, lo extremadamente clasificado como TOP SECRET, tiene que tener en cuenta que le “pasaran factura” por lo hecho. Y, ¿Quién dice algo del atrevimiento que llevó a Alfred Nobel a la invención de la dinamita, explosivo que perfora el vientre del planeta (minería indiscriminada) y el de cientos de seres humanos?

Por las razones antes expuestas y por todas aquellas que quedan sin exponer, Assange, podría, corajudamente, ser legítimamente candidato y ganador del premio Nobel de la paz. Para que suceda tal hecho tendría que “dinamitarse” éticamente desmoronando la orientación ideológica por donde transita políticamente el ambiguo galardón.