Elecciones en Venezuela: La
patria está en juego[1]
Por Eva Golinger
03/09/12
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| Eva Golinger |
A un mes
de las elecciones presidenciales en Venezuela, el pueblo soberano lucha contra
la amenaza de una élite al servicio de las multinacionales y los intereses
estadounidenses que buscan retomar el poder en el importante país petrolero
Cuando medios internacionales comienzan a
publicar día tras día artículos destacando todo lo negativo que ocurre en
Venezuela y se intensifican las agresiones verbales de los voceros de
Washington contra el Gobierno venezolano, mientras dentro del país, aumentan
los sabotajes y planes de desestabilización, sabemos que estamos a pocos días
de un importante proceso electoral. Las amenazas contra la soberanía de la
Venezuela revolucionaria abundan y las garras imperiales, encarnadas en un
candidato opositor motivado por su sed de poder y avaricia de complacer a la
élite, dejan claro que el próximo 7 de octubre en Venezuela, se juega la patria.
Todas las encuestas, incluso las que más se
identifican con el sector opositor en Venezuela, indican que el presidente Hugo
Chávez será reelecto con una amplia mayoría. La encuestadora Datanálisis, cuyo
fundador, Luis Vicente León, firmó un decreto dictatorial durante el golpe de
Estado contra el presidente Chávez en abril del 2002, disolviendo todas las
instituciones democráticas del país, determinó hace un mes que a estas alturas,
Chávez solo podría perder si hubiera un evento “extraordinario” o “catastrófico”
antes de las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Desde entonces, ha
habido múltiples “accidentes” e incidentes trágicos en Venezuela, incluyendo el
colapso de un importante puente que conecta la capital, Caracas, con el oriente
del país, una terrible explosión en la refinería Amuay en la costa noroeste que
dejó un saldo de 41 muertos y más de 100 heridos, violentos motines en
cárceles, y una supuesta masacre de indígenas en la Amazonía. El Gobierno
venezolano ya ha construido un puente provisional mientras reparan el puente de
Cúpira, y la refinería de Amuay está comenzando a funcionar de nuevo, mientras
el gabinete de Chávez y el gobierno regional del estado Falcón atienden a las
víctimas del lamentablemente incidente. Los motines carcelarios han sido
controlados por las autoridades del Estado y la supuesta masacre en el Amazonas
está siendo investigada. Accidentes o eventos provocados por una mano
saboteadora, estos sucesos han servido como municiones para la campaña nacional
e internacional contra la reelección del presidente Hugo Chávez.
LOS
MEDIOS Dentro
de Venezuela, aún una mayoría de medios están en manos privadas que mantienen
una postura que sobrepasa la crítica contra el Gobierno venezolano. Estos
medios, que son poderosos canales de la agenda opositora, promueven
distorsiones, manipulaciones y hasta mentiras y difamaciones en contra del
presidente Chávez y su entorno. Su trabajo es a diario, y su campaña mediática
contra el Gobierno de Chávez ha sido incesante y permanente. Medios
internacionales, sin embargo, trabajan por ciclos noticiosos. Solo reportan
sobre Venezuela lo negativo e intensifican su lenguaje sesgado cuando se acerca
un proceso electoral de interés e importancia internacional. En un día de esta
semana, se leen múltiples titulares sobre Venezuela en medios estadounidenses
que solo hablan de muerte, corrupción y supuestas “amenazas” contra los
derechos humanos: “Informe: Refinerías venezolanas afectadas por mala gestión”
(CNN); “Bebé venezolano que había sido secuestrado fue encontrado muerto” (Fox
News); “Masacre de indígenas en el Amazonas, Venezuela” (Fox News); “Desastre
en refinería revela debilidades en empresa petrolera venezolana” (Washington
Post); “Medios venezolanos bajo asalto” (CBS News); “Periodistas venezolanos
amenazados por 'hackers' pro-gubernamentales” (Americas Quarterly); “Elecciones
Injustas en Venezuela” (Huffington Post); “Medios privados en Venezuela se
asfixian bajo el asalto de Chávez” (CPJ Press Freedom Online). Esta campaña
internacional contra Chávez no es nueva. Su intención está clara: promover la
percepción de que en Venezuela se vive bajo una dictadura en caos, violencia,
inestabilidad y sin ley. Según esta campaña, que se repite a través de los
medios nacionales, las instituciones del Estado no sirven (al menos que
permiten la victoria electoral de la oposición), y el país no funciona. Aunque
nada está más lejos de la verdad y cualquier persona que visita a Venezuela se
queda asombrada de las amplias libertades en esta “dictadura” y los
extraordinarios avances y logros de este gobierno que “no sirve“ . De igual
manera, la percepción negativa y amenazante de Venezuela es la que más circula
en los medios mundiales.
LOS
VOCEROS Uno
de los principales canales de estas matrices negativas contra Venezuela son los
voceros de Washington. Durante la reciente convención republicana en Tampa,
Florida, Venezuela -bajo el presidente Chávez- fue declarada como una “amenaza
creciente” contra Estados Unidos. El candidato republicano Mitt Romney ya ha declarado
que en caso de ser electo, tomará acciones contra el “dictador Chávez”. El
regreso de los republicanos a la Casa Blanca podría significar el retorno de
los elementos más peligrosos del poder estadounidense, incluyendo el infame
Roger Noriega, ex subsecretario de Estado para América Latina durante el
gobierno de George W. Bush, quien actualmente se dedica a difamar, amenazar y
ofender al presidente Chávez a través de sus escritos publicados en diferentes
medios estadounidenses. El ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, también se
ha ocupado de la tarea de atacar al presidente Hugo Chávez en sus declaraciones
y escritos. Hace poco Uribe montó un show en el lado colombiano de la frontera
con Venezuela, reuniéndose con opositores venezolanos para consolidar la
“alianza contra Chávez”. El ex mandatario colombiano se ha convertido en una
patética caricatura que escupe amenazas contra el jefe de Estado venezolano a
través de su cuenta en Twitter. Estos oscuros personajes alimentan el léxico
violento contra Venezuela, mientras intentan pintar al Gobierno de Chávez como
la “amenaza más grande” contra el poder estadounidense. Sin pruebas, acusan a
Venezuela de patrocinar el terrorismo, el narcotráfico y hasta de planes para
atacar a Estados Unidos desde ficticias bases militares iraníes en territorio
venezolano. Por más ridículos que parezcan, siguen siendo peligrosos. Que las
pruebas sean falsas nunca ha sido motivo de disuasión para los halcones de
Washington y sus lacayos.
LOS FINANCISTAS Los millones de dólares
siguen fluyendo desde las agencias de Washington a los grupos políticos de la
oposición, una gran parte de la cual se ha invertido en su campaña electoral.
El presidente Barack Obama había solicitado un fondo especial en su presupuesto
nacional este año de 5 millones de dólares para la campaña opositora en
Venezuela. Ese dinero fue adicional a los más de 15 millones ya apartados para
financiar a grupos opositores en Venezuela a través de la USAID y sus múltiples
contratistas. El Fondo Nacional para la Democracia (NED) ha canalizado más de
1,5 millones a grupos antichavistas este año, enfocando su “ayuda”
especialmente en sectores juveniles, periodistas y medios privados. Según su
último informe, una parte significativa de esos dólares fue entregada a grupos
como Voto Joven, que se dedican a promover la campaña contra el presidente Hugo
Chávez dentro de la juventud. Otra gran parte de ese pote de oro fue a
organizaciones como Espacio Público, dedicadas a denunciar supuestas
violaciones contra la libertad de expresión en el país.
EL
PLAN Toda
esta maquinaria –la desestabilización interna, la campaña mediática, las
amenazas externas y los millones que alimentan al conflicto– tiene un propósito
muy claro: sacar a Chávez del poder, destruir la Revolución Bolivariana e
instalar un gobierno subordinado a la élite y las grandes potencias.
El plan de la oposición es innegable. Según su
propio programa de gobierno, acabarían con los programas sociales del Gobierno
de Chávez, llamados “misiones”. Lo que quede de las "misiones", luego
de sus recortes neoliberales, sería privatizado y convertido en empresas que
explotan al pueblo en lugar de atenderlo. Las empresas del Estado serían
privatizadas, dando grandes comisiones y contrataciones a los más íntimos amigos
de los que aspiran gobernar al país. Los créditos solidarios dados al pueblo
para sus casas, carros, muebles, y productos de consumo serían aumentados a
cifras inalcanzables. Harían todo lo posible para extinguir la llama del poder
popular.
Romperían acuerdos y relaciones con países
soberanos como Cuba, China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Bolivia, Ecuador,
Nicaragua y muchos más con los cuales Venezuela tiene importantes convenios
para tecnología, agricultura, alimentación, energía y comercio. Incrementarían
relaciones con Washington y sus aliados, abriendo el país a las
multinacionales, los explotadores y los saqueadores. Ya la oposición ha hecho
público su desprecio por la integración y unión latinoamericana. CELAC, UNASUR
y especialmente ALBA serían botados a la basura.
Peor aún, implementarían un estado represivo con
una persecución violenta contra el chavismo. Lo han dicho y lo han hecho ya.
Durante el golpe de Estado contra el presidente Chávez en abril del 2002 la
misma gente que hoy quiere gobernar persiguió a ministros y colaboradores del
Gobierno de Chávez para golpearlos, torturarlos y hasta asesinarlos. Henrique
Capriles Radonski, hoy candidato presidencial de la oposición, lideró un asalto
contra la Embajada de Cuba durante ese golpe, apoyando acciones violentas
contra su sede diplomática y su personal, incluyendo el corte de su agua y
electricidad, la prohibición de entradas y salidas, la negación de acceso a
comida y bebida, y la destrucción de sus vehículos y propiedades. Capriles
saltó la pared de la Embajada y entró ilegalmente –y violentamente– en
territorio soberano y protegido por ley internacional.
Esta es la gente que quiere retomar el poder el
próximo 7 de octubre en Venezuela y adueñarse de sus recursos estratégicos. La
misma gente que hace días durante un evento de campaña frente a trabajadores
públicos llamó a los obreros “jalabolas” por apoyar a Chávez. Esta gente no
solamente desprecia al pueblo, lo odia.
En mayo de este año 2012, el veterano periodista
estadounidense Dan Rather reportó que una fuente anónima cercana al presidente
Chávez aseguraba que el mandatario venezolano no viviría para ser reelecto en
octubre. Lo mismo había venido diciendo el obsesionado Roger Noriega, seguido
por un coro de seudo-periodistas venezolanos que repetían sus rumores con una
perversa agitación. Este grupo enfermizo del antichavismo apostaba para el
cumplimiento del falso tubazo necrofílico de Rather. A saber que no iba a ser
así, optaron por su plan b.
A un mes de las elecciones presidenciales en
Venezuela la violencia opositora aumenta y su intento de desacreditar al
proceso electoral suena más duro cada día. Preparan sus gritos de fraude y sus
denuncias de trampa ante el mundo. Aunque el proceso electoral en Venezuela
está blindado y es reconocido como uno de los más confiables y transparentes
del mundo, los insaciables que quieren el poder en el país con las más grandes
reservas petroleras del mundo no tolerarán una derrota. La patria está en juego
en Venezuela, y la patria tiene que ganar.
[1] Fuente: http://actualidad.rt.com/expertos/eva_golinger/view/52862-elecciones-venezuela-patria-juego.
Revisado: 03/09/12.
