Padre Luis Barrios
06/10/12
En otras
palabras, en caso de que no me entendió aquí les va en arroz y habichuelas: el
gobierno de Chávez es un reto y una amenaza abiertamente a la política
expansionista, capitalista, imperialista, colonialista y neoliberal de Estados
Unidos en América Latina.
La
pregunta en el titulo de este escrito está condicionada solo porque soy
puertorriqueño residiendo en la ciudad de Nueva York. Si fuese venezolano o si
pudiese votar en Venezuela este fin de semana, definitivamente le daría el voto
al presidente Hugo Chávez. La pregunta entonces sería; ¿Por qué?
Por
un lado reconozco que no hay gobiernos perfectos y el de Chávez no es la
excepción a la regla. Ya lo dicen por ahí, nada humano me es ajeno, por lo
tanto el cometer errores es de humanos. De aquí el que sostenga, sin temor a
equivocarme, que el gobierno de Chávez no es un gobierno santo, pero a la misma
vez tengo que reconocer que no es un gobierno diablo. Ahora bien, contrario al
gobierno que tenemos aquí en Estados Unidos concluyentemente tiene más de santo que de diablo. Permítanme ser un
poco más atrevido. De todos los gobiernos que Venezuela ha tenido en los
últimos 40 años el gobierno de Chávez es el más santo.
Ahora
bien, ¿qué lo hace más santo que diablo? Su agenda de trabajo en más de una
década dedicada al bienestar del pueblo, porque es un gobierno verdaderamente
del pueblo para el pueblo. De aquí su empeño de retornarle al pueblo lo que es
del pueblo, porque cree en la inversión social, no en la privatización de
derechos. Hablando en lenguaje teológico, este gobierno de Chávez es más o
menos lo que el hermano y compañero Jesús nos dijo cuando estuvo en la
Sinagoga: …El Espíritu de Dios está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar
buenas nuevas a la gente pobres; Me ha enviado a sanar a quienes están en
quebranto de corazón; A pregonar libertad a la gente cautiva, y vista a la
gente ciega; a poner en libertad a la
gente oprimidas… (Lucas 4: 17). Esta realidad por desgracia levanta ronchas muy
seria en quienes han visto sus intereses particulares amenazados. No hay la
menor duda, en Venezuela tenemos un gobierno que es contrario al que tenemos en
la mayoría de los países de América Latina –e incluyendo aquí en Estados
Unidos- en donde estructuran una administración socio-política y económica para
beneficiar a la clase rica, a la jerarquía de las Iglesia que le dan la espalda
al pueblo, a unos militares/policías corruptos que masacran al pueblo, y/o a
las corporaciones extranjeras para que se roben el capital.
Para
contrarrestar la agenda progresista de pueblo del gobierno de Chávez la
verdadera oposición en Venezuela –entiéndase el gobierno de Estados Unidos- ha
liderado una campaña de desprestigio por mas de una década a través del
terrorismo mediático. Esta por supuesto
muy bien orquestada con la oligarquía venezolana, cúpulas militares y
religiosas, y por supuesto, aquellas corporaciones que se benefician de lo que
tiene que ver con petróleo/gasolina.
Ahora
bien, ¿dónde es que está la espina que tanto le molesta a esta gente? Sin temor a equivocarme a mi me parece que el
gobierno de Chávez fue, es y seguirá siendo una amenaza a la política externa
del gobierno de Estados Unidos en lo que
tiene que ver con la doctrinas Monroe (América Latina le pertenece a Estados
Unidos), Manifiesto Divino (Dios divinamente le regaló a Estados Unidos toda América Latina) y del
Gran Garrote (quien trate de impedir las primeras dos reglas, Estados Unidos le
castigará con un garrote). Esto no es sincretismo mágico ni mucho menos
paranoia, esta es la penosa realidad que muy bien Eduardo Galeano nos describe
en Patas Arriba.
En
otras palabras, en caso de que no me entendió aquí les va en arroz y
habichuelas: el gobierno de Chávez es un reto y una amenaza abiertamente a la
política expansionista, capitalista, imperialista, colonialista y neoliberal de
Estados Unidos en América Latina. Es por esto que cuando surja en Venezuela una
oposición partidista que no esté bailando al son del gobierno de Estados
Unidos, entonces recibirán mis respetos.
Otra
de las razones por la cual me simpatiza mucho el gobierno de Chávez es por su
continua búsqueda de un socialismo que se ajuste a la realidad de Venezuela.
Para mi cualquier posición política-económica-social que sea anticapitalista
merece atención. Esto lo digo porque entonces hace realidad lo que nos dice la
Biblia: Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual,
codiciándolo algunas personas, se extraviaron de la fe y se torturaron con
muchos dolores. (1 Timoteo 6:10). Esta posición es la que hace al gobierno de
Chávez más santo y menos diablo. Es por esto que cuando Chávez tomó el poder en
Venezuela, en febrero de 1999, lo primero que hizo fue reformar la política del
petróleo -la cual había dominado en Venezuela desde la llamada "Apertura
Petrolera". Quienes aman el dinero no se lo perdona jamás, por lo tanto
siguen pataleteando queriendo devolver a Venezuela a lo que era antes.
Y
como he dicho en otras ocasiones y en muchos lugares, sinceramente no creo que
el problema en Venezuela sea el presidente Hugo Chávez, ésta es otra respuesta
simplista. De igual manera, tampoco creo que el Presidente Chávez tenga todas
las respuestas para solucionar los problemas de Venezuela. Lo que sí yo creo,
es que es una de las pocas personas que se ha atrevido a decirle al
imperialismo yanqui, a la oligarquía venezolana y a la Iglesia Católica una
serie de verdades que a esta gente le duele. Comenzando por reconocer que estas
tres instituciones, históricamente, han demostrado su hipocresía y
distanciamiento porque no les interesa para nada el bienestar del pueblo
venezolano. Muy particularmente, la iglesia como institución, tanto católica
como protestante, debería comenzar por devolverle al pueblo todo lo que le ha
robado y practicar el Evangelio Social del hermano Jesús.
En
otras palabras, el cambio que la supuesta oposición está ofreciendo es un
retorno a los procesos administrativos del pasado en donde políticas
neoliberales se establecieron para beneficiar a la gente rica y las
intervenciones extranjeras que violentaron la soberanía nacional. Es un retorno
a la no inversión social en favor de la privatización. Esto quedó claramente
demostrado luego del fallido golpe de estado del 11 de abril de 2002 en donde
ni la constitución respetaron e inmediatamente le ofrecieron a Venezuela en una
bandeja de nuevo al gobierno e Estados Unidos. ¡Que bueno que el pueblo supo
defender lo suyo!
De
aquí entonces mi reafirmación de apoyo socio-político-espiritual y sobre todo
mi bendición al Presidente Hugo Chávez, quien se ha convertido en un verdadero
profeta Latinoamericano y quien dentro de todas estas circunstancias de
oposición deshonesta, moralmente ya ganó las elecciones en Venezuela. Asimismo
mí llamado al pueblo en Venezuela a salir a votar en su favor, solo para que se
siga haciendo lo que está bien y corregir los errores humanos que se han
cometido. ¡Viva el Pueblo Bolivariano de
Venezuela y su presidente Hugo Chávez!
Por
aquí entonces de nuevo la pregunta: ¿Por qué yo votaría por Hugo Chávez? Porque
es un gobierno de Buenas Nuevas, esas nuevas buenas de las cuales Jesús nos
habló.
En
el amor solidario, el sacramento mas importante.
Padre
Luis Barrios
Co-Director
Ejecutivo
Fundación
Interreligiosa para la Organización Comunitaria-IFCO-Pastores/as por la Paz
lbarrios@jjay.cuny.edu




