Costa Rica: “Laura Chinchilla gobierna para
los banqueros y para los ganadores del modelo neoliberal”
Por Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
28/04/12
Por Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
28/04/12
El
diputado José María Villalta, del Frente Amplio de Costa Rica, realiza un
balance de la gestión de la presidenta Chinchilla a mitad de su mandato de cuatro años. Además,
analiza la coyuntura de un país donde el
discurso de “la felicidad” –con el que los grupos hegemónicos intentan
disfrazar una realidad conflictiva- ya no da más para encubrir las crisis
política, económica, ambiental y social.
A dos años de su llegada al poder, la presidenta
de Costa Rica, Laura Chinchilla, atraviesa por uno de los momentos más
difíciles de su gestión: tanto las escuestas de opinión realizadas por firmas
consultoras, como el pulso ciudadano que dan las distintas movilizaciones y
manifestaciones sociales, muestran un creciente malestar y descontento de los
costarricenses con la situación del país.
Un estudio presentado recientemente por una
empresa consultora internacional ubicó a Chinchilla, del Partido Liberación
Nacional (PLN), como la presidenta latinoamericana con menor porcentaje de
aprobación (solo un 26%), por debajo incluso del chileno Sebastián Piñera. Y
una encuesta publicada esta semana en Costa Rica reafirma esa tendencia: 44% de
los entrevistados califican al gobierno de Chinchilla como malo o muy malo, al
tiempo que señalan la falta de liderazgo, la ausencia de resultados concretos y
la corrupción en su gabinete de ministros, como las principales deficiencias.
Esta percepción la comparte el diputado José
María Villalta, del Frente Amplio (FA), única fuerza política de izquierda con
representación legislativa en Costa Rica, quien considera que “para las grandes
transformaciones que necesita el país, los dos últimos han sido años perdidos,
se siguió aplicando lo peor de la administración del expresidente Oscar Arias”.
Para analizar la actual coyuntura política y sus
perspectivas a mediano plazo, Con Nuestra América conversó con el diputado
Villalta en su despacho legislativo, en cuyas paredes destacan los retratos del
Che Guevara, Salvador Allende y los históricos dirigentes comunistas
costarricenses Manuel Mora y Carmen Lyra: figuras que, desde su ejemplo y
legado, parecen guiar el trabajo del más joven de los diputados (pronto
cumplirá los 35 años) de la Asamblea Legislativa y una de las más combativas
voces de la oposición.
Continuismo
neoliberal a la sombra de los hermanos Arias
Con Nuestra América (CNA): En el
marco del creciente descontento que de distintas maneras expresa la sociedad
costarricense, nos gustaría conocer cuál es su balance de estos dos años de
gobierno de la presidenta Laura Chinchilla.
José María Villalta (JMV): “Ha sido un gobierno
de más de lo mismo, que solamente se ha dedicado a administrar las reformas que
dejó instauradas el gobierno de los hermanos [Oscar y Rodrigo] Arias, sin
ninguna expectativa de cambiar o mejorar nada. Es un gobierno del continuismo
de las políticas que se han implantado en Costa Rica en los últimos 25 a 30
años, totalmente conforme con la agenda neoliberal que tiene a la sociedad
costarricense sumida en importantes crisis: la crisis ambiental, la crisis
social, el crecimiento de la desigualdad y la pobreza, el deterioro de las
instituciones sociales, de la seguridad social -que se ha venido gestando desde
hace tiempo-; también la crisis política, con un descrédito cada vez más
palbable de la credibilidad y de las instituciones de nuestro sistema
democrático; la crisis de la trasnparencia y de la corrupción.
“Pero también está la crisis fiscal: el gobierno
de los hermanos Arias dijo que le dejaban la mesa servida a Chinchilla, pero en
realidad se la dejó servida a los más ricos del país, gobernó para ellos y
práctimente quebraron al Estado, porque aplicaron una vez más un ciclo
clientelista a costa del gasto público para ganar la elección del 2010.
“Ahora bien, al gobierno también le estallaron
varias crisis en la cara, como la de la Caja Costarricense del Seguro Social
(CCSS). Pero la crisis de la CCSS no es provocada por Laura Chinchilla, sino
por la acumulación de décadas de gobiernos neliberales corruptos, que meten la
mano en la institución con intereses politiqueros, para favorecer el negocio de
las clínicas privadas; gobiernos que alcahuetearon a las empresas que tienen
deudas millonarias con la seguridad social.
“Es decir, vemos un gobierno que intenta apagar
los incendios que aparecen por todas partes, pero que en lo esencial no intenta
cambiar ninguna de las causas que nos tienen hoy como estamos”.
CNA: ¿Cómo afectó al gobierno de
Laura Chinchilla esa relación ambigua que mantiene con el grupo de poder de
Oscar Arias, que fue fundamental para su triunfo en el 2010, pero del que se ha
distanciado en los últimos meses, por lo menos en términos formales?
JMV: “El actual gobierno rápidamente perdió el
rumbo, porque los hermanos Arias, en un gesto de ambición desmedida nunca antes
vista, lanzaron muy temprano la candidatura de Rodrigo Arias para perpetuarse
en el poder y eso generó una fricción con el grupo que está en la
Administración Chinchilla.
“Lo cierto es que se acumula el descontento y el
PLN cree que, por inercia, va a seguir
en el poder indefinidamente, ante la debilidad de la oposición y su
fragmentación. Y como es un partido que acumula cada vez más poder, también se
va corrompiendo más: son notorias las prácticas de corrupción, de clientelismo,
de uso del Estado para fines personales, de confusión entre el interés público
y el privado.
“Hay un deterioro, una descomposición que
percibe la ciudadanía, pero eso tampoco se traduce en alternativas políticas
claras. Existe un discurso de descrédito, de la antipolítica, impulsado
precisamente por los mismos que están en el poder. Esto tiene la
intencionalidad de incrementar el abstencionismo en el país, que la gente crea
que no hay nada que hacer, que todos los políticos son iguales, para que el PLN
pueda ganar una elección tras otra, con porcentajes cada vez menores de apoyo,
pero sostenido por las redes clientelistas”.
CNA: ¿En cuáles aspectos es más
evidente la continuidad de las políticas neoliberales de la administración de
Oscar Arias en el gobierno de Laura Chinchilla?
JMV: “Es que el continuismo es total. El
gobierno de Chinchilla intentó, al inicio, desmarcarse un poco en la agenda
ambiental: asumió el compromiso de apoyar la ley que impulsamos para prohibir
la minería a cielo abierto [aprobada en noviembre de 2010], que fue un tema muy
polémico. El gobierno de los hermanos Arias desató una guerra contra la
naturaleza, un trabajo sin cuartel para debilitar la legislación ambiental a
través de decretazos y reformas, y de esta manera, favorecer los intereses de
inversionistas depredadores.
“De alguna manera, el gobierno Chinchilla,
aunque sigue en la misma línea, suavizó en algunas áreas, por ejemplo, puso un
poco de freno a la minería; también impulsó proyectos sociales como la Red
Nacional de Cuido, muy valiosa pero que es totalmente incompleta y no ha
cumplido sus objetivos. Pero en la mayoría de temas vemos total continuismo.
“En política económica, por ejemplo, sigue el
patrón de los últimos gobiernos neoliberales, donde el hilo se corta siempre
por lo más delgado: culpar a la clase trabajadora de los problemas fiscales del
Estado; seguir debilitando instituciones sociales que son clave para combatir
la desigualdad; presupuestos cada vez más restrictivos; las cíclicas crisis
fiscales, una vez más, intentó paliarlas –como hicieron los gobiernos de
Figueres [1994-1998], Rodríguez [1998-2002] y Pachecho [2002-2006]- con reformas puntuales, parches en el sistema
tributario que no combaten las desigualdades imperantes, sino que se concentran
en subir el impuesto de ventas para atender lo inmediato, pero sin tocar los intereses de los grupos
económicos que se han enriquecido como nunca”.
CNA: ¿Cuáles son esos grupos
económicos que se beneficiaron en el anterior gobierno y se benefician también
ahora?
JMV: “Arias gobernó para los banqueros, y Laura
Chinchilla gobierna también para los banqueros, para los exportadores de zonas
francas [plataformas de exportación que gozan de privilegios fiscales], que son
los que financian las campañas electorales y los ganadores netos del modelo
neoliberal.
“Este modelo ha fabricado pobres, ha destruido
sectores productivos como la agricultura tradicional, la pequeña industria y la
economía social; también se ha visto debilidada la distribución de la riqueza y
la propiedad de la tierra: en Costa Rica, en los últimos 30 años, se ha venido
concentrando la tenencia de la tierra, y hemos pasado de un país que tenía
pequena propiedad, a uno dominado por los monocultivos y los latifundios.
“Se han privatizado bienes públicos como las
telecomunicaciones y los seguros que, aunque no se administraban bien por la
corrupción política, eran patrimonio del pueblo: sus ganancias eran para el
pueblo de Costa Rica, pero hoy van al bolsillo de Carlos Slim o la Telefónica
de España. El pueblo costarricense ha perdido parte de su patrimonio y Laura
Chinchilla se ha dedicado a administrar las reformas impuestas por el TLC con los Estados Unidos”.
La
corrupción: modus operandi de la clase política
CNA: En las últimas semanas,
distintas investigaciones periodísticas han dado a conocer casos de corrupción en instituciones públicas
y ministerios, relacionados con evasión fiscal y el otorgamiento irregular (a
familiares y socios de miembros del gobierno) de contratos que involucran
fondos públicos y recursos de la cooperación internacional. Estos escándalos no
solo provocaron renuncias cambios en el gabinete, sino que despertaron un
profundo repudio y la indignación de los costarricenses. ¿Considera que estos
hechos pueden ser atribuidos a un rasgo del gobierno Chinchilla y su equipo de
colaboradores o, por el contrario, señalan un problema más amplio de nuestro
sistema político?
JMV: “Se trata de un problema enquistado en el
sistema político y es parte del ADN de un partido como Liberación Nacional. La
corrupción que está saliendo a la luz pública es apenas la punta del iceberg y
no son casos aislados: son ejemplos llamativos de redes de corrupción que se
han desarrollado transversalmente en el Estado costarricense en los últimos
gobiernos. Muchos de los funcionarios que están siendo cuestionados ahora,
también formaron parte del gobierno de los Arias y ahí empezaron sus prácticas.
“No hay que perder de vista lo siguiente:
sectores de la prensa comercial que en aquel momento, cuando interesaba aprobar
el TLC a como diera lugar, callaron ante las evidencias, ahora sí hacen
públicos estos hechos, porque quieren congraciarse con una población que les
cree menos, y porque seguramente están preocupados por la concentración de
poder en el PLN.
“Incluso
a los que se han beneficiado de esa concentración de poder les preocupa el
fenómeno, porque se hace más reducido el grupo de los que se sirven con cuchara
grande. Como decimos en Costa Rica, es cada vez más cerrada la argolla de los
que ganan, y otros grupos empresariales que apoyan el modelo neoliberal, ahora
sienten que están quedando fuera de la repartición de un pastel que se lo dejan
unos pocos, cada vez más corruptos.
“Pero lo cierto es que estas denuncias de
corrupción no son hechos aislados, sino el modus operandi de la clase política
que nos viene gobernando. Existe una relación directa entre lo que pasó con la empresa Procesos, el exministro
de Hacienda y el Ministro de Educación, y el llamado Estado paralelo que
denunciamos desde hace más de una década. Es el mismo mecanismo con el que
vienen saqueando instituciones, en forma descarada e impune. Se trata de un
cáncer que ya está haciendo metástasis por todas partes, y hay órganos del
Estado que quizás tendrían que extirparse”.
El
gobierno no se entera de la crisis del capitalismo
En el contexto de la crisis mundial del
capitalismo, parece que el gobierno y
los grupos económicos afines intentan “huir hacia adelante”, es decir, apuestan
por profundizar las políticas neoliberales. Ahora, incluso, echan mano de un
consultor de organismos financieros internacionales como el BID, el Banco
Mundial y el FMI para que asuma el Ministerio de Hacienda. ¿Cómo analiza el rumbo económico y fiscal de
la administración Chinchilla?
JMV: “El gobierno de Costa Rica no se ha
enterado de la crisis del capitalismo global. Siguen aplicando la misma receta
que tiene a nuestra planeta al borde del hundimiento. Los neoliberales criollos
no se han percatado del fracaso del neoliberalismo y de que esas teorías son
cuestionadas a nivel mundial. Es realmente lamentable el autismo del gobierno:
se desata la crisis del gabinete y la crisis fiscal, ¿y a quiénes llama Laura
Chinchilla para que la asesoren? A Eduardo Lizano, Alberto Dent, Alberto Trejos,
Francisco de Paula Gutiérrez, los neoliberales que han estado a la cabeza de la
gestación de la crisis fiscal que el gobierno dice que quiere solucionar".
CNA: Entonces, la presidenta
tampoco tiene claro el impacto de sus planes de reforma fiscal sobre los
sectores de menores ingresos…
JMV: “No lo creo, porque el gobierno y sus
aliados celebraron con bombos y platillos la aprobación del plan fiscal, a
pesar de que habían cometido atropellos innombrables [el trámite de este plan
de impuestos fue declarado inconstitucional por la Sala Constitucional], y en
todas esas celebraciones ni siquiera escuchamos una mención a ese daño
colateral que están acostumbrados a producir: el que sufre esa inmensa mayoría
de la población que está al borde de la de línea de pobreza”.
La
política exterior de Costa Rica es la política de Washington
CNA: En materia de política
exterior, el gobierno se ha alineado claramente con los Estados Unidos y su
geopolítica de la guerra contra el narcotráfico. ¿Cómo valora en este rubro a
la administración Chinchilla? ¿Hay cambios o también aquí observa una
continuidad con lo hecho por el gobierno anterior?
JMV: “Con respecto del gobierno de Arias, hemos
retrocedido. Laura Chinchilla no tiene política exterior, o mejor dicho, su
política exterior es esconderse debajo de la alfombra. La señora presidenta
parece estar feliz entre menos se mencione y menos influencia tenga Costa Rica
en los foros internacionales, y sin tener que dar la cara frente a otros
gobernantes sobre las grandes discusiones de la política internacional.
“En este sentido ha habido un deterioro, porque
el gobierno de Arias tenía en la política exterior uno de sus puntos más
fuertes –por razones que podríamos discutir, como su ego inagotable-, y tomó
decisiones audaces y polémicas, como restablecer las relaciones con Cuba y
China; dio signos de una política más independiente en algunos temas. En
cambio, Chinchilla sigue al pie de la letra los lineamientos del gobierno de
Estados Unidos y su principal preocupación es no quedarle mal a los gringos”.
CNA: Sin embargo, el conflicto con
Nicaragua por el dragado del Río San Juan, en la frontera entre ambos países,
ha sido una ventana de oportunidad para que el gobierno despliegue algún tipo
de iniciativa a nivel de política exterior…
JMV: “Sí, pero el gobierno ha intrumentalizado
ese conflicto de un modo idéntico al que lo hace el gobierno de Nicaragua: solo
para efectos internos; en el caso de Chinchilla, lo ha usado para cubrir su
falta de agenda nacional y frenar la pérdida de popularidad de su gobierno,
pero recurriendo al nacionalismo más burdo.
“Lo cierto es que en el plano internacional no
ha tenido ningún peso, tampoco hay intentos de fortalecer los vínculos con la
naciones latinoamericanas donde se están desarrollando procesos muy
interesantes de integración desde el Sur.
“Es más, tampoco ha hecho esfuerzos por mantener
líneas políticas que lanzó el gobierno anterior, y que son cuestiones de
diginidad y derechos humanos, como por ejemplo el apoyo a la constitución del
Estado palestino: ahí más bien retrocedimos, al posicionarnos como país junto a
los sectores más reaccionarios e intolerantes, que son cómplices del genocidio
que se está produciendo en Palestina”.
CNA: Entonces, hay una mayor
influencia de la comunidad judía sobre el gobierno, como no ocurrió en la
anterior administración…
JMV: “Claro que hay más influencia de la
comunidad judía, y también una mayor sumisión ante los lineamientos de
Washington”.
¿Es posible derrotar al neoliberalismo en Costa
Rica?
CNA: Ante la descomposición del
sistema político en los últimos doce años, ha cobrado fuerza, una vez más, la
idea de unir fuerzas para derrotar al neoliberalismo en las elecciones del
2014. ¿Considera posible la conformación de una alianza progresista en Costa
Rica?
JMV: “No tengo claro qué tan viable sea ese escenario,
si se presentará finalmente o no, pero creo que es un escenario indispensable
si queremos frenar la concentración y el abuso del poder que viene ejerciendo
el PLN.
“Hace
falta la constitución de una coalición de fuerzas progresistas para enfrentar a
la maquinaria clientelista del gobierno. Ahora bien, no se trata de
reconstituir el bipartidismo con otros nombres, como quiere Ottón Solís [líder
del Partido Acción Ciudadana, segunda fuerza en el Congreso], ni desbancar al
PLN para seguir aplicando las mismas políticas. Se trataría de conformar una
coalición de centroizquierda, progresista, que plantee una alternativa real,
con una agenda que rompa con las políticas neoliberales que se han aplicado en
los últimos 30 años”.
CNA: ¿Cuáles elementos debería
contemplar, como mínimo, una agenda progresista de ese tipo?
JMV: “En primer lugar, la recuperación del
patromonio nacional en todos sus campos: los bienes públicos, los servicios
públicos, las empresas públicas y los recursos naturales, para ponerlos al
servicio del pueblo costarricense y no de las transnacionales.
“También,
una economía que ponga énfasis en el apoyo a micro y pequeña empresa, y no solo
a las grandes ganancias de las transnacionales; la reactivación de la
producción interna para el mercado interno; frenar la concentración de la
riqueza –del capital y la tierra- y democratizar, de nuevo, el acceso a los
bienes productivos.
“Hacer que se respeten las conquistas sociales y
los derechos laborales, y fortalecerlos porque se han deteriorado; rescatar a
la CCSS por medio del pago total de la deuda del Estado con esta
institución, garantizando que no se va a
volver a gestar esta situación de deterioro y politización que hoy padece; es
necesario avanzar hacia una democracia verdaderamente participativa, no solo
formal-representativa como la que tenemos hoy, cada vez más carencial: esto
significa impulsar los presupuestos participativos, las consultas populares a
nivel local y nacional, la participación directa de la gente en el gobierno y
la toma de decisiones.
“Además, se requiere entrarle de lleno al
combate a la desigualdad, y eso implica poner en marcha políticas agresivas que
distribuyan la riqueza, tanto a nivel de clases sociales como de regiones
geográficas, porque tenemos un país centralizado en el Valle Central, pero las
comunidades y zonas periféricas, rurales y costeras, permanecen abandonadas. Se
requieren propuestas que descentralicen el poder y la distribución de los
recursos.
“Y por supuesto, debemos recuperar la agenda
ambiental, en la que el país retrocedió…”
CNA: A pesar del discurso oficial
que promociona a Costa Rica como un país verde, sin ingredientes artificiales…
JMV: “Es que tenemos un discurso de la Costa
Rica verde, pero la realidad es totalmente distinta: aquí se viene depredando
la naturaleza y los recursos naturales de un modo descomunal, y al mismo
tiempo, se debilita y torpedea sistemáticamente la institucionalidad ambiental
que logramos construir, y todo para facilitar los negocios de unos pocos.
Habría que eliminar ese doble discurso”.
CNA: A partir de la experiencia de
la resistencia contra el TLC con Estados Unidos y las luchas contra la minería a
cielo abierto, por citar dos casos recientes, ha quedado claro que en Costa
Rica también existe una fuerza social muy importante, pero que todavía no se
identifica políticamente con un partido u opción electoral concreta. Desde su
perspectiva, ¿qué papel podrían jugar estas organizaciones y movimientos
sociales en el futuro inmediato del país –las elecciones del 2014- y en el
mediano plazo?
JMV: “La conformación de una eventual coalición
progresista tiene que hacerse de una forma distinta, no puede ser fruto de un
pacto de cúpulas, sino de un proceso abierto a la participación ciudadana,
donde los movimientos y organizaciones sociales tengan una incidencia directa.
“Ahora
bien, en Costa Rica debe replantearse la forma en que las organizaciones
sociales se relacionan con la política. Durante mucho tiempo, los partidos de
todos los signos vieron a las organizaciones como simples correas de
transmisión, como instrumentos para alcanzar objetivos y las usaron como
simples apéndices o aparatos, manipulándolos según su interés. Pero también
hemos caído en el otro extremo: algunas organizaciones sociales tienen un
discurso ambivalente y niegan la
importancia de la política electoral para hacer las transformaciones; y en
otras ocasiones, tienden a instrumentalizar los partidos, porque no participan
de lleno en los procesos electorales, pero después buscan a los partidos
únicamente para impulsar proyectos específicos.
“Si queremos que la agenda de las organizaciones
y movimientos influya más en la política nacional, tiene que darse un cambio en
las dos vías. Costa Rica ha tenido una vigorosa presencia de movimientos que
han luchado y confrontado abiertamente al statu quo, lo que colocaría a un
sector importante de la población en una posición que podríamos llamar desde la
izquierda, pero eso no se ha traducido en expresiones políticas que canalicen
esa fuerza y ese descontento social. Más bien, la presencia de la izquierda es
marginal en la vida política nacional. Obviamente, esto obedece a razones
históricas, a errores de los partidos, pero también a esta relación ambivalente
y confusa que entablan las organizaciones sociales con los partidos políticos”.
El
Frente Amplio y su futuro
CNA: Finalmente, en un país cuya cultura
política ha estado marcada por el “anticomunismo” y la censura oficial de todo
aquello que se presenta como alternativo al sistema dominante, ¿cómo visualiza
el futuro del Frente Amplio, tras dos legislaturas consecutivas de ganar una
representación en el Congreso?
JMV: “El futuro del FA es positivo, promisorio,
si se hacen bien las cosas. Es un partido en franco crecimiento. Creo que puede
dar el salto de tener un diputado a una fracción legislativa de mayor peso,
pero también considero que no hay relación entre el número de diputados del FA
y su presencia en los debates nacionales, su influencia en el parlamento y,
sobre todo, en las expectativas de la gente, que son mucho mayores, aunque, de
nuevo, por distintas razones esa simpatía y respaldo no se ha traducido en
mayor cantidad de votos. Esto podría cambiar si hacemos nuestra parte, y no
cometemos los errores del pasado en las campañas políticas, en la organización
electoral.
“En Costa Rica hacen faltan contrapesos, entre
ellos una fuerza de izquierda que sea interlocutora y canalice todo eso que se
está gestando en el campo social: el descontento, el clamor popular por un
cambio de modelo económico y de políticas.
“Podemos convertirnos en un referente de la
oposición, un referente político para un sector importante de la población. Ese
proceso podría verse acelarado por la descomposición de algunos partidos que
habían generado expectativas entre los costarricenses, pero no las han
cumplido. Sin embargo, el FA tiene una tarea interna considerable porque sus
estructuras están pensadas para ser un partido de resistencia, que da la lucha
cuesta arriba, y no para ser un partido que recibe un apoyo popular mayor.
Por otra parte, hay otros factores a considerar:
la falta de cultura política en Costa Rica, los prejuicios, las desigualdades
muy marcadas en el acceso a los medios de comunicación, las campañas
electorales donde impera el poder del dinero y otras opciones son
invisibilizadas, una legislación electoral hecha para excluir a los partidos
alternativos y favorecer a los tradiciona[1]les,
problemas en el discurso y el mensaje.
En fin, no doy nada por sentado, pero veo un
futuro con posibilidades importantes”.











