Por Antonio Caño
21/05/12
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| Presidente François Hollande con su homólogo afgano Hamid Karzai |
La ausencia de François
Hollande en los discursos que este lunes pronunciaron en la sesión plenaria de
la OTAN el presidente Barack Obama y el secretario general de la organización,
Anders Fogh Rasmussen, fue el mejor indicador de que esta poderosa alianza
militar afronta un futuro sin Francia en Afganistán, quizá incluso un futuro
con menor participación de ese país en próximas operaciones en otras partes del
mundo.
Hollande entró en la sala de la
sesión justo después de que Obama y Rasmussen habían concluido sus
intervenciones. Era la única silla vacía en esos momentos. Los periodistas
autorizados a estar presentes en ese lugar escucharon decir al ministro de
Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, "tenemos que explicar las
cosas", una posible referencia a la necesidad de justificar la ausencia,
al menos ante los anfitriones, Estados Unidos y la propia organización de la
OTAN. Posteriormente, el ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian,
comentó a la prensa que Hollande había tenido dos reuniones bilaterales por la
mañana, con el presidente de Polonia y con el secretario general de la ONU, y
que eso ocasionó el retraso.
Cuando el presidente francés
entró en la sala, conversó unos minutos con la canciller alemana, Angela
Merkel, antes de tomar su asiento. La sesión de ayer estuvo íntegramente
dedicada a Afganistán. Hollande ha confirmado en esta cumbre su intención de
retirar todas las tropas francesas, algo más de 3.000, a finales de este año,
rompiendo la unidad con la que ha sido ratificado aquí el plan de retirada
inicialmente propuesto por EE UU.
La OTAN seguirá, pues, adelante
en Afganistán sin Francia, o al menos con un papel secundario para ese país,
puesto que Hollande prometió a Obama en Washington que podría seguir
contribuyendo a la misión en Afganistán "por otros medios". La última
fase de la guerra, como estaba previsto, consiste en una transición del papel
de la OTAN de fuerzas de combate al de fuerzas de apoyo en 2013 y el cese
definitiva de participación militar en 2014.
Francia no esperará a ese
momento. Aunque, en su día, el entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, se
comprometió con el calendario que concluye en 2014, Hollande ha corregido ese
compromiso y ha colocado, políticamente, a la OTAN al borde una difícil crisis.
Militarmente, la aportación francesa en Afganistán no es ya relevante de cara
al futuro. En una perspectiva más amplia, la OTAN ha sobrevivido muchos años
sin la participación de Francia en su estructura militar. Pero, políticamente,
la posición de Hollande abre algunos interrogantes sobre si la OTAN podrá jugar
en el futuro un papel como el que ha tenido recientemente, por ejemplo, en
Libia.
Probablemente, solo el hecho de
que Obama fue informado personalmente por Hollande de la retirada anticipada de
Afganistán, y que entre los dos presidentes parece haber surgido una buena
comunicación, ha evitado que la decisión provoque males mayores. El presidente
norteamericano no se refirió ayer a la postura de su colega francés, pero sí
defendió la vigencia de la misión en Afganistán y su carácter internacional,
que es lo mismo que criticar el paso dado por Hollande.
"Se trata de una misión
internacional", manifestó Obama, "y lo es porque la región y el mundo
tienen un profundo interés en un Afganistán estable, seguro y que no vuelva a
ser la base de ataques contra otras naciones". El presidente
norteamericano aludió también a la necesidad de completar la misión, de no
abandonarla precipitadamente, porque "esta es la única forma de preservar
el duro trabajo que se ha hecho hasta ahora".
Tanto Obama como Rasmussen
sostuvieron el compromiso que la comunidad internacional tiene asumido con el
pueblo afgano. Ambos dijeron que abandonar ahora a ese país, después de más
década de guerra, sería una irresponsabilidad por parte de la OTAN. El
presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se limitó a expresar su
“respeto” por “la decisión de Francia”, pero advirtió de que la posición del
Gobierno español sigue siendo: “En Afganistán entramos juntos y saldremos
juntos”.
Obama asume un riesgo con la
prolongación de la guerra durante un año más. Este conflicto es ya muy
impopular en EE UU, y su extensión puede perjudicar al presidente de cara a las
elecciones de noviembre. Aunque pierda intensidad, como ha advertido el jefe de
las tropas internacionales en Afganistán, general John Allen, todavía habrá
combate a lo largo del año que viene y el próximo. Todavía morirán soldados
norteamericanos y aún pueden producirse graves reveses militares.
No va a ser fácil mantener la
unidad de la OTAN en esas condiciones. Se ha conseguido en esta cumbre. La
retirada francesa no ha dado lugar a la desbandada masiva que se temía. Más de
50 países siguen aún comprometidos con la misión. Pero, seguramente, con poca
fe. Asumido ya que no se va a conseguir una transformación radical de Afganistán,
no es fácil seguir encontrando razones para combatir. Obama considera que sí,
que aún se pueden crear en ese país condiciones favorables para crear cierta
estabilidad en el futuro, que, según sus propias palabras, "el Afganistán
de hoy es radicalmente diferente al de hace una década".
Las tropas de la OTAN que
permanezcan en Afganistán el año próximo continuarán combatiendo a los rebeldes
talibanes, aunque la iniciativa la lleve el Ejército afgano, precisó esta noche
en la cumbre atlántica de Chicago el jefe de las fuerzas internacionales en
Afganistán, el general norteamericano John Allen.
“Es importante dejar claro que
el tránsito de misión de combate a misión de apoyo [lo que ocurrirá a mediados
de 2013] no significa que nuestros soldados dejen de combatir; seguirán
implicados en la guerra”, declaró el general Allen mientras los jefes de Estado
y de Gobierno de la OTAN discuten la fase final de la guerra, la que debe dar
lugar a la retirada definitiva a finales de 2014.
[1]Fuente:http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/21/actualidad/1337622795_547510.html.
Revisado: 21/05/12.
