2012: La historia partió
antes[1]
Por Equipo FECh
25/04/12
La movilización 2011 nos marcó a todos. Fue
quizás la experiencia más alucinante, masiva, popular, colorida, combativa y
alegre que nos haya tocado vivir como generación. Miles y miles de personas
parecían salir espontáneamente de la apatía y el nihilismo en el que estuvo
estancada nuestra sociedad los locos años 90’s y los aburridos 00’s. Sin
embargo, nada pasa “espontáneamente”. Por eso, queremos repasar un poco de la
historia detrás de esta movilización, pues sólo conociendo la historia podemos
comprender verdaderamente lo que significó el 2011, y más importante aún, podemos
saber para dónde debemos ir.
El ciclo de luchas contra el modelo ideado por
Pinochet y sus boys tiene su primer gran hito el año 97. Esa masiva
movilización nacional de los universitarios, encabezada por el entonces
presidente de la Fech Rodrigo Rocco, se sostuvo sobre dos pilares:
Financiamiento (que se traducía en la demanda de arancel diferenciado) y
Democracia (reforma a los estatutos de la Universidad). Estas fueron las
primeras demandas que tuvieron la fuerza para volver a movilizar a los estudiantes,
a medida que se disipaba la promesa de los cambios que traería el retorno a la
democracia.
El año 2002 vuelve a haber un gran estallido
universitario, tras el cual se logra un acuerdo entorno a los nuevos estatutos
para nuestra Universidad (los cuales entrarían efectivamente en funcionamiento
el año 2005). Paralelamente, los compañeros secundarios tuvieron su primera
gran movilización el año 2001, el llamado “Mochilazo”, en la cual pelearon
porque el pase escolar dejara de ser administrado por los microbuseros y
volviera a manos del estado. De hecho, si ahora tu tienes una TNE es por los
logros de esa movilización.
El año 2005 marca un hito relevante en la
historia del movimiento universitario, pues la Concertación, que hasta entonces
se había dedicado a simplemente administrar el modelo de Pinochet, empieza a
meterle mano. Es así como nos tocó enfrentarnos a la propuesta de Ricardo
Lagos, y su ministro de educación Sergio Bitar, de fundar el Crédito con Aval
del Estado (CAE). El conflicto fue de enormes proporciones, pero en ese
entonces solo los estudiantes de universidades tradicionales estaban
organizados, y no existía casi alianza con el mundo privado, por lo cual lo que
finalmente se terminó consiguiendo fue un sistema de créditos especiales para
los estudiantes de las universidades tradicionales (el Fondo Solidario),
mientras que los compañeros de privadas, CFT e IP quedaron sometidos a la
durísima carga de endeudarse con bancos para poder estudiar.
Los Universitarios, tras la dura pelea que dimos
el 2005, no sabíamos lo que los pingüinos nos tenían preparado para el año
siguiente. El 2006 se rompieron todos los esquemas de lo conocido para una
movilización estudiantil. Ya no se trataba de tal o cual modificación, o tal o
cual demanda específica: los estudiantes y las familias chilenas salimos a la
calle a pedir un nuevo modelo de educación, lo que se cristalizaba en la
demanda de “No a la LOCE” (Ley Orgánico Constitucional de Enseñanza). Tras
habernos movilizado sobre temas particulares, los estudiantes empezábamos a ver
que el problema era el conjunto del sistema educativo chileno, y cambiarlo
debía ser nuestro norte.
Esta lucha marca, sin embargo, uno de los puntos
más oscuros de la historia social chilena desde el retorno a la democracia, como
lo fue el pacto entre Bachelet y la Derecha para aprobar la LGE (Ley General de
Educación), traicionando el espíritu y las demandas de los estudiantes que se
habían movilizado. Esa fue nuestra lucha el 2008, cuando intentamos,
infructuosamente, oponernos a la aprobación de esta nueva ley, que cambiaba las
cosas, para que todo siguiera igual.
El movimiento estudiantil es una gran posta. No
debemos partir de cero, pues es vital que aprendamos de los aciertos y errores
de nuestros compañeros en el pasado. El 2011, cuando Camila Vallejo o Francisco
Figueroa mostraron reiteradamente desconfianza hacia los partidos políticos
tradicionales, no se trataba de un capricho, era la manifestación de un proceso
histórico de maduración del movimiento estudiantil, de aprender en quienes se
puede y en quienes no se puede confiar.
Ahora te toca a tí. Es tuya la responsabilidad
de tomar esta posta, y continuar la lucha por un sistema de educación más
justo, integrado, democrático y solidario, que nos permita construir un
desarrollo de país para que todos vivamos mejor, y no solo unos pocos. La tarea
es grande, pero nunca te olvides que a tus espaldas están todos los chilenos y
chilenas que hemos luchado por una sociedad mejor.
Aquí nada
termina compañeros,
Aquí cada
día es continuar.
