¿Endeudamiento o una nueva
forma de esclavitud?[1]
Por Camila Vallejo
25/04/12
En medio de la cínica retórica oficialista que
pretende mostrar -casi como en el teatro de lo absurdo- a Chile como el gran
referente en materia de derechos y libertades, aparece cuan triste inyección de
realidad el llamado desesperado de una agrupación de nuevos estafados por el
modelo Neoliberal.
Hace pocos días un grupo de egresados emitió un
comunicado (9 Abril 2012) en el cual se presentaban como “un grupo formado en
su mayoría por familias de clase media chilena, que no contaban con los
recursos económicos suficientes para costear la educación superior de sus
hijos, encontrando como única opción para estudiar la del endeudamiento directo
con la banca a través del llamado Crédito Corfo de Pregrado”
El Crédito CORFO es un mecanismo de
financiamiento implementado en los años 90 que viene, junto al CAE del 2005, a
profundizar el modelo neoliberal en la educación impuesto durante la dictadura
militar. Este crédito, que posee tasas de interés por sobre los 8,5%, le
permitió a los bancos abrir una nueva área de negocios a costa del sueño de
miles de familias chilenas de segmentos medios de ver a sus hijos ingresar a la
educación superior, y que por el nivel de sus remuneraciones mensuales no
podrían pagarla total o parcialmente. Para estas familias, al momento de
decidir y entrar a la educación superior no les quedó más alternativa que el
Crédito Corfo de Pregrado. Gran libertad de elección que asegura nuestro
modelo.
El problema hoy día es que esta “gran
ocurrencia” para financiar los estudios superiores, resultó muy rentable para
los bancos que generaron miles de millones de pesos en ganancias, pero nada
positiva para las familias de segmentos medios que se vieron obligadas a
adquirir el crédito para que algún día, pudiesen con sus estudios, mejorar sus
condiciones de vida.
Así, la llamada clase media, aquella que no
clasifica en la pobreza estadística, aquella desfocalizada de las políticas de
gasto social del Estado, la que debe pagar hasta por el derecho más básico, la
que creyó en algún momento en el discurso de la “movilidad social”, de que
sacrificándose económicamente con un crédito para ingresar a la educación
superior, alcanzarían el nivel de cualificación suficiente para ser a futuro
más productivos y así aumentar su nivel de remuneraciones -según la “teoría del
capital humano”-.
Esa clase media es la que hoy se expresa en más
de 100 mil familias que pusieron el grito en el cielo cuando se dieron cuenta
que el crédito se volvía impagable al operar bajo formas incluso peores que los
créditos de consumo o hipotecarios. Muchos tuvieron que desertar con una gran
deuda e insertarse en el mundo del trabajo precarizado para poder pagarla,
otros ya profesionales titulados se han dado cuenta que jamás podrán pagar lo
adeudado. Pero los daños son más graves cuando se anuncian casos de embargos,
remates, amenazas telefónicas de judicializaciones, ingresos a DICOM y
verdaderos ataques psicológicos de los bancos contra los estudiantes o sus
avales. Es decir, al daño patrimonial, se le suma el daño a la integridad moral
y psicológica de los jóvenes y sus familias.
Hay 100 mil familias que producto de la
evidencia empírica no se compran el discurso del oficialismo en materia de
derechos. Son ellos a los que la realidad les ha dicho que la única posibilidad
que tienen de ejercer su derecho a la educación es firmando créditos
millonarios y a tasas de interés altísimas. (peculiar forma que tiene el Chile
Neoliberal de garantizar derechos); 100 mil familias que están hoy día con la
soga al cuello, que viven con la angustia de ser esclavos de una deuda que
jamás podrán pagar; que se han dado cuenta que la tan anhelada movilidad social
se convirtió en un verdadero retroceso y estancamiento económico;
Esto no es más que un bien pensado mecanismo
para la profundización -o al menos la mantención- de las desigualdades,
condenando a quienes no pudieron pagar en efectivo a terminar pagando más que
los mas ricos por su educación, perdiendo hasta su casa.
Esto no es más que una nueva forma de
esclavitud, la del neoliberalismo. Las reglas del mercado de las cuales nos
hacemos dependientes sin posibilidad de elegir, es donde los bancos y los
intereses privados siempre ganan.
¿Cuándo será que el interés público se anteponga
a los intereses económicos de privados?
PD: Si eres un endeudado del crédito
CORFO, únete al grupo y organízate en
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