DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER: LA ROSA DE LA
REVOLUCIÓN[1]
José Gabriel Zurbano[2]
(Ciudad futura)
« “¡El
orden reina en Berlín!” ¡Estúpidos secuaces! Vuestro “orden” está construido
sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su
fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy y yo seré!» (Últimas palabras
de Rosa Luxemburgo escritas la misma noche de su asesinato)
ROSALUXEMBURGO:REVOLUCIÓN,INTERNACIONALISMOY EMANCIPACIÓN
Rosa Luxemburg o Rosa Luxemburgo (Zamosc, parte
polaca del Imperio Ruso, 5 de marzo de 1871 - Berlín, Alemania, 14 de enero de
1919), quiza fue la mujer y teórica marxista mas importante del periodo
revolucionario entre 1880 y 1918. Su padre fue Elías Luxemburg, comerciante de
maderas judío, y su madre Line Löwenstein. Rosa tuvo cuatro hermanos mayores
que ella y nació con un defecto en el crecimiento que la discapacitó
físicamente toda su vida.
Con apenas 22 años Rosa Luxemburgo fundó en 1893
el periódico La causa de los trabajadores(Sprawa Robotnicza, junto a Leo
Jogiches y Julian Marchlewski, alias ‘Julius Karski’), desde el que se
criticaban las políticas nacionalistas del Partido Socialista de Polonia. Rosa
Luxemburgo creía que una Polonia independiente sólo podía derivarse de una
revolución proletaria en Alemania, Austria y Rusia. Ella mantenía que la lucha
social frente al capitalismo era lo esencial, cuestionando en cierto modo el
posterior concepto de derecho de autodeterminación de las naciones bajo el
socialismo, desarrollado por Lenin, con quien sostuvo debates dialécticos al
respecto.
Militancia
en el SPD alemán. Lucha frente al imperialismo y por el internacionalismo
En 1898 Rosa Luxemburgo obtuvo la ciudadanía
alemana al casarse con Gustav Lübeck y se mudó a Berlín. Su capacidad política
y dialéctica la llevó pronto a ser una de las portavoces del partido. Temible
tanto hacia el exterior, frente a sus enemigos políticos y de clase, como hacia
el interior del movimiento socialdemócrata, donde denunció repetidamente el
creciente conformismo parlamentario del SPD frente a la cada vez más probable
situación de guerra, Rosa insistió en que el conflicto entre capital y trabajo
sólo podía ser superado históricamente si el proletariado tomaba el poder y se
producía un cambio revolucionario en todo el contexto de los medios de
producción. Quería que los revisionistas abandonaran el SPD, lo cual no tuvo
lugar, pero al menos consiguió que el líder del partido, Karl Kautsky,
mantuviera el marxismo en el programa del SPD; aun cuando su intención era
exclusivamente aumentar el número de escaños en el Reichstag. Desde 1900 Rosa
Luxemburgo expresó sus opiniones sobre los problemas económicos y sociales en
varios artículos en periódicos de toda Europa. Sus ataques al militarismo
alemán y al imperialismo se volvieron más insistentes conforme vislumbraba la
posibilidad de una guerra en Europa, e intentó persuadir al SPD en el sentido
de tomar la dirección opuesta. Rosa Luxemburgo quería organizar una huelga
general que uniera solidariamente a todos los trabajadores europeos y así
evitar la Primera Guerra Mundial, pero el líder del partido se opuso y esto
provocó la ruptura de Rosa con Kautsky en 1910.
Relaciones
con Lenin y otros líderes obreros
Entre 1904 y 1906 su trabajo se vió interrumpido
a causa de tres encarcelamientos por motivos políticos. Sin embargo, Rosa
Luxemburgo mantuvo su actividad política; en 1907 tomó parte en el V Congreso
del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) en Londres, donde se entrevistó
con Lenin [el POSDR fue el partido de Lenin y los bolcheviques (sector
mayoritario del partido) antes de su transformación en Partido Comunista a raíz
de la Revolución socialista de 1917 en Rusia]. En el Segundo Congreso
Socialista Internacional en Stuttgart (Alemania), presentó una resolución -que
fue aprobada- para que todos los partidos obreros europeos se unieran en el
objetivo de evitar la guerra.
Por esos años Rosa comenzó a enseñar marxismo y
economía en el centro de formación del SPD en Berlín. Uno de sus alumnos fue el
que más tarde se convertiría en líder del SPD y primer presidente de la
República de Weimar, Friedrich Ebert, que tuvo mucho que ver en el desenlace
final de la vida de Rosa Luxemburgo, como veremos más adelante.
En 1912, como representante del SPD, participo
en los congresos socialistas europeos como el que tuvo lugar en París. Ella y
el socialista francés Jean Jaurès propusieron que en el caso de que estallara
la guerra, los partidos obreros de Europa debían declarar la huelga general. Al
ocurrir el atentado de Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando y su
mujer, que fueron asesinados el 28 de junio de 1914, y aparecer la guerra como
algo ya inevitable, organizó varias manifestaciones (por ejemplo la de
Fráncfort) llamando a la objeción de conciencia en el servicio militar y a no
obedecer las órdenes. A causa de esto fue acusada de «incitar a la
desobediencia contra la ley y el orden de las autoridades» y sentenciada a un
año de prisión. Su detención, sin embargo, no se produjo inmediatamente, lo que
le permitió tomar parte en una reunión de la dirección socialista en julio, en
la que confirmó desoladoramente que el sentimiento nacionalista de los partidos
obreros era más fuerte que su conciencia de clase.
Su
ruptura con el SPD: antimilitarismo y fundación de la ‘Liga de Spartakus’
Activa militante del SPD alemán hasta 1914, año
en que abandona este partido al considerar la adhesión del SPD a la “guerra
entre imperialistas” desde el nacionalismo alemán como una traición a los
principios de la Internacional. En efecto, tras comenzar la Primera Guerra
Mundial en agosto de 1914, el SPD hizo
suya la política de Unión Sagrada, que consistía en colaborar con elKaiser
(emperador del II Reich alemán) y los jefes del ejército para llevar a cabo la
guerra, incumpliendo de esa manera los acuerdos de los congresos de la II
Internacional en el sentido de oponerse a la guerra por todos los medios. Otro
tanto sucedió con los socialistas franceses pese a la oposición de su líder,
Jean Jaurès. La II Internacional saltaba en pedazos. Sólo un pequeño grupo de
la izquierda del partido alemán mantiene los postulados antibélicos, agrupados
en torno al diputado Karl Liebknecht, Franz Mehering, Clara Zetkin, Leo
Jogiches y donde destacaría la figura de Rosa Luxemburgo. A partir de 1916 este
grupo es conocido con el nombre de la Liga de Spartakus, (los espartakistas o
espartaquistas en español) porque inicia la publicación de una revista que
lleva por título Cartas de Spartakus (en memoria de Espartaco, héroe comunista
de los esclavos sublevados en la antigua república de Roma hace más de veinte
siglos).
El nuevo grupo rechazó el «alto el fuego» entre
el SPD y el gobierno alemán del Káiser Guillermo II por la cuestión de la
financiación de la guerra, luchando vehementemente en su contra e intentando
provocar una huelga general. Como consecuencia de ello, el 28 de junio de 1916
Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron sentenciados a dos años y medio de
prisión. Durante este tiempo escribió varios artículos usando el seudónimo de
‘Junius’, los cuales fueron sacados clandestinamente de la cárcel y publicados
ilegalmente. En ellos se incluía el titulado «La Revolución rusa», en el cual
criticaba a los bolcheviques y con lúcida anticipación avisaba del peligro de
que se desarrollase una dictadura si se seguía el criterio bolchevique (aunque,
sin embargo, continuó utilizando el término “dictadura del proletariado”). Fue
en este contexto en el que escribió su famosa frase: «Freiheit ist immer die
Freiheit des Andersdenkenden» (”La libertad siempre ha sido y es la libertad
para aquellos que piensen diferente”).
En abril de 1917 se produce la escisión del SPD,
surgiendo el USPD (Partido Socialdemócrata Independiente Alemán) que se opone a
la guerra y propone una paz negociada. Los espartaquistas, aproximadamente un
millar de militantes, se integran en el nuevo partido, que cuenta con unos cien
mil afiliados. La gran mayoría de la clase obrera alemana y de las clases
medias compartían el fervor nacionalista que se había suscitado al inicio de la
guerra, sin embargo, las grandes perdidas humanas, las privaciones crecientes y
el impacto de la Revolución rusa, fueron generando un gran descontento en el
pueblo alemán. En 1917 se produjo un primer motín en la Flota de guerra. En
enero de 1918 tuvo lugar una huelga general que siguieron un gran numero de
ciudades, formándose los primeros consejos obreros a semejanza de los soviets
(consejos) rusos. El gobierno reaccionó mediante la represión de los
trabajadores, pero hubo una nueva huelga en Berlín en abril en 1918 organizada
por los llamados delegados revolucionarios, militantes independientes de los
partidos, que gozaban de la confianza de sus compañeros.
La
paz y la señal para la revolución… o la reforma
En octubre de 1918 se sublevaron las
tripulaciones de los barcos de guerra anclados en el puerto báltico de Kiel, lo
que fue el detonador de una gran ola revolucionaria en toda Alemania. De Kiel
la revolución se extiende a Hamburgo, Holstein, Hannover, Brunswick, Colonia,
Munich, Rostock, Leipzig, Dresden, Stuttgart, Núremberg y otras ciudades… El
dirigente del SPD, Scheidemann, proclama en el Reichstag la “Republica
Alemana”. Dos horas después, Liebknecht proclama ante los manifestantes la
“República Socialista Libre de Alemania”, pero pronto quedara claro que será la
primera declaración la que prevalezca.
El surgimiento de los consejos de obreros y de
soldados en toda Alemania es una creación espontánea de las masas, influidas
-sin duda- por el ejemplo ruso, pero al mismo tiempo esos consejos, penetrados
por oficiales burgueses del ejercito, son mayoritariamente socialdemócratas en
su composición y sus aspiraciones coincidían con los objetivos reformistas de
las cúpulas del SPD y el USPD: conclusión inmediata de la paz, abolición de la
monarquía, instauración de la republica parlamentaria, reformas sociales, etc.
Para superar la -para ellos- peligrosa fase revolucionaria, el SPD levantará la
bandera de la unidad socialista (reunificación del SPD y del USPD), con un
apoyo mayoritario en las asambleas multitudinarias que se suceden por toda
Alemania.
Frente a esta “situación acomodaticia”, se
levantarán los espartaquistas y otros grupos de la izquierda revolucionaria
alemana. Éstos, secundados en cierta medida por el ala izquierda del USPD,
hacen un llamamiento a las masas a profundizar la revolución y a transformarla
en socialista, explicando que, para alcanzar esos objetivos, es necesaria la
lucha armada para hacer frente a los militares de la burguesía y a los propios
dirigentes socialdemócratas, a los que califican de traidores y
contrarrevolucionarios. Pero la correlación de fuerzas les es adversa. Entre el
16 y el 20 de diciembre de 1918 se reúne el I Congreso de consejos de soldados
y obreros de Alemania. De 480 delegados; 292 son del SPD, 84 del USPD, 11
pertenecen al grupo de extrema izquierda Unión de Revolucionarios y 10 a la
Liga Spartakus.
La división estratégica entre ambos bloques,
reformista-parlamentarista y revolucionario-bolchevique se fraguó antes, en
noviembre, cuando el SPD consigue, en el marco del proceso de transición hacia
la república tras la abdicación del Káiser Guillermo II, dos importantes
iniciativas políticas: la primera que es el socialdemócrata Ebert quien asume
el cargo de canciller alemán de manos del príncipe Max de Bade, presidente
interino tras la abdicación de Guillermo II. La segunda iniciativa consistió en
logra atraer al USPD hacia un gobierno unitario dejando fuera a los
espartaquistas. El 10 de noviembre Ebert anuncia la formación de un nuevo
gobierno con tres ministros de cada partido que presenta en un gran mitin en el
Circo Busch de Berlín. En ese mismo acto Karl Liebknecht, líder junto a Rosa
Luxemburgo de los espartaquistas ocupa la tribuna para -entre otras cosas-
afirmar que la Revolución Alemana “está amenazada por los que hoy marchan con
la revolución y ayer estaban contra ella”. En alusión a los príncipes,
generales y dirigentes socialdemócratas que habían pactado la salida
republicana parlamentaria. También manifiesta que “los enemigos de la
revolución utilizan pérfidamente para sus propios fines la organización de los
soldados”, aludiendo a la hegemonía del SPD entre los consejos de soldados que
incluían a mandos de alto grado que se habían pasado al campo republicano,
frente a los consejos de los obreros, con mayor predominio revolucionario… pero
voces de “¡unidad!”, “¡unidad!” ahogaron las palabras de Liebknecht.
Situada en el centro de Berlín, la
‘Karl-Liebknecht-Haus’ fue la sede del Comité Central del KPD de 1926 a 1933.
En la actualidad es la sede de Die Linke (‘La Izquierda’). Este edificio
histórico está situado entre Alexanderplatz y Rosa-Luxemburg-Platz.
Situada en el centro de Berlín, la
‘Karl-Liebknecht-Haus’ fue la sede del Comité Central del KPD de 1926 a 1933.
En la actualidad es la sede de Die Linke (‘La Izquierda’). Este edificio
histórico está situado entre Alexanderplatz y Rosa-Luxemburg-Platz.
Rosa
Luxemburgo y los espartaquistas fundan el Partido Comunista de Alemania
Los espartaquistas permanecen un mes y medio más
en el USPD, para a finales de diciembre de 1918 lanzar un ultimátum a su
dirección para romper con el proceso farsa liderado por los generales y el SPD.
El ultimátum es rechazado y en las navidades de 1918 la Liga Espartaquista
celebra una Conferencia Nacional en la que decide formar, junto a otros
pequeños grupos, elPartido Comunista de Alemania (KPD Spartakusbund, en alemán)
que celebra su congreso fundacional el 30 de diciembre, con su órgano de
expresión Die Rote Fahne (La Bandera Roja) y varios miles de militantes
distribuidos por toda Alemania, pero poca fuerza aún en Berlín.
En el Congreso triunfan los planteamientos de
Rosa Luxemburgo, quien plantea la lucha por el poder revolucionario sobre la
base de ganar previamente el apoyo mayoritario de las clase trabajadora, que
mayoritariamente confiaba en la socialdemocracia. La tarea inmediata de los
espartaquistas (ya comunistas) debía consistir en impulsar las luchas parciales
de los trabajadores y difundir entre ellos el programa revolucionario
socialista. Otros, que con el tiempo ganarían para su causa a Liebkneck, abogan
por una conquista inmediata del poder, al modelo ruso, olvidando que en
Alemania en noviembre ya se había firmado la paz, con lo que esa bandera,
además de la de los campesinos, netamente conservadores en Alemania, les
privaba de las mismas condiciones que habían tenido en Rusia los seguidores de
Lenin. Estas diferencias estratégicas tuvieron su consecuencia en las
decisiones tácticas; por ejemplo en la decisión final, frente a la opinión de
Rosa Luxemburgo, de no participación en las elecciones a la Asamblea Nacional
constituyente de la Republica alemana de Weimar. [El KPD fue, ya entrada la
década de 1930, el partido comunista más poderoso y masivo de Europa
Occidental, con una fuerza creciente en relación con el SPD. Los comunistas
alemanes consiguieron 100 escaños en el Reichstag en las elecciones de 1932].
La
revolución que no pudo ser… “Una ‘mujer diabólica’ y un tipo ‘dispuesto a
jugarse el todo por el todo’ al frente de los espartaquistas”
En enero una segunda ola revolucionaria sacudió
Alemania, aunque lgunos de los líderes del KPD -incluída Rosa Luxemburgo- no la
deseaban promover previendo que iba a acabar mal (aunque otros intentaron
aprovecharse). La situación se precipita cuando, tras una crisis de gobierno
con la USPD, el canciller Ebert decide destituir a principios de 1919 al
prefecto de policía de Berlín (Eichhorn, del USPD). El comité berlinés del
USPD, los delegados revolucionarios y el KPD convocan una manifestación de
protesta el 5 de enero en Berlín que cuenta con decenas de miles de
participantes. Los representantes de las tres organizaciones convocantes
deciden continuar la acción y los manifestantes ocupan los locales de varios
diarios y algunas dependencias del gobierno como la prefectura de Policía. Se
declara la Huelga General y se convoca una manifestación para el día siguiente.
En respuesta al levantamiento, el líder
socialdemócrata Friedrich Ebert utilizó a la milicia nacionalista, los «Cuerpos
Libres» [Freikorps, posteriormente el germen de las primeros grupos
nazi-fascistas alemanes], para sofocarlo. El SPD da “plenos poderes” a Gustav
Noske, gobernador de Berlín y miembro del ala derecha del SPD, para organizar
la represión en colaboración con los jefes militares a través de los cuerpos
libres, milicias paramilitares con oficiales de confianza y mercenarios a
sueldo. Uno de los jefes de esos cuerpos libres, el general Maercker arenga a
sus hombres dándonos algunas claves sobre el conflicto: “Yo soy un viejo
soldado. Durante 34 años he servido a tres emperadores. Amo y venero a[l
Káiser] Guillermo II igual que el día en el que le presté juramento. Pero ahora
el gobierno imperial ha sido reemplazado por el del canciller Ebert. Y este
gobierno se encuentra en una situación muy difícil. Esa Rosa Luxemburgo es una
mujer diabólica y Karl Liebknecht un tipo decidido a jugarse el todo por el
todo [...]“.
Entre los días 11 y 14 de enero de 1919 se
produjeron duros combates en Berlín. El gobernador Noske lanza a los cuerpos
francos en ofensiva el día 11, recuperando en los días siguientes los bastiones
de los revolucionarios y la Prefectura de Policía. Tanto Rosa Luxemburgo como
Liebknecht fueron capturados en Berlín el 15 de enero de 1919, siendo
asesinados ese mismo día. Rosa Luxemburgo fue golpeada a culatazos hasta morir
y su cuerpo fue arrojado a un canal cercano. Liebknecht recibió un tiro en la
nuca, y su cuerpo fue enterrado en una fosa común. Otros cientos de miembros
del KPD fueron asesinados y sus comités suprimidos.
Monumento actual a Rosa Luxemburgo en la orilla
de un canal del distrito de Tiergarten (sur de Berlín), lugar donde fue
arrojado el cadáver de la líder comunista tras ser asesinada junto a su
camarada Karl Liebknecht. El artista quiso plasmar el nombre de Rosa emergiendo
de las aguas del canal como una alegoría del futuro.
Monumento actual a Rosa Luxemburgo en la orilla
de un canal del distrito de Tiergarten (sur de Berlín), lugar donde fue
arrojado el cadáver de la líder comunista tras ser asesinada junto a su
camarada Karl Liebknecht. El artista quiso plasmar el nombre de Rosa emergiendo
de las aguas del canal como una alegoría del futuro.
Algunas
consecuencias de la Revolución alemana: la Historia rectifica a Marx
La historia demostró que Marx subvaloró las
fuerzas del imperialismo y del nacionalismo para que la revolución no triunfase
en la industrializada Alemania y sí en la depauperada y campesina Rusia.
La desaparición en enero de 1919 de la figura de
Rosa Luxemburgo nos privó prematuramente de una de las mujeres con más relieve
en la historia de los teóricos e intelectuales del socialismo. Quizá por
compartir con Carlos Marx un origen judío, liberada de falsos chauvinismos,
entendió de una manera muy precisa el internacionalismo como estrategia
fundamental para la causa de la clase trabajadora, enfrentada en su época a
penosas condiciones de explotación y al imperialismo, y combatiendo asimismo
las desviaciones nacionalistas y reformistas del movimiento socialdemócrata. La
muerte de Rosa Luxemburgo privó al socialismo internacional de una de sus mas
eminentes teóricos marxistas y facilitó, por el contrario, el desarrollo de
tendencias sectarias en el seno del KPD y de la propia Internacional. Sus
críticas al menosprecio por ciertos aspectos formales de la democracia
(participación de los comunistas en asambleas, elecciones, etc.) y a las
estrategias que condujeron al triunfo de la teoría del “socialismo en un solo
país” que terminó imponiendo Stalin tras la muerte de Lenin, marcaban un
contrapunto cuya evolución hubiera sido interesante para el movimiento
comunista internacional. Pero habrá otros hombres y mujeres que retomaron su
antorcha, y a las que pretendemos seguir rindiendo homenaje en estas páginas.
Rosa Luxemburgo fue una de las primeras mujeres
intelectuales del movimiento obrero. Junto aClara Zetkin, o la española Dolores
Ibarruri y un escaso pero significativo número de otras mujeres que, en lo que
hoy calificaríamos como una sociedad terriblemente machista, se atrevieron a
compartir debates, luchas y aventuras con sus homólogos masculinos.
Algunas de las obras de Rosa Luxemburgo
publicadas en castellano son Reforma o Revolución (1900), Huelga de masas,
partido y sindicato (1906), La Acumulación del Capital (1913) y La revolución
rusa (1918), donde plantea una crítica constructiva a la misma y sostiene que
la forma soviética de hacer la revolución no puede ser exportada a otros países;
aunque defiende al mismo tiempo la vigencia de la “dictadura del proletariado”
como estadio histórico previo al comunismo.
*Referencias
biográficas y bibliográficas: Octubre Rojo, Oleadas revolucionarias en Europa
(1917-1921), Historia 16, Temas de Hoy (1997) y Wikipedia.
[1]Fuente:http://www.cubadebate.cu/especiales/2012/03/08/la-rosa-de-la-revolucion/.
Revisado: 08/03/12.
[2] Historiador

No hay comentarios:
Publicar un comentario