CHÁVEZ, EL PUEBLO VENEZOLANO Y EL FUTURO
A Luis
Javier Garrido
25/02/12
La realización más importante
de la revolución bolivariana es que por primera vez en su historia el pueblo se
ha sentido dueño de su destino, elevando como nunca antes su autoestima al ser
partícipe del rescate por el presidente Chávez –junto a otros líderes de la
región- del proyecto de unidad latinoamericana de Simón Bolívar.
El anuncio por el presidente
Hugo Chávez de que se le realizará otra operación en el mismo sitio de donde se
le extrajera hace un año un tumor maligno ha provocado una mezcla de
incertidumbre y de profunda solidaridad en Venezuela, por no hablar de sus
admiradores en todo el mundo. La etiqueta #PalanteComandante recorre la red
social Twitter en ese país.
El apoyo popular a Chávez en
trece años de gobierno es digno de reflexión, pues en la última década ningún
otro líder político mundial ha sido tan satanizado por los pulpos mediáticos. Y
esta popularidad se mantiene y sedimenta, contrariamente a la creencia
convencional, justificada en otros casos, de que el ejercicio del poder
desgasta a los líderes. Pero no es un milagro, se explica por las realizaciones
de su gobierno y su personalidad, unas y otra inseparables.
Como el espacio no me permite
aprehender una obra gubernamental tan multifacética y fecunda tomo de ejemplo
la lucha contra la pobreza y la desigualdad y contra otros flagelos
latinoamericanos. Según datos de la Comisión Económica para América Latina de
la ONU (CEPAL), en 2010 Venezuela presentaba el tercer lugar en la región entre
los países con menor porcentaje de pobreza, un 27.8, detrás de Argentina y
Uruguay(8.6) y Panamá(25.8). Pero este no es el dato más revelador, sino que
entre 1999, cuando Chávez asumió la presidencia, y 2010, la pobreza se redujo
desde 49.4 un 21.6 por ciento. En ese mismo periodo la pobreza extrema
descendió de 22.2 a 10.7, pero datos oficiales actualizados a 2011 la sitúan en
un 6.8, con cerca de dos millones y medio de personas que han salido de esa
situación. Esto solo ha sido posible por la dedicación de gran parte de la
renta petrolera a la inversión social, que pasó de 36 por ciento del
presupuesto en los once años anteriores a Chávez a 62 por ciento en los once
transcurridos hasta hoy, aproximadamente 400 000 millones de dólares.
Venezuela, y este dato es decisivo, registra la mejor posición en Latinoamérica
en la reducción de la desigualdad del ingreso según el índice de Gini. De
acuerdo con la CEPAL este índice “cayó a un ritmo superior al 2% anual y el
ingreso laboral tuvo un papel preponderante en la reducción de la desigualdad”.
Otro dato clave es que
Venezuela fue el segundo país de la región, después de Cuba, en erradicar el
analfabetismo (2005), con cerca de un millón y medio de alfabetizados. De
ellos, cientos de miles se sumaron y continúan en el sistema educacional, un
colosal avance revolucionario. La mitad del gasto social está dedicado a
educación, que es gratuita. La tasa media de educación primaria aumentó de 86.2
a 90 por ciento y la de educación secundaria subió más de 20 puntos entre 1998
y 2009, una de las más altas de la región. Esto significa la inclusión de
cientos de miles de niños que antes no asistían a la escuela. El número de
maestros se ha quintuplicado. Se han construido 1 500 escuelas y aumentado en
100 por ciento la matrícula universitaria. Millones han tenido por primera vez
acceso al trabajo, la salud y una vivienda digna. El salario mínimo equivale a
360 dólares.
Pero las cifras no pueden
expresar por sí solas la colosal magnitud de la trasformación social y cultural
que se ha operado en Venezuela. La realización más importante de la revolución
bolivariana es que por primera vez en su historia el pueblo se ha sentido dueño
de su destino, elevando como nunca antes su autoestima al ser partícipe del
rescate por el presidente Chávez –junto a otros líderes de la región- del
proyecto de unidad latinoamericana de Simón Bolívar, encarnado en la Alba,
Petrocaribe, Unasur, la Celac y la derrota del Alca, avances sin precedente en
la independencia e integración latinocaribeña.
Chávez cuenta con un 64 por
ciento de aprobación a su gestión y es por mucho el favorito para ganar las
elecciones de octubre próximo. Oscar Schemel, director de la encuestadora
venezolana Hinterlaces lo explica así: “Una señora, en un focus group, nos
dijo: ‘Los pobres antes no existíamos, ahora tenemos esperanzas’. Para mí, ahí
está la clave…”
Chávez fue lapidario en cuanto
a su estado de salud y el futuro: “Que nadie se alarme, y yo diría que nadie se
alegre, porque independientemente de mi suerte personal, esta revolución tiene
rumbo y nada ni nadie podrá detenerla”.
[1]Referencia tomada del Blog Con
Nuestra América http://connuestraamerica.blogspot.com/2012/02/chavez-el-pueblo-venezolano-y-el-futuro.html.
Revisado: 25/02/12.

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