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El fuego de Aysén
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Aysén, cuando la espiritualidad sabe indignarse
por José
Toledo
13/03/12
“Cuando
ponemos una mejilla nos dan una cachetada…”
Iván Fuentes
Queremos
pedir disculpas si alguno de los o las lectoras del presente artículo no
profesan la confesión cristiana o
confesión religiosa alguna. Nuestra reflexión encuentra su motivación en la
predominancia de manifestaciones religiosas de características cristianas sin
ánimo de encasillar la espiritualidad dentro de una sola confesión de fe.
Sostenemos que toda manifestación de espiritualidad trasciende, en si misma,
religiosidad alguna.
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Pareciera que el escenario perfecto para salir
de la insensible invisibilidad social fueron , son y seguirán siendo las
gloriosas calles. Esto es lo que casualmente ha sucedido con la lejana y ahora
extraordinariamente cercana Región de la Patagonia Chilena, en particular el
pueblo del Puerto Aysén. Son los pescadores y pescadoras de la fría Patagonia
quienes se organizan y en torno al movimiento social “Aysén: Tu problema es mi
problema” ponen en vilo al gobierno liberal del actual presidente Salvador
Piñera.
Las movilizaciones que empezaron por demostrar
su desacuerdo por la presencia de la empresa Hidroaysén en los ríos Baker y el
Pascua negociando las aguas de la Patagonia. No solo es un minúsculo pueblo del
sur de Chile que sufre la exclusión de la inhumanidad de un sistema en donde el
Capital desplazó al ser humano. Son miles de personas las que indignadas
levanta su voz de protesta. Coyhaique, Puerto Aysén, Puerto Chacabuco, Puerto Tranquilo, Cruce
Pangal, Lago Atravesado, sector El Blanco, Chile Chico, Cochrane, La Tapera,
Ñireguao, Cerro castillo, Puerto Ibañes, Puerto Cisnes, La Junta, Balmaceda,
Villa Amengual, Villa Ortega, estos son algunos de los pueblos en donde el
costo de vida es màs del 30% superior al resto del territorio mapuche.
Paul Walder sintetiza el inicio del movimiento
“Aysén: Tu problema es mi problema”: “El lunes 6 de febrero en la plaza de
Coyhaique hubo un altercado entre organizaciones de pescadores y el
subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, cuando en el frontis de la intendencia
regional, el Consejo de Organizaciones de la Pesca Artesanal de los Fiordos y
Archipiélagos de Aysén (Corpafa) anunciaba el proceso de movilizaciones.
Aquella mañana, Galilea invitó a los pescadores a dialogar sobre la pesca
artesanal, pero Iván Fuentes, presidente de Corpafa, respondió que sólo
conversarían en conjunto con los otros sectores involucrados en la
convocatoria. Aquella misma mañana, en Puerto Aysén, un grupo de pescadores
artesanales quemó neumáticos sobre un bote que cruzó a la entrada del puente
Presidente Ibáñez, interrumpiendo el tránsito”.[1]
La movilización social del pueblo en Aysén y
zonas aledañas no se dejó esperar, así como la acción represiva de las Fuerzas
Especiales de Carabineros, FFEE, la policía chilena antidisturbios y fuerzas
del servicio de inteligencia. Decenas de bombas lacrimógenas, balines y balas
disparadas al interior de las casas, ataques directo al cuerpo, ancianos,
mujeres embarazadas, infantes, las fuerzas armadas no tuvieron consideración
con nadie. Decenas de heridos llenaron las postas médicas. Nos queda en el
recuerdo cuando el compañero Amador vía Twitter grito: “hirieron a Teófilo…”.
Aquel 17 de febrero Teófilo Haro (49) perdió su ojo derecho por el impacto de
un balín de acero disparado por bandas de carabineros.
Los índices económicos de Chile señalan que los
sectores más ricos ganan 22 veces más que en Puerto Aysén. El costo de vida es
superior a las demás zonas del territorio mapuche en un 30%, siendo
absolutamente desproporcional con los ingresos percibidos por los pobladores de
la Patagonia chilena.
Como lo dijo un poblador aysenino : “En otros
países del mundo tienen salud y educación gratis, nosotros estamos pidiendo
salud, educación y alimentos…”. Las demandas del pueblo pasan por el
abaratamiento de los combustibles en un 20%, mejoras salariales, inversiones en
infraestructura, centros educativos y abaratamiento en general de impuestos que
encarecen inhumanamente el costo de vida. Pero sobre todas las cosas las
exigencias están vinculadas al cambio de un modelo democrático que se ampara en
la exclusión socio-económica privilegiando al 1% de la población y perjudicando
sin remordimiento alguno al 99% de la población del frio sur patagones.
Decenas
de barricadas fueron levantadas. Los pobladores nacidos en la zona manifestaron
que nunca antes habían visto sus calles llenas de fuego y el pueblo entero en
vigilia resistiendo la represión militar y las inclemencias del hambre, la sed,
el frio y las intensas lluvias. El bloqueo de las principales avenidas limitó
el ingreso de combustible, alimentos y demás productos de primera necesidad. En
medio de las carencias, las vigilias, la represión y la intransigencia de las
autoridades de la zona el pueblo se movilizó organizadamente.
Familias enteras compartían de donde no había
sobras. No daban limosnas a los que vigilaban en las barricadas y alimentaban
el fuego de las calles. El pueblo de Aysén multiplicó los panes y peces y fue
la organización popular el milagro que como en tiempos de Jesús el Galileo supieron
y saben compartir recíprocamente como signo de solidaridad y mutualidad. Y en
medio del cerco militar y la insensibilidad del gobierno, en medio del
monopolio de las empresas de comunicación masiva, se abrió y sigue abriendo en
los cielos de Chile, a través de antenas y radiotransmisores Radio Santa María la
cual transmitió y sigue transmitiendo paso a paso, palmo a palmo, lo sucedido
en Aysén.
Organización,
solidaridad y ruptura del cerco informativo. Las estaciones de radio, donde hay
muchas además de la Radio Santa María, los tuiteros siempre en línea sirviendo
de repetidores y enlazadores de noticias, son las nuevas redes comunicacionales
que hace que el milagro del movimiento “ Aysén: tu problema es mi problema” sea
una realidad en crecimiento. La espiritualidad de un pueblo se abre paso en
medio de un desierto de insensibilidades y amenazas del oficialismo. Pero en
medio de ese desierto se ha visto y se seguirá viendo las columnas de fuego,
que no vienen del cielo como en tiempos del éxodo del pueblo de Israel, sino de
las barricadas de resistencia y las fogatas en donde el único combustible
existente es la dignidad de un pueblo que se cansó de vivir en la exclusión de
la injusticia y violencia institucionalizada.
Espiritualidad
de la liberación.
La historia del pueblo del Puerto de Aysén nos recuerda la “Galilea de los
gentiles” de tiempos de Jesús, el hijo de María y José. Una Galilea
estigmatizada como tierra de ladrones, bandidos e insurgentes sociales. Tierra
lejana de la “sagrada” Jerusalén en donde el poder religioso y político decidía
la historia del pueblo bajo las indicaciones expresas del imperio romano. La jerarquía
religiosa y política al servicio de Roma, nos hace recordar el conglomerado
político-religioso chileno con sede en la capital, Santiago.
Contrariamente a los deseos y sofisticados
planes de la cúpula aristocrática de la colonia del imperio romano, Dios se
hizo ser humano, el verbo se encarnó en Galilea de los gentiles, en tierra de
pecadores y revoltosos sociales. El verbo se hizo pueblo y no en medio del
templo en donde se especulaba con las ofrendas del pueblo. El verbo se hizo pueblo
en medio de pastores, pescadores y pescadoras, el verbo nació en el plato del
ganado en un establo y desde allí se hizo, desde este insignificante y modesto
lugar llamado Belén, se hizo temblar las bases del imperio al punto de la
persecución y el martirio.
La espiritualidad del pueblo patagón queda
impregnada en nuestra memoria colectiva desde su fortaleza, determinación y
capacidad de hacerse uno en medio de las adversidades. Un pueblo que hasta
entonces pasó desapercibido en Chile, América Latina y el mundo entero. Tan
desapercibido y estigmatizado como el pueblo donde Dios decidió encarnarse,
Nazaret. Recordamos el diálogo Juanico entre Felipe y Natanael, en donde se
deja ver la “mala fama” del pueblo galileo, lejano y extraño al poder central.
“Felipe buscó a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el
hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron
los profetas. ¡De Nazaret! ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? --replicó
Natanael” (Jn.1, 45-46).
Esta espiritualidad, lejos de ser reflejo de
religiosidades estériles y abstractamente adormecedoras, está preñada de
liberación, encarnada en la historia de un pueblo que lucha por romper cadenas
simbólicas de exclusión, sometimiento y postergación. La indignación de Aysén
se enmarca dentro de las luchas de un pueblo que fue violentado, torturado y martirizado
por el garrote de una dictadura militar que desangró y continúa desangrando a
gente inocente. Llegó la hora de decir Basta! Este es el tiempo en donde los
signos de la historia iluminan las barricadas y fogatas de esperanza. Como
señalaron las comisiones de Justicia y Paz, así como Agua-Vida, por medio de Jesús
Herrero, integrante de la Comisión Justicia y Paz del Vicariato Apostólico de
Aysén: “Bajo el slogan Aysén, tu problema es mi problema, reflejan
ejemplarmente los principios de la ética social cristiana que -en el evangelio de Jesús de Nazaret-
convocan a la solidaridad y a la fraternidad,
como objetivos adecuados para luchar contra las injusticias y para
transformar la sociedad y construir un mundo nuevo”.[2]
Como denunciaron los sacerdotes y políticos
romanos a Jesús de Nazaret de revoltoso y conspirador del sistema imperante, así
los representantes del Establishment del
gobierno chileno representados en las personas del Ministro vocero del gobierno Andrés Chadwick
y de la señora Intendenta de Aysén Pilar Cuevas denunciaron al Obispo Vicario
Apostólico de Aysén Monseñor Luis Infanti de no rezar como es debido: “El rol
del pastor de la iglesia es dedicarse a rezar”. Nada más lejos de la práctica
del Jesús de la marginalizada Nazaret.
Si Juan el Bautista y Jesús de Nazaret se hubiesen dedicado a rezar en el
templo de Jerusalén muy probablemente hubiesen terminado sus días en la
comodidad de una ancianidad segura y llena de lujos, que asesinados bajo
decapitación o crucifixión como fue la suerte de ambos.
Las
oraciones del Obispo.
La “carta pastoral” del Obispo Infanti de la Mora, entregada en el mismo
Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, pone sobre la mesa el rostro oculto
de una expresión eclesiástica que cree en la religiosidad como instrumento de
liberación y no de opresión, tal cual fue pregonado por los profetas y
profetizas en las historias encontradas a través de las narraciones bíblicas y
en los testimonios que siguen escribiéndose en los registros históricos de los
pueblos que luchan por su liberación.
La misiva aborda el sentido de la pastoral de la
iglesia católica en Chile a partir de la práctica de una oración que trasciende
su abstracta definición contemplativa. Una carta que refleja el compromiso
integral de una iglesia que se reconoce pueblo y en ese reconocimiento celebra
el misterio divino encarnado en el corazón de la historia y no fuera de ella. La
carta del Obispo Luis Infanti nos revela un profundo sentido de la compasión y
misericordia como atributos insustituibles del proyecto liberador que Jesús construyó
en la marginal Galilea de los gentiles.[3]
La espiritualidad del pueblo de Aysén y su
resonancia que encontramos en la praxis pastoral del prelado católico, en los
estudiantes levantados en el 2011 liderados por la aguerrida Camila Vallejo, en
las innumerables mujeres que desde los inicios de la lucha en Patagonia no
doblegan fuerzas, todo este nuevo capítulo desarrollándose al Sur de Sur América
nos trae al recuerdo lo dicho por el sacerdote chileno miembro de la Congregación
de los Sagrados Corazones, Rolando Muñoz:
Nuestra palabra
misericordia – que es una voz latina- quiere traducir una voz hebrea bíblica que
hace referencia no al corazón sino al útero materno. Es la conmoción de las
entrañas de la madre por el sufrimiento injusto de su criatura inocente. Es como lo que hemos
escuchado en algunos relatos de tortura, lo que siente una madre cuando oye a
su hijo gritar por que está siendo torturado, no es algo de la cabeza, ni
siquiera del corazón; la Biblia dice que eso viene del útero, del vientre de la
madre. (…) la misericordia es el atributo soberano de Dios, por encima del
poder…[4]
Así como en tiempos de Jesús, existieron los
profetas y profetizas, henchidos de misericordia, que lejos de adivinar el futuro
o especular con la fe del pueblo, tuvieron la capacidad de anunciar las buenas
nuevas de liberación y denunciar todo mecanismo de opresión y alienación que
hacían imposible la instauración de un mundo en donde el ser humano y la
naturaleza en su conjunto cohabiten en armonía y equidad. Estos profetas y
profetizas de a pie, como la labor desarrollada por comunicadores sociales en
Aysén como Radio Santa María y otros medios, son censurados por el statu quo al extremo de la persecución y
el martirio.
Recordamos en la espiritualidad luchadora y
radicalmente revolucionaria del ejemplar pueblo patagón de Aysén los gritos de
Monseñor Arnulfo Romero (1980) quien estampó en nuestros corazones el clamor
que le abrió las puertas del sacrificio: “Cese la represión…”. Justo en el
momento que elevaba el cáliz y la sagrada ostia, manos mercenarias lo
asesinaron en el corazón del altar y en medio del pueblo; su pueblo donde regó
con su amor cada encuentro construido. Recordamos -en la espiritualidad del
pueblo Aysén convertida en resistencia y dignidad- el asesinato de los 6 sacerdotes
jesuitas y sus 2 empleadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas
(UCA) en El Salvador (1989).[5]
Cuando el Obispo Luis Infanti sostiene en su
misiva ““Aysén, tu problema es mi problema” es un clamor de oración” se esta
jugando su pellejo. Cuando sostiene que la oración es “saber responder con amor
a los llamados del Señor que nos habla HOY, para TRANSFORMAR los sufrimientos,
los dolores, las heridas, en signos y hechos de fraternidad, de justicia, de
solidaridad, de comunión, de paz, de equidad” se esta jugando el pellejo.
Cuando el Obispo Luis Infanti señaló: “la
oración y la acción de la iglesia, incluido el obispo, en el inédito y grave
conflicto de estos días en Aysén, es una presencia y una misión que no va
“CONTRA” alguien (autoridades, gobierno…) sino a favor de Dios y de nuestro
pueblo, fruto del AMOR de Dios en nosotros, que nos llama a PROCLAMAR la Buena
Noticia (Evangelio), a DENUNCIAR el mal (sus causas, sus causantes y sus
efectos), con la sola finalidad de abrir anchos y reales caminos de CONVERSIÓN.
Esta es una misión propia de este tiempo de Cuaresma, partiendo de uno mismo”
No se esta solo jugando el pellejo, sino esta siendo coherente con los valores
fundamentales del Reino de Dios construido en la tierra.
Concluimos esta reflexión recordando algunas líneas
del canto de los cantos, el Magníficat de María, la misma de nuestra emblemática Radio
Santa María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en
Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava…su
misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas
con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los
poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a
los ricos los despide vacíos” (Lc 1, 46-55).
“Aysén, tu problema es mi problema”
[2] Fuente: http://www.radiosantamaria.cl/rsm/component/content/4868.html?task=view. Revisado: 13/03/12.
[3] Ver el texto completo de la CARTA
PASTORAL de Monseñor Luis Infanti de la Mora, Obispo Vicario Apostólico de
Aysén en http://latinoamericandonos.blogspot.com/.
[4] Entrevista a Ronaldo Muñoz que forma
parte del libro De Lonquèn a los Andes,
Santiago, Chile, 1993, donde se recogen ocho testimonios sobre los último s20
años de la Iglesia católica chilena en David Fernández Fernández. La Teología de la Liberación en Chile., s/d,
s/e.Fuente: www.revistas.uca.es/index.php/trocadero/article/viewFile/881/745
. Revisado: 13/03/12.
[5] Fuente: http://www.envio.org.ni/articulo/645.
Revisado: 13/03/12.














