martes, 13 de marzo de 2012

         El fuego de Aysén  
Aysén, cuando la espiritualidad sabe indignarse

por José Toledo

13/03/12 


“Cuando ponemos una mejilla nos dan una cachetada…”
Iván Fuentes

Queremos pedir disculpas si alguno de los o las lectoras del presente artículo no profesan la confesión cristiana  o confesión religiosa alguna. Nuestra reflexión encuentra su motivación en la predominancia de manifestaciones religiosas de características cristianas sin ánimo de encasillar la espiritualidad dentro de una sola confesión de fe. Sostenemos que toda manifestación de espiritualidad trasciende, en si misma, religiosidad alguna.
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Pareciera que el escenario perfecto para salir de la insensible invisibilidad social fueron , son y seguirán siendo las gloriosas calles. Esto es lo que casualmente ha sucedido con la lejana y ahora extraordinariamente cercana Región de la Patagonia Chilena, en particular el pueblo del Puerto Aysén. Son los pescadores y pescadoras de la fría Patagonia quienes se organizan y en torno al  movimiento social “Aysén: Tu problema es mi problema” ponen en vilo al gobierno liberal del actual presidente Salvador Piñera.

Las movilizaciones que empezaron por demostrar su desacuerdo por la presencia de la empresa Hidroaysén en los ríos Baker y el Pascua negociando las aguas de la Patagonia. No solo es un minúsculo pueblo del sur de Chile que sufre la exclusión de la inhumanidad de un sistema en donde el Capital desplazó al ser humano. Son miles de personas las que indignadas levanta su voz de protesta. Coyhaique, Puerto Aysén,  Puerto Chacabuco, Puerto Tranquilo, Cruce Pangal, Lago Atravesado, sector El Blanco, Chile Chico, Cochrane, La Tapera, Ñireguao, Cerro castillo, Puerto Ibañes, Puerto Cisnes, La Junta, Balmaceda, Villa Amengual, Villa Ortega, estos son algunos de los pueblos en donde el costo de vida es màs del 30% superior al resto del territorio mapuche.

Paul Walder sintetiza el inicio del movimiento “Aysén: Tu problema es mi problema”: “El lunes 6 de febrero en la plaza de Coyhaique hubo un altercado entre organizaciones de pescadores y el subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, cuando en el frontis de la intendencia regional, el Consejo de Organizaciones de la Pesca Artesanal de los Fiordos y Archipiélagos de Aysén (Corpafa) anunciaba el proceso de movilizaciones. Aquella mañana, Galilea invitó a los pescadores a dialogar sobre la pesca artesanal, pero Iván Fuentes, presidente de Corpafa, respondió que sólo conversarían en conjunto con los otros sectores involucrados en la convocatoria. Aquella misma mañana, en Puerto Aysén, un grupo de pescadores artesanales quemó neumáticos sobre un bote que cruzó a la entrada del puente Presidente Ibáñez, interrumpiendo el tránsito”.[1]

La movilización social del pueblo en Aysén y zonas aledañas no se dejó esperar, así como la acción represiva de las Fuerzas Especiales de Carabineros, FFEE, la policía chilena antidisturbios y fuerzas del servicio de inteligencia. Decenas de bombas lacrimógenas, balines y balas disparadas al interior de las casas, ataques directo al cuerpo, ancianos, mujeres embarazadas, infantes, las fuerzas armadas no tuvieron consideración con nadie. Decenas de heridos llenaron las postas médicas. Nos queda en el recuerdo cuando el compañero Amador vía Twitter grito: “hirieron a Teófilo…”. Aquel 17 de febrero Teófilo Haro (49) perdió su ojo derecho por el impacto de un balín de acero disparado por bandas de carabineros.

Los índices económicos de Chile señalan que los sectores más ricos ganan 22 veces más que en Puerto Aysén. El costo de vida es superior a las demás zonas del territorio mapuche en un 30%, siendo absolutamente desproporcional con los ingresos percibidos por los pobladores de la Patagonia chilena.

Como lo dijo un poblador aysenino : “En otros países del mundo tienen salud y educación gratis, nosotros estamos pidiendo salud, educación y alimentos…”. Las demandas del pueblo pasan por el abaratamiento de los combustibles en un 20%, mejoras salariales, inversiones en infraestructura, centros educativos y abaratamiento en general de impuestos que encarecen inhumanamente el costo de vida. Pero sobre todas las cosas las exigencias están vinculadas al cambio de un modelo democrático que se ampara en la exclusión socio-económica privilegiando al 1% de la población y perjudicando sin remordimiento alguno al 99% de la población del frio sur patagones.

Decenas de barricadas fueron levantadas. Los pobladores nacidos en la zona manifestaron que nunca antes habían visto sus calles llenas de fuego y el pueblo entero en vigilia resistiendo la represión militar y las inclemencias del hambre, la sed, el frio y las intensas lluvias. El bloqueo de las principales avenidas limitó el ingreso de combustible, alimentos y demás productos de primera necesidad. En medio de las carencias, las vigilias, la represión y la intransigencia de las autoridades de la zona el pueblo se movilizó organizadamente. 

Familias enteras compartían de donde no había sobras. No daban limosnas a los que vigilaban en las barricadas y alimentaban el fuego de las calles. El pueblo de Aysén multiplicó los panes y peces y fue la organización popular el milagro que como en tiempos de Jesús el Galileo supieron y saben compartir recíprocamente como signo de solidaridad y mutualidad. Y en medio del cerco militar y la insensibilidad del gobierno, en medio del monopolio de las empresas de comunicación masiva, se abrió y sigue abriendo en los cielos de Chile, a través de antenas y radiotransmisores Radio Santa María la cual transmitió y sigue transmitiendo paso a paso, palmo a palmo, lo sucedido en Aysén.

Organización, solidaridad y ruptura del cerco informativo. Las estaciones de radio, donde hay muchas además de la Radio Santa María, los tuiteros siempre en línea sirviendo de repetidores y enlazadores de noticias, son las nuevas redes comunicacionales que hace que el milagro del movimiento “ Aysén: tu problema es mi problema” sea una realidad en crecimiento. La espiritualidad de un pueblo se abre paso en medio de un desierto de insensibilidades y amenazas del oficialismo. Pero en medio de ese desierto se ha visto y se seguirá viendo las columnas de fuego, que no vienen del cielo como en tiempos del éxodo del pueblo de Israel, sino de las barricadas de resistencia y las fogatas en donde el único combustible existente es la dignidad de un pueblo que se cansó de vivir en la exclusión de la injusticia y violencia institucionalizada.

Espiritualidad de la liberación. La historia del pueblo del Puerto de Aysén nos recuerda la “Galilea de los gentiles” de tiempos de Jesús, el hijo de María y José. Una Galilea estigmatizada como tierra de ladrones, bandidos e insurgentes sociales. Tierra lejana de la “sagrada” Jerusalén en donde el poder religioso y político decidía la historia del pueblo bajo las indicaciones expresas del imperio romano. La jerarquía religiosa y política al servicio de Roma, nos hace recordar el conglomerado político-religioso chileno con sede en la capital, Santiago.

Contrariamente a los deseos y sofisticados planes de la cúpula aristocrática de la colonia del imperio romano, Dios se hizo ser humano, el verbo se encarnó en Galilea de los gentiles, en tierra de pecadores y revoltosos sociales. El verbo se hizo pueblo y no en medio del templo en donde se especulaba con las ofrendas del pueblo. El verbo se hizo pueblo en medio de pastores, pescadores y pescadoras, el verbo nació en el plato del ganado en un establo y desde allí se hizo, desde este insignificante y modesto lugar llamado Belén, se hizo temblar las bases del imperio al punto de la persecución y el martirio.

La espiritualidad del pueblo patagón queda impregnada en nuestra memoria colectiva desde su fortaleza, determinación y capacidad de hacerse uno en medio de las adversidades. Un pueblo que hasta entonces pasó desapercibido en Chile, América Latina y el mundo entero. Tan desapercibido y estigmatizado como el pueblo donde Dios decidió encarnarse, Nazaret. Recordamos el diálogo Juanico entre Felipe y Natanael, en donde se deja ver la “mala fama” del pueblo galileo, lejano y extraño al poder central. “Felipe buscó a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la ley, y de quien escribieron los profetas. ¡De Nazaret! ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? --replicó Natanael” (Jn.1, 45-46).

Esta espiritualidad, lejos de ser reflejo de religiosidades estériles y abstractamente adormecedoras, está preñada de liberación, encarnada en la historia de un pueblo que lucha por romper cadenas simbólicas de exclusión, sometimiento y postergación. La indignación de Aysén se enmarca dentro de las luchas de un pueblo que fue violentado, torturado y martirizado por el garrote de una dictadura militar que desangró y continúa desangrando a gente inocente. Llegó la hora de decir Basta! Este es el tiempo en donde los signos de la historia iluminan las barricadas y fogatas de esperanza. Como señalaron las comisiones de Justicia y Paz, así como Agua-Vida, por medio de Jesús Herrero, integrante de la Comisión Justicia y Paz del Vicariato Apostólico de Aysén: “Bajo el slogan Aysén, tu problema es mi problema, reflejan ejemplarmente los principios de la ética social cristiana  que -en el evangelio de Jesús de Nazaret- convocan a la solidaridad y a la fraternidad,  como objetivos adecuados para luchar contra las injusticias y para transformar la sociedad y construir un mundo nuevo”.[2]

Como denunciaron los sacerdotes y políticos romanos a Jesús de Nazaret de revoltoso y conspirador del sistema imperante, así los representantes del Establishment del gobierno chileno representados en las personas del  Ministro vocero del gobierno Andrés Chadwick y de la señora Intendenta de Aysén Pilar Cuevas denunciaron al Obispo Vicario Apostólico de Aysén Monseñor Luis Infanti de no rezar como es debido: “El rol del pastor de la iglesia es dedicarse a rezar”. Nada más lejos de la práctica del  Jesús de la marginalizada Nazaret. Si Juan el Bautista y Jesús de Nazaret se hubiesen dedicado a rezar en el templo de Jerusalén muy probablemente hubiesen terminado sus días en la comodidad de una ancianidad segura y llena de lujos, que asesinados bajo decapitación o crucifixión como fue la suerte de ambos.

Las oraciones del Obispo. La “carta pastoral” del Obispo Infanti de la Mora, entregada en el mismo Palacio de la Moneda en Santiago de Chile, pone sobre la mesa el rostro oculto de una expresión eclesiástica que cree en la religiosidad como instrumento de liberación y no de opresión, tal cual fue pregonado por los profetas y profetizas en las historias encontradas a través de las narraciones bíblicas y en los testimonios que siguen escribiéndose en los registros históricos de los pueblos que luchan por su liberación.

La misiva aborda el sentido de la pastoral de la iglesia católica en Chile a partir de la práctica de una oración que trasciende su abstracta definición contemplativa. Una carta que refleja el compromiso integral de una iglesia que se reconoce pueblo y en ese reconocimiento celebra el misterio divino encarnado en el corazón de la historia y no fuera de ella. La carta del Obispo Luis Infanti nos revela un profundo sentido de la compasión y misericordia como atributos insustituibles del proyecto liberador que Jesús construyó en la marginal Galilea de los gentiles.[3]

La espiritualidad del pueblo de Aysén y su resonancia que encontramos en la praxis pastoral del prelado católico, en los estudiantes levantados en el 2011 liderados por la aguerrida Camila Vallejo, en las innumerables mujeres que desde los inicios de la lucha en Patagonia no doblegan fuerzas, todo este nuevo capítulo desarrollándose al Sur de Sur América nos trae al recuerdo lo dicho por el sacerdote chileno miembro de la Congregación de los Sagrados Corazones, Rolando Muñoz:

Nuestra palabra misericordia – que es una voz latina- quiere traducir una voz hebrea bíblica que hace referencia no al corazón sino al útero materno. Es la conmoción de las entrañas de la madre por el sufrimiento injusto de  su criatura inocente. Es como lo que hemos escuchado en algunos relatos de tortura, lo que siente una madre cuando oye a su hijo gritar por que está siendo torturado, no es algo de la cabeza, ni siquiera del corazón; la Biblia dice que eso viene del útero, del vientre de la madre. (…) la misericordia es el atributo soberano de Dios, por encima del poder…[4]

Así como en tiempos de Jesús, existieron los profetas y profetizas, henchidos de misericordia, que lejos de adivinar el futuro o especular con la fe del pueblo, tuvieron la capacidad de anunciar las buenas nuevas de liberación y denunciar todo mecanismo de opresión y alienación que hacían imposible la instauración de un mundo en donde el ser humano y la naturaleza en su conjunto cohabiten en armonía y equidad. Estos profetas y profetizas de a pie, como la labor desarrollada por comunicadores sociales en Aysén como Radio Santa María y otros medios, son censurados por el statu quo al extremo de la persecución y el martirio.

Recordamos en la espiritualidad luchadora y radicalmente revolucionaria del ejemplar pueblo patagón de Aysén los gritos de Monseñor Arnulfo Romero (1980) quien estampó en nuestros corazones el clamor que le abrió las puertas del sacrificio: “Cese la represión…”. Justo en el momento que elevaba el cáliz y la sagrada ostia, manos mercenarias lo asesinaron en el corazón del altar y en medio del pueblo; su pueblo donde regó con su amor cada encuentro construido. Recordamos -en la espiritualidad del pueblo Aysén convertida en resistencia y dignidad- el asesinato de los 6 sacerdotes jesuitas y sus 2 empleadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en El Salvador (1989).[5]

Cuando el Obispo Luis Infanti sostiene en su misiva ““Aysén, tu problema es mi problema” es un clamor de oración” se esta jugando su pellejo. Cuando sostiene que la oración es “saber responder con amor a los llamados del Señor que nos habla HOY, para TRANSFORMAR los sufrimientos, los dolores, las heridas, en signos y hechos de fraternidad, de justicia, de solidaridad, de comunión, de paz, de equidad” se esta jugando el pellejo.

Cuando el Obispo Luis Infanti señaló: “la oración y la acción de la iglesia, incluido el obispo, en el inédito y grave conflicto de estos días en Aysén, es una presencia y una misión que no va “CONTRA” alguien (autoridades, gobierno…) sino a favor de Dios y de nuestro pueblo, fruto del AMOR de Dios en nosotros, que nos llama a PROCLAMAR la Buena Noticia (Evangelio), a DENUNCIAR el mal (sus causas, sus causantes y sus efectos), con la sola finalidad de abrir anchos y reales caminos de CONVERSIÓN. Esta es una misión propia de este tiempo de Cuaresma, partiendo de uno mismo” No se esta solo jugando el pellejo, sino esta siendo coherente con los valores fundamentales del Reino de Dios construido en la tierra.

Concluimos esta reflexión recordando algunas líneas del canto de los cantos, el Magníficat de María, la misma de nuestra emblemática Radio Santa María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava…su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos” (Lc 1, 46-55).

“Aysén, tu problema es mi problema”




[1] Fuente: http://www.librered.net/?p=16020. Revisado: 12/03/12.
[3] Ver el texto completo de la CARTA PASTORAL de Monseñor Luis Infanti de la Mora, Obispo Vicario Apostólico de Aysén en http://latinoamericandonos.blogspot.com/.
[4] Entrevista a Ronaldo Muñoz que forma parte del libro De Lonquèn a los Andes, Santiago, Chile, 1993, donde se recogen ocho testimonios sobre los último s20 años de la Iglesia católica chilena en David Fernández Fernández. La Teología de la Liberación en Chile., s/d, s/e.Fuente: www.revistas.uca.es/index.php/trocadero/article/viewFile/881/745 . Revisado: 13/03/12.
[5] Fuente: http://www.envio.org.ni/articulo/645. Revisado: 13/03/12.