Jóvenes comunistas chilenos en
festejos de 50 años de la UJC en Cuba
05/04/12
La
Habana, 4 abr (PL) La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de Cuba confirió
reconocimientos a figuras y organizaciones destacadas en el trabajo a favor de
ese grupo generacional, cuando se cumple hoy medio siglo de su creación.
La
medalla conmemorativa 50 aniversario de la UJC se otorgó a los cinco
antiterroristas cubanos encarcelados en 1998 en Estados Unidos por monitorear
las actividades contra Cuba de grupos violentos, radicados en La Florida, en el
sur del país norteño.
Asimismo
la distinción se entregó a las Juventudes Comunistas Chilenas, cuya secretaria
general, Karol Cariola, estuvo presente en el acto de otorgamiento, realizado
en la Universidad de Ciencias Informáticas.
La
entrega del reconocimiento a la institución homóloga del país suramericano
destaca el papel desempeñado por esta en momentos significativos de la historia
chilena, fundamentalmente luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet que en
1973 derrocó al gobierno constitucional de Salvador Allende.
De
acuerdo con dirigentes de la UJC, en el transcurso del año más de medio
centenar de organizaciones de diversas naciones recibirán la distinción
conmemorativa.
Durante
la actividad de entrega se hizo pública una carta enviada a los jóvenes cubanos
por Antonio Guerrero, quien junto a Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón
Labañino y René González, fue condenado a injustas penas en Estados Unidos.
El
momento actual que vive nuestra Revolución y la compleja situación por la que
atraviesa el mundo pone en sus manos una altísima responsabilidad, expresa el
texto leído por su hijo mayor, Toni.
Por una
parte, hoy más que nunca se requiere defender nuestra obra socialista y todos
los valores de dignidad y justicia que ella ha sembrado; y por la otra, es
impostergable la lucha por un mundo mejor de paz y hermandad, considera.
En
nombre de los Cinco, como son reconocidos internacionalmente, Guerrero expresó
a la juventud cubana que el futuro del país está en sus manos, por lo que
“todos confiamos en ustedes y sabemos que sus combativas organizaciones
celebrarán muchos aniversarios más y un día estaremos allí para compartir la
alegría y las nuevas tareas”.
Karol Cariola
De
privilegio y honor calificó Karol Cariola, secretaria general de las Juventudes
Comunistas de Chile (JJCC), poder festejar junto a las nuevas generaciones de
cubanos los 50 abriles de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Karol
llegó a La Habana, al frente de una delegación de las JJCC o la Jota, como
también se conoce al ala juvenil del Partido Comunista de Chile, que inició un
amplio programa de visitas a universidades y contactos con estudiantes y
jóvenes cubanos.
Los
festejos por el cuatro de abril, fecha de cumpleaños de la vanguardia política
de la juventud cubana y de la Organización de Pioneros José Martí, ocupan un
lugar destacado en la agenda.
La
dirigente juvenil chilena dijo sentirse orgullosa y feliz de ser parte de esta
representación de la Jota a tan importante conmemoración.
Hablamos
de medio siglo de vida de una organización realmente protagonista, siempre a la
vanguardia en el proceso de construcción de un proyecto social como el de Cuba,
referente imprescindible para cuantos luchamos por un mundo mejor y un futuro
digno para nuestros pueblos, destacó.
La
secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile aseguró que este viaje
tiene, ante todo, el propósito de ratificar la “solidaridad absoluta y de
siempre con Cuba, su pueblo, la Revolución y esa organización hermana que es la
UJC”.
Significó
que tanto para ella, como para Camila Vallejo, miembro del Ejecutivo de las
JJCC y de esta delegación, esta segunda visita a la Isla resulta muy
importante, sobre todo después de las intensas jornadas de lucha del movimiento
estudiantil chileno en 2011, por una educación pública gratuita y de calidad.
En
aquellos meses de incesante combate, el ejemplo de Cuba siempre estuvo
presente, expresó Karol.
Conocer
más de la obra educacional de la Revolución y de un sistema de enseñanza
realmente admirable, es muy importante y útil, significó, tras un encuentro con
el Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria.
Cuando
pensamos qué queremos y cómo construir ese nuevo sistema de educación que Chile
necesita, el modelo cubano está siempre en los debates, como un ejemplo a
seguir, aunque sin calcos, por supuesto, ya que cada país tiene sus propias
realidades, enfatizó.
Estamos
construyendo nuestro proceso “con sabor a chicha y empanada”, como decía el
inolvidable líder comunista chileno Luis Corvalán, destacó la joven, y
reflexionó que la batalla por librar en busca de un Chile nuevo es contra el mercado,
y no sólo en el tema de educación, sino toda la arquitectura del modelo
neoliberal impuesto.
Camila Vallejo
“La
Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) ha invitado a una delegación de las
Juventudes Comunistas de Chile a las actividades de conmemoración por su 50°
aniversario. Formo parte de esta delegación y espero aprovechar este viaje para
también realizar intercambios y diálogos con los estudiantes de un país que
destaca por sus altos estándares de calidad de una educación que es pública y
gratuita.
Tendré
la oportunidad de poder reunirme con dirigentes estudiantiles de la
Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) y de
nuestra organización hermana la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), así
como también recorrer distintas campus universitarios donde se organizarán
foros y debates para poder intercambiar las experiencias del movimiento estudiantil
chileno y el cubano.
Sin
embargo, ya se empieza a percibir en el ambiente del debate público nacional
ácidas críticas por haber aceptado esta invitación. Los mismos sectores que no
han criticado al Papa por su viaje a la isla, juntarse con Fidel y declinar
reunirse con la disidencia, rasgan vestiduras por la visita que jóvenes
comunistas haremos a la isla.
Es por
esto que quisiera compartir esta reflexión sobre lo paradójico que resulta el
discurso de quienes critican con tanta rabia a Cuba o a quienes sienten cariño
y respeto por ella, pero que por otro lado, justifican inaceptables prácticas y
desigualdades que día a día transcurren en nuestro país, o incluso en el mundo
entero debido a las guerras, el hambre, la explotación, la violación a los
derechos humanos y un sin fin de consecuencias de la deshumanización que ha
producido y sigue produciendo el sistema capitalista y determinados agentes del
imperialismo estadounidense.
Lo
primero que quiero señalar es que no es primera vez que visito Cuba. Viajé
junto a unos amigos el verano del 2009, para conocer la isla en el contexto del
50° aniversario de la revolución popular que derrocó la cruel dictadura de
Batista. Gracias al contacto con amigos chilenos (que estudian becados por el
Gobierno cubano junto a jóvenes de todo el continente que probablemente no
hubieran podido tener acceso a una buena educación en sus respectivos países
debido a una formación pensada para la élite, cuyos altos costos privan a los
sectores populares de lo que debiese ser su derecho) pudimos salirnos del
circuito turístico y empaparnos de la cultura cubana cotidiana,
sorprendiéndonos continuamente de las particularidades culturales, políticos y
sociales que hacen tan difícil comparar a la ligera a ese país con el nuestro.
Conocí
a un pueblo sumamente culto, dispuesto a conversar y discutir de manera
permanente los problemas de su sociedad, con un acceso a la cultura, la
educación, la salud y el deporte envidiable. La sociedad cubana no vive el
drama que viven muchos países como el nuestro de la inseguridad ciudadana. La
delincuencia es prácticamente inexistente y hay una ausencia de los hechos de
violencia que de cuanto en cuanto estremecen a nuestra sociedad, debido a los
nichos de marginalidad que nuestro sistema económico y social es incapaz de
erradicar.
Se
habla mucho de la represión que sufre el pueblo cubano, y yo quedé muy
impresionada de lo contradictorio que es ese discurso si comparamos la práctica
policial cubana con la chilena. No vi en ningún momento un Guanaco, un Zorrillo
o gases lacrimógenos, vi a la policía circulando por las ciudades solo con su
uniforme, sin cascos ni armas de ningún tipo. Ese nivel de cultura cívica,
tanto del Estado como del conjunto de la sociedad, está a años luz de la
represión que vivió el movimiento estudiantil el año pasado o la que dejó en la
región de Aysén a compatriotas con graves lesiones de por vida. Ese tipo de
prácticas simplemente serían inaceptables en la isla, ya que sin lugar a dudas,
un pueblo que ha hecho gala frente al mundo de rebeldía e insubordinación a la
injusticia difícilmente se dejaría acallar con instrumentos represivos.
¿Con esto
digo que la sociedad cubana es perfecta o que Chile debería iniciar un proceso
para parecerse a la realidad cubana? Por supuesto que no. Tampoco quiero
ocultar con estas palabras el legítimo descontento que tienen ciertos sectores
de la sociedad cubana con su sistema político-social. Tuvimos la oportunidad de
escuchar críticas en nuestra estancia en la isla, pero bien distintas a las que
se suelen verter acá sacadas de contexto. Conocimos muchos cubanos que aspiran
a perfeccionar el socialismo para hacerlo atingente a las nuevas necesidades,
que canalizan sus inquietudes a través de instrumentos democráticos para
nosotros desconocidos, como la fuerte red de organizaciones sociales, reuniones
de rendición de cuentas e instancias consultivas, donde en los últimos años se
han dado una serie de discuciones que han llevado a una actualización del
modelo encabezada por el gobierno. Algo que es obviado de manera deliberada por
quienes hablan de disidencia, solo para resaltar a los sectores alineados con
quienes atacan coninuamente el camino que llevan construyendo los cubanos desde
hace décadas en contra de los ataques y restricciones de importantes potencias.
Nosotros queremos conocer mas de cerca esta realidad, sabemos que es un debate
cotidiano en la isla, que no necesita de los medios alternativos que hechan de
menos quienes hablan de falta de espacios, porque se da a todo nivel sin
tapujos.
Ni Cuba
es una sociedad perfecta, ni Chile tiene porque seguir su camino. Los chilenos
debemos desarrollar un camino propio para superar la desigualdad, la falta de
derecho, la carencia de espacios democráticos y participativos e ir abriéndonos
camino hacia la conquista de nuestra soberanía política, económica e
intelectual. Todo esto en consideración de nuestra cultura y nuestra
idiosincrasia nacional. Ejemplo de esto, es que los amplios sectores de
izquierda que valoran la experiencia cubana, siempre hemos apostado en Chile
por un camino de amplias convergencias sociales y políticas dentro de un
régimen multipartidista.
Espero
con estas palabras que el debate que empieza a surgir sobre nuestro viaje a la
isla no se contamine con malintencionadas desinformaciones que deforman la
realidad de la sociedad cubana. Y, por el contrario, pueda ser esta una
oportunidad de generar intercambios más profundos e ir generando aprendizajes
para que nuestras sociedades avancen en consolidar derechos sociales, en un
ambiente democrático participativo, de defensa de la soberanía nacional y con
valores como la solidaridad, el respeto en la diferencia y el principio de
autodeterminación de los pueblos”, concluyó Camila Vallejo.