Por Christian Palma
18/05/12
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| Camila Vallejo |
Hoy
Vallejo y los demás líderes secundarios y universitarios se sentarán a la mesa
junto a Piñera y varios de sus ministros a intentar destrabar un conflicto que
se extiende ya por más de tres meses. La Moneda será el marco para una jornada
que puede marcar el inicio del fin. O tal vez no, dado que el Presidente ya
descartó la gratuidad de la Educación, uno de los puntos centrales del
petitorio de los universitarios y secundarios.
–Muchos
Chilenos se van a Argentina a estudiar porque les sale más barato pagar una
pensión allá que una carrera en Chile. Según la Asamblea de Estudiantes
Chilenos Exiliados por la Educación, son entre 4500 y 5000, repartidos en la
UBA, La Plata y el IUNA.
–Es un
hecho claro que ejemplifica el porqué hoy nos encontramos en medio de una lucha
tan masiva y transversal. Vivimos en un país donde la Educación, junto a otros
servicios básicos, como la salud y la vivienda, son tremendamente caros y, por
ende, su provisión de calidad está restringida solo a quienes pueden pagar. De
este modo, una de nuestras principales consignas es la defensa de una Educación
digna gratuita y de calidad para todos y todas.
–¿Cuán
consistente es este movimiento para resistir al espectro político, no solo en
la derecha y el gobierno?
–El movimiento cuenta con una serie de
fortalezas tales como la amplitud que sobrepasa lo meramente estudiantil y lo
transforma en un movimiento social; la unidad de los diferentes actores ligados
al mundo educacional, quienes tras un largo proceso han podido aunar esfuerzos
en pos de generar petitorios unificados; la representatividad del sentir de la
ciudadanía, en tanto ha habido procesos democráticos a través de los cuales las
discusiones definen las mejores estrategias a utilizar; y, finalmente, cuenta
con la experiencia histórica de los diferentes movimientos que nos han
precedido, como lo fue el movimiento Pingüino del 2006 (la cuna del movimiento
actual que tuvo en las cuerdas a Michelle Bachelet, pero que no dio los frutos
prometidos). De todas estas herramientas el movimiento se vale para hacer
frente a las diferentes artimañas que pueden surgir de la misma articulación de
la derecha como del Gobierno, de las que, hasta el momento, nos hemos sabido
defender.
–¿Qué
le parece la actuación del Gobierno en el tema? No ha dado respuesta a sus
demandas, hace declaraciones desafortunadas e intenta darles un perfil violento
a las marchas.
–El Gobierno no está escuchando a la ciudadanía,
lo que evidencia que está tan dispuesto a seguir defendiendo intransigentemente
su modelo educativo que incluso asume el costo de omitir lo que el pueblo ha
demandado masivamente durante más de tres meses. Han explotado al máximo las
herramientas con las que cuenta junto a la derecha Chilena –medios de
comunicación, fuerza policial y militar, respaldo de los grandes grupos
económicos– para deslegitimar el movimiento, basándose en la mentira tras
estrategias populistas. La presión social que este movimiento ha logrado
acumular ha obligado a Piñera a mostrar de qué está hecho este Gobierno, cuáles
son los límites democráticos que está dispuesto a cruzar y a quiénes representa
realmente, lo que constituye un enorme desprestigio y desaprobación de su
gestión, lo que ya se manifestó en las últimas encuestas, que históricamente
ellos mismos han validado. El cuestionamiento a la incapacidad de manejar la
demanda social por una Educación pública gratuita y de calidad para todos
alcanza nuevos niveles en tanto el grado de represión ha sobrepasado cualquier
límite de tolerancia de un Estado de Derecho. Durante estos meses de protesta,
hemos sido testigos de aberrantes abusos por parte del cuerpo policial, bajo
órdenes del Ejecutivo, a través del ministro del Interior y seguridad Pública,
Rodrigo Hinzpeter, lo que llega a su punto más crítico con la muerte de un
estudiante la semana pasada.
–¿A
qué atribuye el apoyo de la gente?
–Este movimiento ha alcanzado una masividad y
transversalidad que nunca antes se había visto desde el retorno a la democracia
(1990). Un enorme porcentaje de quienes en su momento apoyaron a Piñera hoy se
dan cuenta de que éste no es un ataque directo a su posición sino a un modelo
de Educación que concibe a la Educación como un bien de mercado y no como un
derecho, y a un sistema democrático que hoy se reconoce que no da el ancho. El
cuestionamiento de la conducta del gobierno por parte de ciudadanos que incluso
pertenecen a sectores que en su momento apoyaron al actual Presidente deja de
manifiesto que sí existe el entendimiento de que la lucha que hoy tenemos es
por un derecho a la Educación y un cambio de sistema que va en beneficio de
toda la sociedad y el desarrollo de Chile, y no se limita al beneficio de un
sector político particular.
–¿Se
polarizó el movimiento?
–Para entender este conflicto hay que analizarlo
desde dos aristas, por un lado tenemos que en la población la problemática
educacional se ha transversalizado, lo que ha generado un apoyo masivo al
movimiento desde diversos sectores y actores ligados a la Educación. Sin
embargo, por otro tenemos a un sector mucho más minoritario e ideológico
representado en las clases dominantes, a quienes no les conviene un cambio en
la Educación, tanto porque el actual sistema beneficia directamente sus
bolsillos como porque los mantiene en su posición de privilegiados frente a una
población mal educada. Es producto de la intransigente postura de este último
sector que las dos grandes alternativas educativas hoy se hayan polarizado. Es
decir que la polarización no se encuentra al interior del movimiento
estudiantil –el que ha sabido priorizar la unidad actuando en forma conjunta–
sino que representa una enorme contradicción entre los cambios que hoy la
ciudadanía está exigiendo frente a una minoría conservadora cuyos intereses el
Ejecutivo representa.
–Ha
sufrido críticas y ataques. ¿Qué siente cuando dicen que está manejada por el
PC?
–Efectivamente, yo soy militante de las
Juventudes Comunistas de Chile y eso es algo que nunca he ocultado. Muy por el
contrario, algo de lo que me siento totalmente orgullosa, pues es una gran
escuela que me ha permitido crecer y desarrollarme políticamente. Por lo demás,
es de esperar que en la actual situación quienes no estén a la altura del
conflicto busquen argumentos como éstos para atacar, no solo a mi persona, sino
también al resto de los dirigentes. Pero lo cierto es que hoy yo represento no
solo a los estudiantes de la Universidad de Chile, sino que también me toca ser
la voz de todos los estudiantes del país, en tanto vocera de la Confederación Nacional
de Estudiantes de Chile (Confech), y la legitimidad que tanto los estudiantes
como la ciudadanía ha efectuado a mi desempeño creo que deja de manifiesto que
esas acusaciones no son más que sucias estrategias desesperadas de quienes,
como dije anteriormente, no han sido capaces de ganar el debate de las ideas.
–¿Se
plantea seguir siendo dirigente a futuro, más en un país carente de líderes
jóvenes?
–En países como Chile, donde los medios de
comunicación están dirigidos principalmente por los poderosos, ocurre que los
medios fomentan un desprestigio de los movimientos sociales y a sus mismos
dirigentes, como ocurrió en México. Sin embargo, el movimiento por la Educación
(en Chile) ha sido tan transversal que, independiente de los desprestigios de
la prensa, la ciudadanía sigue apoyando la causa y cada vez con más intensidad.
Respecto de mi futuro, he planteado en diversos medios que tengo una proyección
personal de carácter académico, es decir, me gustaría terminar mi carrera y
continuar esa senda. Sin embargo, concibo los cargos de representación como una
responsabilidad y en ningún caso un privilegio, por lo que a priori no puedo
decir que no continuaré teniendo cargos de representación popular.
–¿Cómo
toma esa responsabilidad?
–Creo que la esperanza en que los logros de este
movimiento no se pierdan, así como la responsabilidad tras ella, es compartida
por la totalidad de los involucrados. Si bien a veces suele iconizarse el
movimiento en mi persona, tenemos muy claro que los logros, como la
construcción de éstos, nos pertenecen a todos. Confío, sin embargo, en que
hemos hecho las cosas bien, lo que se demuestra por el increíble apoyo
ciudadano que, a más de tres meses de iniciada esta movilización, aún tenemos.
Bajo estas condiciones de juego, si el movimiento no logra ver satisfechas sus
demandas, será responsabilidad de la intransigencia del Gobierno y de la
traición de la ciudadanía por parte de la derecha Chilena, lo que no estaremos
dispuestos a tolerar.
–¿Qué
opina del rol de la Concertación en todo esto?
–La Concertación ha jugado un rol bastante
oportunista tratando de obtener réditos políticos respecto de lo que ocurre hoy
en el país. En ese sentido vemos cómo hoy personeros de dicha colectividad
salen a criticar el modelo educacional, como por ejemplo el expresidente
Ricardo Lagos, quien hoy señala “que el modelo ya no aguanta más”, y pareciera
que olvidan que ellos mismos fueron quienes administraron y profundizaron la
mercantilización de la Educación y que, por otro lado, un importante sector de
dicha colectividad hoy son sostenedores de colegios e invierten en el negocio
de la Educación Superior. A pesar de esto, dado el nivel de participación que
tiene la Concertación en el Parlamento, le corresponde responder a la altura de
lo que sus declaraciones a favor del movimiento han indicado. Es decir, deben
asegurar que los proyectos de ley que han surgido de estas movilizaciones
representen íntegramente lo que la demanda social ha establecido, y por ningún
motivo vuelvan a negociar a espaldas del movimiento, como terminó ocurriendo
con el proceso cúlmine de la Revolución Pingüina del 2006.
[1]Fuente:http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.diariolaprimeraperu.com
(06/09/11). Revisado: 18/05/12. Entrevista concedida a Christian Palma y
publicada en Pagina12.









