Por Iroel Sánchez
05/05/12
¿Decimos ciberespacio, o
decimos ciberespacio capitalista? Si muestras el adjetivo que es obvio, que
parece evidente, no lo muestras por completo porque lo que además habría que
mostrar es el proceso por el cual el adjetivo es visto y luego descartado, tal
como el comisario de Poe vio la carta y la desechó, la descartó, precisamente
porque la había visto. Belén Gopegui “Me han dicho que usted es
anticapitalista, eso está muy bien pero ahora debe proponerse ser
anticapitalinista”, cuenta -cito de memoria- Roberto Fernández Retamar que le
dijo su profesor Elías Entralgo en sus años de estudiante universitario. Lo he
recordado al conocer que este primer encuentro de blogueros cubanos “en
Revolución” se efectuaría en la Universidad de Matanzas con personas
procedentes en su mayoría de varios puntos fuera de la capital del país,
convocado por el blog colectivo -y subrayo colectivo- La Joven Cuba, que
pudiera servir de referente para la participación, desde nuestras condiciones
culturales y tecnológicas, en un espacio dominado por el capitalismo y sus
fetiches individualistas, orientados siempre mucho más a la búsqueda de consumidores
que de ciudadanos.
Al menos para mí, que hago una
bitácora llamada La pupila insomne,
en homenaje a Rubén Martínez Villena, que este encuentro lo convoque un blog
con nombre La joven Cuba, que honra a Antonio Guiteras, no deja de ser
simbólico. Tanto Rubén como Guiteras fueron luchadores antiimperialistas que
querían el socialismo para nuestro país. Contemporáneos en una etapa convulsa
de la historia de Cuba no pudieron concertar acciones y sus fracasos desde
esfuerzos paralelos no hicieron sino posponer el triunfo revolucionario un
cuarto de siglo. Una lección que muestra amargamente lo imprescindible de la unidad
entre los revolucionarios.
Un blogger y genio cubano,
Silvio Rodríguez, ha dicho: “me parece demasiado optimista pensar que internet
es garantía de democracia, cuando hay tantos países con mucho internet y
democracia tan dudosa. Yo creo que hace más falta que un país produzca y
funcione correctamente que tener banda ancha (ojo que no excluyo internet)”.
Pienso que para quienes vemos en el uso de Internet, y particularmente de la
blogosfera, una oportunidad para la profundización del socialismo en Cuba, sus
riesgos no están en la quinta columna que Estados Unidos trata de armar a base
de dinero y tecnología en el interior de la Isla, ni en lo que algunos suponen
su utilización para crear lo que el Che denominó “asalariados dóciles al
pensamiento oficial”, sino en el surgimiento -en las nuevas condiciones
económicas que se prefiguran en nuestro país- de una brecha digital interna que
favorezca la aparición de una ciberélite individualista desconectada de las
realidades y necesidades de la mayoría de los cubanos mientras sólo el 3% de
nuestras escuelas tiene conexión a la red.
Sólo una política que extienda
a todo el país y potencie, especialmente entre las bases sociales que han
sostenido y sostienen la Revolución, la participación masiva en estos espacios
puede ser coherente con el sentido democratizador, y no enajenante del uso de
la tecnología en una sociedad como la nuestra donde, gracias a los elevados
niveles de instrucción alcanzados, tanto la capacidad crítica como de
argumentación son muy altas. Habría, entonces sí, en ella “un espacio de
participación y debate público”, como reza el título de este panel, en
concordancia con el reciente llamado hecho por Raúl en la Conferencia del
Partido a “promover la mayor democracia en nuestra sociedad”, no sólo haciendo
más eficaz la interacción de los ciudadanos con las instituciones sino
contribuyendo a cerrar el camino a cualquier arbitrariedad o injusticia.
La parte importante de la
expresión “sociedad del conocimiento” es “sociedad”, ha dicho el filósofo César
Rendueles al apuntar que vivimos en la era del ciberfetichismo. Argumenta
Rendueles: “No es trivial que todos los medios de comunicación se apresuraran a
buscar una explicación tecnofílica de los alzamientos populares de Egipto o
Túnez en 2011. Si uno da crédito a The New York Times, el Lenin del Magreb era
un blogger de clase media experto en redes sociales. Algunos izquierdistas
llegaron a pensar que se trataba de una estrategia deliberada para ocultar la
relación de estas revueltas con dinámicas económicas y políticas globales que
se remontan a la contrarrevolución liberal de los años setenta. Yo más bien
creo que era una forma inconsciente de depurar estos movimientos sociales de su
inquietante atavismo. La moraleja que extrajeron los ciberfetichistas es que la
potencia revolucionaria de Facebook logra penetrar incluso en un contexto
cultural marcado por un inmovilismo terminal. Muy sintomáticamente, la
valoración que los medios de comunicación -y por cierto, también muchos
izquierdistas-hicieron de las revueltas en Libia, donde sólo el 5% de la
población tiene acceso a Internet, fue mucho más ambigua: “Los libios recelan
de la democracia; les gusta tener un gobernante fuerte que sea capaz de impedir
que estallen las rivalidades entre tribus. Pero no les gusta demasiado su
gobernante actual”, escribía Andrew Solomon en El País. Parece ser que Twitter
aún no les ha descubierto a los libios la naturaleza de la genuina
emancipación. En realidad, ocurre justo al contrario. Lo cierto es que sólo el
21% de los egipcios tiene acceso a Internet. Si los ciudadanos de estos países
han dado semejante salto político es porque en ellos la fraternidad -el tercer
valor republicano- sigue siendo alimentada por familias extensas, comunidades
religiosas, círculos de afinidad, compromiso sindical y relaciones culturales
densas.”
Pero, como ha escrito Silvio
“todavía mueren cientos de libios diariamente, en la guerra tribal que
alimentaron las potencias irresponsables. Y en las próximas elecciones egipcias
el más fuerte candidato parece ser el colaborador más íntimo del gobernante
derrocado”. Ese es el mundo real al margen de la bonita historia de bloggers y
ciberactivistas que intentaron contarnos los medios occidentales.
Cuba tiene grandes urgencias
económicas y enormes desafíos por delante y nuestro modelo no puede ser el
engañoso mundo feliz -donde el acceso lo regula el mercado- con clases medias
que viven dentro de Internet, según nos cuenta la gran prensa, presta a
aplaudir -y muchas veces pagar- a cualquier cubano que ponga en la red una
línea que pueda ser utilizada en sus campañas contra la Isla.
Las clasificaciones
“académicas” al u$o resultan sospechosas cuando invierten los términos para
denominar alternativos a quienes cuentan con todos los recursos servidos por el
gobierno más poderoso del planeta y gubernamentales u oficialistas a quienes no
comparten o denuncian esa situación. Así lo describe el periodista Pascual
Serrano: “En Cuba los blogueros opositores tenían dinero para conectarse a
internet en los hoteles, sus amigos estadounidenses y europeos les pagaban las
computadoras portátiles y el alojamiento en Internet y les galardonaban con
premios que incluían viajes y fondos económicos millonarios. En cambio, los
blogueros que, insisto, desde su propia iniciativa y sin escribir al dictado de
nadie, defendían la revolución y denunciaban las mentiras que contra ella se
hacían circular en todo el mundo, se conectan precariamente mediante la red que
el Estado cubano pone al servicio de universidades, periodistas, médicos o
centros públicos; manejan una anticuada computadora mil veces reparada, no ven
ni tocan ninguna moneda en divisa y comprueban cómo son silenciados por los
grandes medios de comunicación extranjeros, para los cuáles los blogueros
cubanos solo existen si atacan a la Revolución.”
En España -ese modelo de
sociedad de donde nos llegan tantas jerarquías, consejos, premios y postgrados-
la activa blogosfera y elevada participación en Twitter y Facebook no ha podido
evitar el brutal y antidemocrático recorte de las prestaciones sociales, con
aumento de las tasas universitarias y mayor criminalización de la protesta
social. Lejos de unos medios al servicio de la ciudadanía, hemos visto allí la
demonización unánime en la prensa al gobierno argentino por nacionalizar la
gestión del petróleo a favor de su pueblo y la defensa a cal y canto de una
monarquía decadente y corrupta. Escribir desde Cuba imitando su lenguaje
aparentemente neutral, que fuerza una equidistancia imposible entre el gobierno
cubano y su “oposición”, es cuando menos un acto de ingenuidad que nunca
logrará el perdón de los extremistas a los que se evita molestar y una traición
a la realidad que protagoniza la inmensa mayoría de los cubanos, sobre todo
cuando la mayor parte de los lectores de nuestra blogosfera no son residentes
en la Isla. Tampoco no hablar en un blog de nuestros Cinco heroicos compañeros
que cumplen injustas condenas en Estados Unidos, o evitar la palabra imperialismo
nos atraerá más visitantes.
Un movimiento de blogueros “en
Revolución”, convocado por un blog llamado La joven Cuba no debería soslayar a
Guiteras y su idea de que un movimiento que no sea antiimperialista en Cuba, no
es Revolución. Rechazar la saturación hecha por la mala propaganda de una buena
causa, el desgaste de una retórica comunicacional superada por los tiempos o la
defensa de la individualidad frente a la repetición simultánea por muchos de
los mismos temas, no es -a mi juicio- sino un reto para encontrar el modo de
decir la verdad a tiempo y sonriente.
Internet ha modificado muchas
cosas pero hay algo que ella no ha hecho sino potenciar: una publicación es un
instrumento para cambiar el mundo, algo que desde Carlos Marx a Fidel Castro no
ha dejado de obsesionar a los revolucionarios. No por gusto este último ha
llegado a decir que “Internet parece inventada para nosotros”.
Cuando el 14 de diciembre de
2010, el proyecto en que trabajo, EcuRed, salió a la luz, la reacción de los
jóvenes participantes en él ante el intento de manipular sus objetivos por los
grandes medios me hizo escribir: ” A quienes piensen que Internet puede
hacernos daño o que es el “régimen castrista” quien adoctrina a los cubanos,
les viene muy bien un mensaje que me enviara uno de los jóvenes líderes de
EcuRed que apenas cuenta veintiún años. Este casi adolescente vive en el
municipio de Trinidad, y luego de leer las noticias sobre la obra a la que ha
dedicado innumerables horas de esfuerzo ha escrito: “verdad que la prensa
imperial siempre ve lo malo”. Quizás este ecuredista les ayude a comprender por
qué ningún cubano necesita del “gobierno” para hacerse antiimperialista, basta
con conocer al enemigo de su pueblo y para ello pocas cosas hay mejores que
verlo actuar en Internet.”
Alfonso Sastre define la utopía
no como algo imposible, sino como aquello que todavía no existe no porque sea
imposible, sino porque está imposibilitado por las circunstancias, pero que es
realizable si se modifican las condiciones imposibilitadoras mediante la praxis
revolucionaria. Quizás el hecho de que este encuentro sesione en una
Universidad nos debería hacer volver a las palabras del Che en 1959 al recibir
el doctorado Honoris Causa en la Universidad Central de Las Villas, cuando
reclamaba: “la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de
obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo las romperá y él
pintará la Universidad con los colores que le parezca”; no fueron el mercado ni
la imitación de modelos foráneos los que se emplearon, pero cincuenta y cuatro
años después nadie duda de que así ha sido; tal vez una definición y empeño
similares se ajusten a lo que necesitamos para la utopía socialista de nuestra
blogosfera y nuestra web.
*Ponencia presentada al Primer
Encuentro de blogueros cubanos en Revolución en la Universidad de Matanzas.
Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2012/05/05/hacia-un-ciberespacio-socialista/. Revisado: 05/05/12
