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| Theotonio Dos Santos |
Theotonio Dos Santos: “El capitalismo se
aproxima a una crisis ideológica”[1]
por Clodovaldo Hernández/Caracas
19/03/12
La Teoría de la Dependencia ya ha demostrado que
el capitalismo no promueve el crecimiento y el progreso en los países en
desarrollo. Con lo que está pasando en Estados Unidos y Europa, ¿puede
afirmarse que ha entrado en una crisis estructural y tampoco los promueve en
los países industrializados?
–Bueno, la verdad es que el capitalismo vive una
crisis estructural desde que entró en la etapa imperialista, a finales del
siglo XIX. La gente habla del siglo XX como si hubiese sido un tiempo de éxito
del capitalismo, pero no lo fue. La I Guerra Mundial fue una confrontación
colosal entre las potencias imperialistas, con millones de muertos y una enorme
destrucción de fuerzas productivas. Eso no es un éxito. Luego se produjo una
revolución socialista que comenzó en Rusia y se expandió por Europa y el resto
del mundo, incluyendo México. Eso tampoco fue un éxito para el capitalismo.
Después vino la crisis de 1929, que derrumbó las economías capitalistas por 20
años, y hubo otra guerra mundial con 60 millones de muertos. Eso no fue un
éxito. En la segunda mitad del siglo fue cuando el capitalismo logró
consolidarse, pero lo hizo con una expansión del gasto público hasta 40% del
Producto Interno Bruto, es decir, que tuvo éxito solo cuando incorporó al Estado
de manera muy fuerte en la economía, es decir, mediante una fórmula
supuestamente no capitalista. En los años 70 y 80 se pretende abandonar esas
recetas de (John Maynard) Keynes (1883-1946, economista inglés que defendió el
rol del Estado como motor principal de la economía). Fue eso que se llamó
neoliberalismo, una locura que significaba volver al siglo XVIII, pero que se
presentaba como lo más avanzado. Esa locura sirvió solo a los monopolios y al
sector financiero, que pasó a intervenir en rol protagónico en la economía, a
nombre de un ente supuestamente abstracto que es el mercado. Uno oye hablar en
la televisión de que “el mercado quiere”, “el mercado dice”, y si se investiga
bien quién es el mercado, resulta que son cinco tipos que controlan el sector
financiero. El intento neoliberal, que parecía victorioso en los años 90,
generó un desequilibrio económico brutal. La deuda de Estados Unidos, al
iniciarse la era Reagan era de 50 mil millones de dólares, y al finalizar, de
350 mil millones…
–Sin embargo, Reagan es el paradigma del
supuesto éxito del neoliberalismo…
–Es que esa gente tiene un discurso
completamente diferente de su práctica. Es algo que discutí mucho con mis
colegas durante esos años. Muchos de ellos llegaron a creer que el
neoliberalismo era exitoso. Ellos usan la teoría para justificar las
privatizaciones, la desregulación laboral, el recorte de la inversión social,
pero no para disminuir la intervención del Estado. En rigor, el capitalismo de
Estado es la única forma de supervivencia del capitalismo.
– ¿Podrá el capitalismo reinventarse o
reconducirse?
–La solución que han buscado, en lugar de
corregir los desequilibrios, es acentuarlos, apoyar masivamente a un sistema
bancario inútil porque vive de la deuda pública, no de financiar al aparato productivo.
–¿Puede pronosticarse entonces una crisis social
generalizada en los principales países capitalistas?
–Estamos en un proceso de crisis que se va
profundizando. Todos esos países están obligados a cortar gastos porque tienen
grandes déficit, pero no pueden reducir los pagos de la deuda porque el sector
financiero maneja tal cantidad de recursos que le permite someter a su control
casi todo el aparato de poder. Es una ideología que lleva el irracionalismo a
un nivel superlativo. Es un mundo totalmente falso. El capitalismo está
perdiendo capacidad para convencer a las personas porque la gente ve que ha
perdido sus derechos a la salud, a la educación, a la seguridad social, y todo
ello para que el Estado pueda darle dinero a los bancos. Es demasiado
irracional. Han tratado de disfrazarlo de muchas maneras, pero la gente se da
cuenta y está en la calle. Los neoliberales te dicen que lo peor es la
inflación porque se come tu renta, y que para combatirla hay que cortar el
gasto despidiendo a mucha gente. Bueno, esa gente se queda absolutamente sin
renta. El que antes tenía una renta maltrecha, ahora no tiene nada… ¡Y hay
expertos que todavía dudan si eso es correcto o no! Es una estructura de
pensamiento que tiene que falsificar tanto la realidad que ha perdido mucha de
su capacidad de convencer. Estamos próximos a una crisis ideológica del
capitalismo, que ya existe en parte, pero aún no ha alcanzado su máximo nivel.
–En Venezuela hay un propósito de avanzar hacia
el socialismo, pero la cultura sigue siendo predominantemente capitalista.
¿Cómo cree que se va a decantar este proceso?
–El que Venezuela se haya definido como
socialista en un momento en que el socialismo estaba en baja, le ha permitido
al liderazgo político, y particularmente al presidente Chávez, producir un
movimiento de conciencia para una transformación profunda. Venezuela tiene la
ventaja de disponer de una formidable fuente de ingresos y el Gobierno los
reorientó para atender las necesidades de los más pobres. Por lo tanto, ellos
sienten el efecto material de las ideas socialistas. No es que se esté creando
una economía socialista, pero se está dando una respuesta no capitalista e
inmediata en la utilización de esos recursos. Otro asunto es cómo realizar
inversiones que permitan la acumulación de capital para asegurar el crecimiento
de la economía. En eso se han dado algunos pasos, pero es un tema mucho más
complejo, precisamente por la cultura rentista de la sociedad.
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Economista
de culto
Así como existen los “escritores de culto”, que
no se mueven con las tendencias de moda y –por eso– tienen exclusivos clubes de
fans, puede decirse que Theotonio dos Santos es un economista de culto. Sus
estudios de la Teoría de la Dependencia lo convirtieron tempranamente en un
mito viviente, en especial en círculos de la izquierda latinoamericana.
Hoy, con 75 años de edad, este brasileño nacido
en Minas Gerais se mantiene activo, llevando su mensaje adonde quieran oírlo.
La semana pasada estuvo en Caracas, participando en la VIII Feria Internacional
del Libro de Venezuela.
Aprovechando su bien ganada condición de
oráculo, le preguntamos si nuestras alianzas con la indetenible China no
estarán sembrando la semilla de una nueva dependencia. Respondió: “Las
inversiones chinas son principalmente estatales y de pequeñas empresas que
están muy lejos de ser fuerzas monopólicas como las corporaciones capitalistas.
Al menos por los momentos, no se empeñarán en llevarse ganancias muy grandes,
que es uno de los aspectos negativos de la inversión extranjera. No creo que en
este momento representen un peligro de tipo imperialista. Venezuela hizo
acuerdos muy buenos con China. Otros países de América Latina deberían hacer lo
mismo, pero no lo hacen porque nuestras clases dominantes no tienen proyecto
propio”.
Le recordamos que alguna vez las denominó
“clases dominantes dominadas” y comentó: “Eso es exactamente lo que siguen
siendo”.

