Claudia Torres: La Voz de Radio Santa María y
su Balance de Cuarenta Días de Lucha[1]
Entrevista por Magdalena
Herreros
25/03/12
Hace
cuarenta días, Claudia Torres era sólo conocida en Aysén. Hoy, por su valiente
labor en el micrófono de radio Santa María, se ha convertido en un símbolo de
la comunicación alternativa, invaluable instrumento de los movimientos sociales
para romper el cerco informativo del dócil y adocenado sistema mediático. De
hecho, a través de las transmisiones por internet, su voz se hizo conocida a
nivel nacional e internacional, al ritmo de la valiente lucha del movimiento
social de Aysén. Tuvimos ocasión de entrevistarla, y nos encontramos con una
mujer sencilla, valiente, de sonrisa ancha y conversación llana, comprometida con
su comunidad y con notable claridad acerca de dónde debemos avanzar como
sociedad. Estas son las impresiones de primera fuente de una de las
protagonistas de una larga y exitosa lucha.
- Claudia, nosotros en Santiago
conocimos el movimiento Aysén: Tu problema es mi problema cuando ya estaba el
conflicto vivo, pero cuéntanos sobre su origen y gestación...
"El movimiento tiene una gestación que no
es tan rápida, sino que viene de hace muchos años de abandono, de chutear tus
problemas, de que no eres prioridad, de que viene el terremoto, que el tsunami
no sé dónde, y que la reconstrucción por otro lado, que viene un conflicto con
no sé quién, entonces era como ¿quién es el que puede esperar? Aysén, con sus
cien mil habitantes; además, tienen un capital político que ha votado por
ellos. Al final, como el hermano chico, el que no cuenta mucho, el que no alega
tanto, ya, Aysén, históricamente. La gente se cansó, pero además se dio cuenta
de que luchas aisladas no iban a tener la atención del gobierno, y menos del
país.
Se unieron, partiendo por los pescadores, con la
demanda histórica que ellos tienen, como sector, con otras luchas. Empezaron a
ver que había otros que también estaban en las marchas, que iban, que mandaban
cartas, que tenían reuniones con los Ministros.
Esto no es una pataleta; las pataletas son como
cosa del momento...llamo la atención, me dan algo y me voy para la casa. Esto
no es una pataleta, sino que era “oye, nos hemos reunido con los subsecretarios
y con los ministros hace 20 años, también con la Intendenta, y con el propio
Presidente de la República, le hemos entregado cartas y documentos, y no pasa
nada. ¿Qué podemos hacer?. Bueno unamos las luchas”. La unión siempre ha hecho
una fuerza, y por lo menos hace que te escuchen.
Entonces se logró ese consenso y se formó esta
mesa social, que además tiene un mensaje bien interesante: Tu Problema es Mi
Problema. En el fondo, yo me pongo en el lugar tuyo, y además de ponerme en el
lugar tuyo, considero que lo que a ti te pasa y te afecta, me afecta a mí, lo
que a mí me pasa y me afecta, te afecta a ti. Por lo tanto, cuando yo siento
esto, lo entiendo, y además lo hago mío: si yo resuelvo mi tema, no me voy a
quedar tranquilo hasta que además se solucione tu problema.
Surge este movimiento, con Iván, un pescador,
como líder. No sólo porque fue el que invitó a todas las organizaciones, sino
porque es un hombre que refleja todo el discurso que uno le escucha; él lo
vive, él vive la situación precaria en su vida particular, con sus hijos, con
problemas de salud. No es que se va para la casa, y al otro día se pone el
discurso en la cabeza; entonces eso hizo que empatizara con toda la región,
desde el hombre de campo, el urbano, el estudiante, el abuelo, el cabro chico
se sintiera identificado con el discurso del movimiento a través de la voz de
Iván.
Además, en las comunidades, tú puedes ser
pescador artesanal, pero tú también tienes un problema con la salud, con la
educación, con la vivienda, no solamente con tu rubro. Patagonia sin Represas
está compuesto por dueñas de casa, por intelectuales, por ambientalistas, por
jóvenes, por abuelos, por campesinos, por lo tanto, lo que le pasa a la gente
que apoya esa causa, también le importa a la junta de vecinos, al que está
buscando el tema de salud.
Porque el movimiento social está compuesto por
personas, que tienen problemas; entonces ese slogan que nació, que se le
ocurrió a Misael Ruiz, un pescador artesanal, prendió enseguida, y nos dimos
cuenta después que Mi Problema, de Aysén, era también el problema de Lota, de
Coronel, de Magallanes, de Calama, de Arica, de Dichato, con la reconstrucción,
y por ejemplo nos llamaba gente de distintos lugares, y los dirigentes decían
dónde queda ese lugar que nos llama; un pueblito pequeño diciendo sí, nosotros
tenemos el mismo problema. Entonces, lo hago mío, y ya no fue solamente
solidarizar, sino que además, yo me pongo en el lugar de Aysén, porque Aysén se
ha puesto en el lugar mío, y está sacando la voz incluso por regiones grandes.
Ahí el movimiento empezó a escalar, a
visibilizarse, a conocerse, a difundirse la plataforma de once puntos, que no
han variado. Son 24 dirigentes que nos representan, y que además nosotros le
damos esa base social, que representan a la diversidad: camioneros, pescadores,
ambientalistas, periodistas, campesinos, dueñas de casa, y esa es la sociedad,
compuesta por todos en la Mesa. Incluso, en ella hay gente que está a favor de
las represas, y no es un impedimento para conversar, porque se busca el bien común.
Y cuando tú sueñas en colectivo, y actúas en
colectivo, la sociedad chilena como que no está acostumbrada a eso, y los
gobiernos tampoco. El sistema que tenemos, apunta a mi problema es mi problema, y el tuyo es el tuyo,
y por lo tanto yo veré si lo soluciono, y si no puedo, voy a sufrir yo, y si lo
tuyo está funcionando qué bien por ti pero no me interesa. ¿Te fijas? Ese
enfrascarse en lo que a uno le pase, esa indiferencia, acá se rompió, y esa
señal es súper potente, y es una buena señal para el resto del país,
también".
- ¿Cómo evalúas el tema de la
represión?. Pienso que para ustedes fue muy fuerte, muy duro, muy grave, casi
rayando en lo criminal. Si acá en Santiago estábamos angustiados con lo que les
estaba pasando, me imagino que en Aysén este tema habrá sido tremendo...
"Sí. Mira, había habido represión hace un
año atrás, por la aprobación de Hidroaysén, pero fue localizado a nivel de
Coyhaique. Los pescadores han tenido algunas experiencias, pero bien locales
también, y no tan fuertes como ahora. Pero esta vez fue como una invasión; así
lo sentimos, una invasión, en que llegaban y llegaban tropas, como cuando la
desembarcan en un territorio de guerra, o sea, llegaban por el mar, llegaban
los aviones, y era un avión, otro avión, y se movían en helicóptero, y estaban
llegando vehículos, y entonces era como, si llegan cien, doscientos,
trescientos, incluso más de trescientos llegamos a contabilizar, unos que se
iban y otros que llegaban, pero más menos fue ese el número que se manejó. Era
una invasión, para una población tan pequeña.
Nosotros fuimos parte, como medio de
comunicación, en los enfrentamientos, con imágenes, con relatos, estar
transmitiendo ahí en vivo; nosotros no inventamos la información, y además,
escuchar los relatos de la gente, también, cuando tú escuchabas los disparos
atrás, cuando la gente te llamaba, y no podía hablar con las lacrimógenas, con
los niños llorando, conocer a las mamás y conocer a los niños, con la cara
irritada por el gas, la gente golpeada.
Una transmisión que nosotros hicimos ¡durante el
día!, durante esa tarde solamente, imagínate, a plena luz del día hubo 30
heridos, en un solo enfrentamiento. Eran tres, catro (sic) heridos, en la
cabeza, en el ojo, al lado de uno, entonces, es información que uno vio, no
inventó, y vimos también la actitud de Fuerzas Especiales cuando estaban en sus
días libres, con una actitud muy despectiva respecto a la gente.
La gente de hecho los ayudó en algún momento; el
zorrillo que quedó atrapado en Coyhaique, la gente los ayudó a salir de ahí,
los trató de ayudar a sacar el micro que después fue quemada, y ellos se
burlaban de la gente. Entonces la gente les dijo “sabís, qué más, quédate con
tu micro”.
Hubo localidades que, creo, nunca más se van a
olvidar de los que pasó, como Puerto Cisnes, que tiene dos mil habitantes, que
al bajarse del muelle, ellos avisaron; vamos a darles tiempo para que se
retiren, eran unas 15 personas que se unieron de los brazos, para que no
pasaran, y a los tres segundos ya los tenían con lacrimógenas, con chorro de
agua, cosa que nunca habían visto.
Hubo un enfrentamiento muy fuerte en Mañihuales,
que deben ser unos 800 habitantes, o sea imagínate, con 50 efectivos de Fuerzas
Especiales, que son casi de guerra, que van al choque, y balines por todos
lados, a nuestro corresponsal, a las casas, lacrimógenas, fue terrible. Y todo
por proteger que no vayan a Puerto Aysén. Lo que hizo la gente de Aysén fue
autodefensa. Las Fuerzas Especiales se alojaban dentro de Aysén, y si la gente
fuera mala, si hubiese vandalismo, o extremismo, habrían quemado ese cuartel,
con carabineros y todo adentro, perfectamente, si eran minoría, eran miles de
ayseninos que estaban defendiendo, pero ellos solamente salían cuando entraban
Fuerzas Especiales a las dos de la mañana, a las cuatro de la mañana, a invadir
las poblaciones. La gente se defendía y defendía a su gente, porque no tienen a
nadie más que los defienda. Es así de simple.
-Claudia, respecto al mismo tema
de la represión, cuéntanos un cómo lo viviste tú a nivel personal, porque los
que te pudimos escuchar por Radio Santa María siempre te notamos muy entera,
muy calmada, pero pudimos verte muy emocionada en el teatro Caupolicán...
"Bueno, en la Radio uno tiene que estar
tratando de llamar a la calma, y no dejar de informar, por un lado, y de darle
un poquito de calma a la gente, porque igual uno se siente un poco impotente
cuando la gente te dice que le están pegando, o que están invadiendo ahí donde
hay niños. Hay hay gente que arrancaba con sus niños, y tú estás a dos horas, o
a 60 kms, en el caso de Puerto Aysén, o el mismo Coyhaique, y no puedes hacer
mucho, no puedes salir tú corriendo, para ir a hacer qué, entonces, esa
sensación de impotencia era bien fuerte, emocionalmente fuerte.
Nos tocaron cuatro noches seguidas en Puerto
Aysén, después cuatro noches seguidas en Coyhaique; fueron noches hasta las
seis y media, siete de la mañana de relato, y de estar ahí tratando de contener
muy fuerte, y yo no podía dormir después, o sea, me iba a acostar, a tratar de
dormir algo en la mañana, y me costaba. Fueron noches y días muy pesados. Y
mucha rabia, rabia de que no respondiera la autoridad, de que el Gobernador de
Coyhaique, por ejemplo, te diga que no, que él no puede hacerse parte ahora,
porque era muy tarde; o sea respuestas que uno dice, “bueno, ¿pero qué espera,
que haya una persona muerta?”.
Ya te da para pensar cualquier cosa, entonces es
muy fuerte, y además, lo más fuerte es cuando uno iba a hacer radio en terreno,
y la gente se acercaba; una persona llena de parches, y me decía “Yo la llamé,
¿se acuerda? Este es el resultado”, o “muchas gracias por escucharme, porque
gracias a eso me soltaron los carabineros, porque escucharon que me tenían ahí,
o porque alguien relató eso, y no me mataron, porque parece que iban a eso”.
Entonces esa cuestión era súper fuerte, o las
mujeres que daban las gracias a la radio, a los reporteros que estaban en la
calle, porque gracias a eso soltaron a su hijo o a su hija, o porque estábamos
preocupados de los que estaban detenidos en la Comisaría. Momentos súper
fuertes, porque uno es una persona de la comunidad, no es un robot que contesta
el teléfono y que después te vas y dices, qué lamentable, pero te vas tranquila
a tu casa. Eso a nosotros, como Radio Santa María, y en lo personal, no nos
ocurre. Al contrario, somos parte, y por eso mismo teníamos más compromiso aún
de informar, y de no acallar lo que estaba pasando".
-Radio Santa María jugó un papel
fundamental durante el conflicto; tú misma jugaste un rol muy importante y
reconocido, y por eso están siendo cuestionados por el gobierno. ¿Cuál crees
que es el rol de los medios de comunicación, y de los comunicadores sociales,
en el mundo social y sus demandas?
"Bueno, la comunicación, y además social,
ya es un acto social. Nosotros decimos que para comunicar se necesitan dos. La
radio es uno, con el equipo de prensa, con el que está detrás de los
micrófonos, y el equipo técnico, y el que escucha, es el otro, y por lo general
uno habla y habla, informa e informa, y la gente escucha.
Cuando tú das la posibilidad de que la gente ya
no sólo te escuche, sino además te pueda contestar, cosa que no tiene la
televisión, se produce la comunicación que es la conversación, y eso es lo que
nosotros tratamos de hacer, como una forma de darle un escape emocional, por lo
que estaban pasando.
El programa nació justamente, después de la
primera o segunda noche de represión muy
fuerte, y que la gente de Aysén nos rogaba que Coyhaique haga algo para
descomprimir la violencia que ellos estaban sufriendo. Y como radio, dijimos,
tenemos que hacer algo en la noche, porque es en la noche cuando Fuerzas
Especiales actúa, después de las 24:00 hrs.
Había momentos en que empezaba a las once de la
noche, y terminaba al otro día a las diez de la mañana; así fueron las
jornadas: 12 horas, 27 horas, o sea, terrible. Y el programa empezó a abrir
micrófonos para eso, pero también para gente que trató de comunicarse y gente
que igual nos decía que éramos unos mentirosos, que estábamos incitando…también,
abierto para todo el mundo, y algunos me decían “pero para qué escuchan a esas
personas”, y yo decía porque también tienen derecho a expresar la visión que
ellos tienen, que aquí es un mundo de comunistas, que eso es una mentira, que
lo que nosotros estamos relatando, o lo que relata la gente es una mentira.
Tienen derecho a decirlo también, pero la gente
logró conversar, entre una persona que vive a 800 kms de distancia con la otra,
y contarse lo que estaban haciendo. “Dentro de la ciudad estamos en una barricada,
o estamos haciendo esto”. O sea, yo te digo, qué delincuente te llama para
decir que va a hacer un acto delictivo, yo nunca he visto eso, que te digan “estoy aquí, y voy
a ir a saquear”, no.
Entonces la gente lo consideró tan normal, el
hacer medidas de presión como una barricada, como una fogata, que iban las
familias, conversaban, tomaban mate, como también la autodefensa que hizo
Puerto Aysén, y la que hicieron muchos muchachos en Coyhaique, como también las
localidades, que tenían su toma de muelle, su corte de caminos, y nos
informaban lo que estaban haciendo, que estaban ahí con el movimiento, entonces
ellos mismos no lo hicieron criminal, y nosotros no lo criminalizamos tampoco,
con excepciones de actos que fueron delictivos, o sea, un saqueo, un robo, que
siempre nos han achacado que la Radio Santa María avaló eso, y no, nunca. Hay
mucha gente de testigo, están nuestras noticias, hay registros de eso, y que se
trate de achacarnos ese tema, es cuestión de estrechez mental.
De hecho, en Coyhaique trabajamos con los planes
cuadrante. Yo llamaba al oficial o al suboficial a cargo, y le decía mire, aquí
hay unos muchachos que están tratando de entrar a una bodega, por favor vayan.
De repente me pescaban, de repente no, pero no
tuvimos mayores problemas en ese sentido, y con la PDI también, en
Coyhaique y en Puerto Aysén. Entonces, cuando te dicen, “pero es que ustedes y
carabineros”, no. Con el carabinero nuestro, el que sirve para cuidar a la
gente, no hubo drama; con las “visitas” sí tuvimos muchos problemas. Entonces
la radio abrió los micrófonos y cumplió su rol: comunicación social.
La radio nunca ha ocultado la verdad de lo que
pasa, aunque a muchos les moleste. En Chile, cuando un medio de comunicación
habla lo que le molesta a aquellos que han impuesto la mordaza a los medios,
los que siempre han tenido el poder de comprar el silencio de los medios, las
líneas editoriales completas...¡para qué estamos con cosas!...los medios que
fueron golpistas en Chile, esos medios no tienen moral para decirnos nada. No
los periodistas, quiero hacer esa diferencia; no los periodistas, sino los
editores, los dueños de los medios.
Acá es el vicariato el dueño del medio, y eso
puede cambiar en cualquier momento; nosotros jugamos ese rol, además porque la
radio es comunidad, es parte de la comunidad. Nuestros trabajadores radiales
viven en la población, son mujeres, son papás, o sea ellos han vivido la
represión; tuvimos un compañero golpeado porque llevaba la tarjeta de Radio
Santa María, él mostró su tarjeta, y con mayor razón le pegaron, y además le
dijeron “ustedes son los que nos tiran piedras”, así que con mayor razón lo
detuvieron y lo golpearon.
Entonces, ese rol, del que no nos arrepentimos,
lo vamos a seguir jugando. No nos vamos a autocensurar porque a algunos no les
parezca. Es un rol importante, y lo reconoce la misma gente, y para nosotros
eso es lo mejor. Cuando la gente reconoce tu rol, quiere decir que lo estás
haciendo bien, o relativamente bien; eso fue todo lo de la radio. A mí me
reconocen, y me dicen “usted es una activista”, y yo digo sí, yo soy
comprometida con muchas causas, y yo no lo voy a negar, y no me encapucho, y no
me pongo un nombre falso en mi cuenta de twitter, no, yo soy Claudia Torres, y
soy opositora a Hidroaysén y a Energía Austral, que son los megaproyectos; no
me gusta este sistema político y económico, que lo manejó la Concertación, y
que ahora lo está administrando muy bien Piñera. Ellos saben eso, pero yo les
digo a todas las personas: nadie anda en medias aguas, todos tenemos una
posición en la vida, frente a todos los temas; eso de que yo no soy de aquí ni
soy de allá, es una mentira, tú siempre eres de algún lado, y siempre tienes
alguna tendencia, una forma de mirar la vida, y creo que eso no puede ser
castigado. Incluso, siento que soy bastante tolerante, o sea, yo he
entrevistado a mucha gente de derecha, que yo podría decir no, no lo
entrevisto. No, esto es abierto, la gente de la derecha y del gobierno tiene
programas pagados en la Radio, tiene espacios de media hora, donde hablan lo
que quieren, entonces no me vengan a decir que la Radio censura al gobierno y a
la gente de derecha, porque no es así".
- Respecto al viaje de ustedes,
que fue bastante sorpresivo ¿por qué crees que cambia tan radicalmente su
postura el Gobierno? Un día está reprimiendo a fondo y al otro día los llama
para conversar. ¿Qué impresión tienes de eso?
"Mira, creo que se impuso la intención de
descomprimir, no sé si el conflicto, ojalá sea eso, pero yo creo que se trató
de descomprimir la acusación contra Hinzpeter, y como estaba como
Vicepresidente, era su oportunidad política, y está bien, si ellos tienen que
jugar ese rol, tienen que tener olfato político, que es lo que estamos pidiendo
hace rato, al menos un tino político de querer sentarse a conversar, y no
mandar Fuerzas Especiales para tratar de dialogar. Creo que ahí tuvo su momento
de lucidez Hinzpeter y dijo "bueno, me van a acusar constitucionalmente,
se dan las condiciones, y hay mucha presión social nacional e internacional,
por lo tanto, se puede dar, y frente a eso, se puede ceder”, y eso es olfato y
tino político, e invitó, vinieron los dirigentes, y creo que ahí también se
demuestra otra ganancia del movimiento social. El movimiento social con
humildad, porque los dirigentes podrían haberse quedado allá, como algunas
personas de base también querían; decían “no, no viajen, por qué tienen que
viajar”. Sin embargo lo hicieron, y además, no solamente venir a conversar,
sino que mostrar que la gente de la Patagonia siempre ha tenido la disposición
a conversar.
Esto nos demostró que todo el gabinete regional,
lamentablemente, aunque puede haber excepciones; los subsecretarios y los
ministros que fueron a la región de Aysén, no fueron, parece, con la intención
de dialogar y solucionar, porque cuando llegaron acá, los dirigentes nos
dijeron, la disposición del propio Hinzpeter y del ministro Larroulet ayer fue
otra, fue dialogar. Hinzpeter también lo dijo, y espero que lo haya dicho de
corazón. Dijo, “realmente nos encontramos con gente, y fue otro el tema, otro
el tenor de la conversación, son personas que están pidiendo algo digno”, y se
sentaron a conversar, y fue todo. ¡Imagínate, dos días para destrabar un
conflicto que llevaba cuarenta días!, cuando iban subsecretarios y ministros,
que llegaban a patear la mesa, a ponerte condiciones, y cuando la gente cumplía
las condiciones, te volvían a patear la mesa porque “ahora me levanté
atravesado”.
O sea, fue una falta de respeto, y una falta de
olfato político tremenda la que tuvo el Gobierno. Yo creo que esa jugada del
movimiento social, de demostrar que la humildad importa; si tú crees que yo te
estoy ganando el gallo, qué importa, si tenemos que buscar la salida y el bien
común; si yo tengo que ceder, como lo hizo el movimiento, bueno, cedamos,
siempre se planteó así, pero lleguemos a la salida, no vengas otra vez y me
golpees, y en la noche me mandas otra vez Fuerzas Especiales, eso no se hace.
Yo creo que lo de estos días, y ayer,
principalmente, fue un respiro, una salida para comenzar recién, eso
también hay que dejarlo súper claro.
Aquí no nos vamos para la casa, aquí recién comienza nuevamente el diálogo, con
propuestas concretas al menos en dos puntos, y con el compromiso de trabajar
todos los puntos. ¿Te fijas? Ya la otra semana esto comienza. Entonces, eso se
lleva para la casa el movimiento social: el logro de descomprimir, el logro de
poner al Gobierno a negociar, porque si ya Hinzpeter, como Vicepresidente
entendió eso, quiere decir que ya de ahí para abajo el Gabinete tiene que
ponerse a disposición del diálogo y las soluciones".
-¿Te llama la atención que este
diálogo, y estos acuerdos, se produzcan precisamente cuando el Presidente
Piñera no está en el país?
"Bueno, en realidad, poco llama la atención
en estos momentos, ya cualquier cosa se puede esperar aquí, porque este
Gobierno nos dejó de sorprender. Pero yo creo que fue el momento para que
Hinzpeter, que estaba a cargo del país, como figura política, lo hiciera,
justamente para un poco por lo que podía venir contra él, ya que esta no es la
primera acusación constitucional, igual tiene varias cosas a su haber.
Y creo que ahí se muestra lo que pasaba en otros
gobiernos: cuando se iba el Presidente titular y queda el Ministro del
Interior, muestra que a lo mejor, el que se negaba al diálogo era el propio
Piñera; puede ser, perfectamente, y se tomó la atribución, que la tiene, en
este caso el Ministro del Interior. Puede ser que Piñera no se atreva a decir
que quería dialogar; él es bien tozudo, y cuando hay gente que no se atreve, y
no quiere, siempre le deja la pelota a otro, para que mediáticamente no quede
como el que no quiso dialogar, sino para que digan “no, pero si el gobierno
dialogó”. Pero aquí se ha personalizado bastante el conflicto, en el caso del gobierno;
qué ministro ha sido más llano al diálogo, qué subsecretario llegó a conversar,
y cuál no llegó a conversar, sino que llegó a desunir, como el subsecretario de
Pesca, que además es patagón, más doloroso aún, que trató de aplicar estrategias por separado con los pescadores,
pensando que le iba a funcionar porque a lo mejor le ha funcionado en otros
momentos.
Alvarado fue, por lo que vimos, un poco más
conciliador, o arregló bastante más que incluso la propia Intendenta Regional,
que sencillamente no tuvo ni un atisbo de solucionar el tema.
Pero yo creo que es eso, puede ser que el
Presidente nunca quiso solucionar, o no quiso dar su brazo a torcer, y a lo
mejor Hinzpeter sí, a lo mejor encontró que había que hacerlo, porque ya eran
40 días, y la región demostró que iba a seguir en pie. El desgaste iba a ser
para el gobierno, más que para la gente".
- Tú estuviste en La Moneda,
cuando se tomaron algunos acuerdos. ¿Nos puedes dar algunos detalles de la
reunión?
"Mira, yo estuve transmitiendo desde La Moneda,
esperando a los dirigentes, para ver si se lograba algún acuerdo, si se
avanzaba, o sencillamente no se avanzaba. Y ahí el ambiente de espera, que
fueron como cuatro horas, igual fue bien emocionante, verlos a ellos ya un poco
más relajados, y decir “sí, nos vamos a volver a la región, y vamos a volver
con algo concreto”, y además la misión, descomprimir para abrir el diálogo.
Y dos temas muy importantes, que eran la misión
del viaje hacia acá: que se avance en retirar la querella de las 22 personas, y
hay una declaración del gobierno diciendo que se iba a estudiar. Quiere decir,
y acá hay otra ganancia para el movimiento social) que esas 22 querellas no se
hicieron a conciencia, quiere decir que el listado y el informe que hizo la
Intendenta, porque ella lo hizo, con su Gabinete, no lo pensaron bien, lo
aplicaron al voleo, lo aplicaron para poder asustar, y a lo mejor para golpear
a los dirigentes, porque era gente de base, dueñas de casa. Eso habla bastante
mal, o sea, yo voy a castigar al que se me ocurrió, el que parece que me
dijeron que estuvo ahí, y yo parece que considero que debería estar en el
listado. Si no, el gobierno podría cerrar filas, y decir que no va a retirar
las querellas porque estos 22 son realmente unos extremistas; pero ellos no tienen
la seguridad; ¿te fijas?, eso es una tremenda luz y una tremenda ganancia del
movimiento.
Y lo otro es que Fuerzas Especiales
efectivamente -he podido ver unas fotos- se están retirando. Iván Fuentes ayer
dijo “está el compromiso, y el Ministro dijo que le tenemos que cobrar la
palabra, y tienen que empezar a irse mañana (por hoy)”. Y hoy ya vimos las
fotos de que están en el aeropuerto, viajando, y espero que de verdad, porque
el tenerlas ahí, aunque no salgan a la calle, no era la idea.
Esos son los primeros puntos que se están
ganando, y después, el acuerdo, que pudimos conversar con los dirigentes,
porque a nosotros como medio nos interesaba conversar con los dirigentes. Los
medios de prensa nacional siempre buscaban conversar con Iván Fuentes, con los
parlamentarios, con el gobierno, pero detrás de Iván, o al lado de Iván, hay
varios dirigentes. Conversamos con la señora Rosa Navarro, que nunca la sacaron
los medios, que representa a las Juntas de Vecinos, a la gente de base, a las
familias.
Entrevistamos a una Concejal, también, que
estuvo a ahí, María Inés Oyarzún, que ella fue de Renovación Nacional, si había
mucha gente de gobierno ahí en la Mesa.
También sacamos a Alejandro Huala, que es de la
mesa del Sector Público, que ha peleado muchísimo por el tema gremial y por los
funcionarios públicos. Y a la gente de la CUT, con Patagonia Sin Represas, con
la gente de base, con los pescadores. Eso nos interesó, estaban los cuatro
parlamentarios ahí también. Quiero destacar que Horvath se la jugó bastante,
Walker, un poco tibio, pero estuvo ahí. De los diputados, no puedo decir lo
mismo. Fue vergonzoso. Como votante de esa región, y como pobladora de esa
región, me dio vergüenza verlos en la foto, cuando no fueron ningún aporte; ver
a un diputado que yo lo escuchaba criticando al movimiento, y criminalizándolo,
después verlo ahí. Por eso yo no quise ni acercarme a ellos en realidad, pero
sí que la gente escuchara a los dirigentes, que escuchara a ese dirigente que a
lo mejor nunca salió en la televisión, y que estaba ahí, y que estaba contento
además, y que le enviaba un mensaje a su familia, a su región de lo que estaban
logrando.
Fue bonito, fue un momento histórico donde un
movimiento social estuvo, trabajó en La Moneda, en la propia Casa de Gobierno, y
salió con un tremendo triunfo que está comenzando. Ahora viene el control
social de que las promesas se cumplan; esa es una etapa no menor, y larga,
según creo".
- Tú has seguido transmitiendo desde acá, te has
mantenido en contacto con la gente en Aysén. ¿Cómo está la gente allá, cuál es
el ánimo que se vive en estos momentos en Aysén?
"Mira, la gente esta súper contenta, está
muy emocionada, está con su bandera arriba, expectante al regreso de los
dirigentes y a este control social de que, bueno, ahora nos vamos a sentar y
vamos a avanzar en estos puntos. Pero están felices. Por ejemplo, en el punto
de la zona franca, te puedo decir que la región de Aysén fue puerto libre, hace
muchos años atrás, en los años setenta, y disfrutamos de ese puerto libre, de
tener cosas importadas a un buen valor, y cosas que todavía funcionan….equipos,
y un montón de cosas, la comida. El hecho de recuperar ese puerto libre, ahora
como zona franca, para la gente más humilde es un tremendo punto, o sea que tu
sueldo pueda rendir un poco más.
Lo mismo que el sueldo regionalizado, que es esa
bonificación que aumenta, que ya no va para el empresario, sino que va para el
trabajador, eso a la gente la tiene muy emocionada.
Y además, como te digo, ese logro de que un
movimiento social vino a mostrarle a un gobierno cómo se negocia, cómo se
dialoga, y cómo se puede llegar a acuerdo en dos días, imagínate, dos días.
Entonces de eso, la gente está orgullosa, y está esperando a los dirigentes;
claro, algunos son más escépticos, de ver la letra chica, porque este ha sido
un gobierno bien de letra chica, pero están contentos, la gente está súper
contenta con el logro, y con las ganas de seguir trabajando, y movilizados
aún".
-Por último, Claudia, en este
viaje que han hecho ustedes, además de reunirse con el gobierno y de destrabar
el conflicto, se han podido juntar con distintos actores del mundo social. ¿Con
qué sensación se van ustedes respecto a estas reuniones que han tenido?
"Bueno, los dirigentes estuvieron con los
chicos de la CONFECh, con dirigentes sociales, del mundo laboral, y mira, uno
de los planteamientos del movimiento social, y yo creo que ése es otro punto de
presión, respecto a lo que tú me preguntabas respecto a por qué el gobierno
cambió de actitud. El movimiento social viajó no solamente por la invitación
del gobierno, sino que además, empezó a ver que tenía tanto apoyo a nivel
nacional en forma transversal, y también
a nivel internacional, que dijo “bueno, si el gobierno no quiere escucharnos,
vamos a tener que conversar con Chile, con la gente que también está sufriendo,
y que tiene abandono histórico”. Arica hace días atrás tuvo una marcha de los
39 años de abandono, Calama está listo ya también, para ver si se va a cumplir
con lo que ellos requirieron hace un año,
Magallanes también, y otras regiones. Los pescadores están de Arica a
Magallanes, y ellos se conocen muy bien.
Por lo tanto, esa conversación con Chile, que
ahora se está haciendo, con dirigentes sociales, y que ahora se logró una red
de contactos importante, era para decir “ahora ya no somos Aysén nomás, somos
Aysén y todo el resto de Chile, así que vamos a exigir que nos escuchen, y que
además trabajemos juntos”, y que el gobierno haga su pega también, si los
gobiernos tienen que hacer su pega, tienen que escuchar, no solamente proponer
sin una retroalimentación, y acá vuelvo a la comunicación: yo escucho, trabajo,
pero además te hago partícipe de eso.
Eso ha sido genial, ha sido que los dirigentes,
como la señora Rosa, por ejemplo, que ella vivía ahí en su barrio, como Junta
de Vecinos, y ver que puede conversar con otros dirigentes sociales, que tienen
casi los mismo problemas, y hacer esta red, tú te sientes más protegido, y con
más base aún, porque ya tu base social no es sólo Aysén, sino que ahora es el
resto de Chile.
Nosotros como medio también nos reunimos con
radios comunitarias que nos han dado el apoyo, periodistas, gente de las
comunicaciones de otros medios, medios que yo sé que tienen una mordaza
importante, pero que ellos en lo personal se acercan a hablar contigo y te
dicen que tienes que tener fuerza, y que hay que seguir adelante, porque ya no
podemos tener más periodismo cobarde, que se venda la línea editorial, y
empecemos a mostrar unilateralmente lo que está pasando en el país.
Todas esas redes, y todo ese apoyo, ha sido
increíble; el cariño de la gente además, no sólo la preocupación, sino que el
cariño, para los dirigentes ha sido increíble; ellos se van muy, pero muy
contentos de lo que ellos lograron. Yo
creo que no pensaron….yo creo que algo creían, algo dimensionaron, pero ahora
aquí lo pudieron ver, y eso ha sido un regalo al alma muy grande".
[1] Fuente: http://www.diarioreddigital.cl .
Revisado: 25/03/12.

