Chavismo: ¿Ser o no ser?[1]
Por Fernando Buen Abad
Domínguez
02/09/12
“El
concepto ‘chavismo’ ha crecido en lo años que lleva la revolución socialista de
Venezuela apurando condiciones para convertirse en justicia social sin
exclusiones. Lo que aludió en algún momento inicial al pensamiento y al
liderazgo de Hugo Chávez, ha dejado de ser así para convertirse en síntesis
teórica y práctica que conjuga las tesis de lucha social más profundas en
Venezuela”, destaca el filósofo mexicano
Usan,
algunos, el término “chavista” como fórmula o comodín del desprestigio. Lo
asocian a “militarismo”, “populismo”, “autoritarismo” y “comunismo”; a “ideas
del pasado”, excesivamente “polarizantes” y especie de locura caribeña
contagiosa y de “mal gusto”. Incluso cierto “fuego amigo” deja sentir sus
reparos cuando, aun mirando con simpatía al “chavismo”, se dan vuelta y hacen
guiños no precisamente simpáticos.
El
concepto “chavismo” ha crecido en lo años que lleva la revolución socialista de
Venezuela apurando condiciones para convertirse en justicia social sin
exclusiones. Lo que aludió en algún momento inicial al pensamiento y al
liderazgo de Hugo Chávez, ha dejado de ser así para convertirse en síntesis
teórica y práctica que conjuga las tesis de lucha social más profundas en Venezuela,
con las ideas más audaces con que el pueblo enfrenta calamidades, nacionales e
internacionales, de todo tipo. Hoy “chavismo” es una interpretación dinámica de
las tesis de Bolívar tanto como una lectura social de la doctrina cristiana,
una lectura singular de Marx y las no pocas lecciones que, como estadista, ha
madurado Hugo Chávez.
En la
maduración del concepto “chavismo” predomina la noción de socialismo que
impregna casi todas las categorías asimiladas, ya no solo como pensamiento de
un líder sino como movimiento político que está transformando radicalmente la
historia de Venezuela. Eso lo pone a la vanguardia como pensamiento en búsqueda
constante de acción efectiva y eficiente. Eso lo hace diferente y lo pone en la
ruta de ser una filosofía política contemporánea rica en ideas, en
contradicciones y en significados… como corresponde a una revolución en plena
construcción.
Muchos
rehúyen al “chavismo” para huir de su propia conciencia. Les da pánico acatar
las ideas centrales del “chavismo” porque eso los distancia de las simpatías
con la oligarquía que los respalda. Otros le escapan al “chavismo” por
excesivamente cuestionador y porque los ubica en zona de contradicciones
insalvables. No faltan los que ven en el chavismo” un modo de arrimarse fondos,
ponen cara de amigos y luego, en privado, borran con el codo de la hipocresía
lo que firman con la mano y con el “pico de oro”.
Se
repite una canallada recurrente: Una vanguardia política es tratada, por no
pocos, como a “la loca de la casa”. La burguesía se afana en convertirla en
fetiche de desprestigio y hay bastantes burros que juegan con esa baratija
mediática. Muy poquitos se atreven al análisis serio, al estudio respetuoso y
al compromiso político de entrar a fondo en los meandros de una construcción
del socialismo tan cercada y amenazada como el “chavismo”. Por fortuna, quienes
mejor lo entienden y defienden son los pueblos que están en lucha. Por fortuna
estando ahí su mejor defensa está asegurado su desarrollo. Signará su futuro la
lucha, se transformará o afirmará según lo mande el proletariado que es su
inspiración y su fuerza. Lo demás es lo de menos… pero hay que muy estar
alertas.
[1] Publicado en: http://www.correodelorinoco.gob.ve/opiniones/chavismo-%C2%BFser-o-no-ser/.
Revisado: 02/09/12
