“Humala trabaja para la derecha neoliberal de
aquí y de afuera”
Por Sinesio López Jiménez
11/06/12
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| Politicos peruanos en la ruta del neoliberalismo |
Los piratas no están satisfechos, sin embargo,
con la captura de la nave del gobierno y ahora exigen la flota entera del
Estado: el Congreso, las FF.AA. la Cancillería, la alta burocracia y los
gobiernos regionales. La gente se pregunta con razón por qué y para qué los
piratas quieren una nave destartalada y una flota casi inservible que ni
siquiera puede defenderse de los asaltantes. El misterio queda develado cuando
las pancartas de los piratas revelan que quieren ser dueños, no del Perú, sino
del oro, la plata, el cobre, el hierro, de todos sus recursos y las riquezas
naturales que el país alberga. Lo único que les asusta es el mar proceloso que
deben navegar para llegar a la riqueza codiciada. Temen la furia de las olas (y
las oleadas sociales) y los tiempos turbulentos y esperan que la nave
destartalada y la flota casi inservible acudan en su auxilio y los ayuden a
conseguir su objetivo.
Lo peor de toda esta historia es que, en los forcejeos
del asalto, el capitán de la nave perdió la brújula, la hoja de ruta y ahora no
sabe adónde ir. Los asaltantes le presentan la nueva hoja de parra como si
fuera la hoja de ruta primigenia, él la acoge pero repite sin cesar y sin
pensar: “la gran transformación en forma gradual y persistente”. Esta
repetición mecánica del capitán y de su cónyuge hace dudar a los piratas de su
fidelidad y de su utilidad en la
agresiva travesía que deben emprender. En la historia abundan la historia de
los políticos y los piratas. La más conocida es la que cuenta Bodino
(1530-1596) en sus Seis Libros de la República (Libro I, cap. 1): “El corsario
Demetrio decía al rey Alejandro Magno que él no había aprendido otro
oficio de su padre, ni heredado de él
otros bienes que dos fragatas, en tanto que Alejandro, si bien reprobaba la
piratería, asolaba y robaba con dos poderosos ejércitos, por tierra y mar, pese
a haber heredado de su padre un reino grande y floreciente; estas palabras
movieron a Alejandro antes a remordimientos de conciencia que a vengarse del
justo reproche hecho por el pirata, a quien nombró capitán general de una
legión”.
Humala no es obviamente Alejandro Magno, pero
hay muchos Demetrios en su gobierno que lo trabajan al susto y que le han hecho
abandonar su programa de gobierno para
venderle el catecismo neoliberal. Una de las mayores desgracias que puede
sufrir el país es ser gobernado por políticos improvisados sin proyecto y sin
programa de gobierno o, lo que es peor, por políticos que, abandonando los
intereses de su país y de su pueblo, son peones de una élite cosmopolita
neoliberal que domina el mundo y que lo asfixia con las crisis que provocan. Un
gobernante que abandona el programa por el cual fue elegido por la mayoría de
los electores pierde credibilidad,
suscita rechazo, produce desconcierto entre sus seguidores, alimenta
frustraciones y genera inestabilidad política, entre otras graves consecuencias.
Un gobernante y un partido político sin proyecto
y sin programa carecen de capacidad para dirigir el país y generan muchas
oscilaciones y bandazos que desestabilizan a las instituciones y a su propio
partido. Ellos no dirigen sino que son dirigidos por otros, en este caso, por
las derechas. Gramsci decía que Cavour,
gracias a su proyecto coherente, tenía en el bolsillo a Mazzini y a Garibaldi,
quienes no tenían un proyecto y hacían todo lo contrario de lo que hacía el
hombre fuerte del Piamonte. Lo de Humala es peor porque está en el bolsillo de
las derechas, no por reacción, sino por sometimiento haciendo a pie juntillas
lo que ellas quieren. Más allá de sus bravatas, Humala trabaja para la derecha
neoliberal de aquí y de afuera.
El viraje político de Humala fue como un
terremoto grado 8 que remeció toda la
estructura política del país y que ha tenido efectos catastróficos en sus
gabinetes y en el Congreso de la República, en donde dejará de ser la primera
minoría y perderá, sin duda, la Presidencia de esa institución. El bloque
oficialista del Congreso se ha resquebrajado y amenaza descomponerse en sus
filiaciones básicas. Es muy probable que el Partido Nacionalista se fracture y
se queden los leales a la familia Humala-Heredia y salgan los que tienen una
tradición progresista y de izquierda para formar y fortalecer el bloque de las
izquierdas.
[1]Fuente:http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.larepublica.pe.
Revisado: 11/06/12.
