Quelentaro: "La
cesantía es tan linda"[1]
Chile
30/04/12
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Eduardo y Gastón
Guzmán
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Ahora lo dicen con ironía, pero hace 38 años
escribieron el himno de la desocupación. "Cesante" es una canción
metafísica que hoy se actualiza con rostro de "necesidad de empresa".
Abuelos de los rockeros independientes, estos músicos nacidos en Angol son
duros como el carbón del sur. Por algo el nombre del grupo significa voces de
un río de mierda. "Tendríamos que tener el Premio Nacional de Arte",
dicen.
"Cesante, primo carnal del hambre/ y
pariente lejano de la muerte." Los versos de "Cesante", una de las
coplas más populares del dúo Quelentaro, suenan hoy más duras. Editada en 1971
en el álbum homónimo, tuvo su origen en los recuerdos de infancia de los
hermanos Gastón y Eduardo Guzmán Muñoz (derecha e izquierda en la foto) en
época de crisis económica.
"Era tal la cesantía, que los cesantes se
organizaron y salían a marchar a las calles exigiendo trabajo y la gente les
tenía miedo", rememora Gastón, de 72 años, el mayor del dúo.
En sus 12 minutos de duración, salen a flote la
humillación, el hambre y la repulsión al desempleado, aversión que los
comparaba con "el viejo del saco", que comería a los pequeños que no
querían dormir. Pero, hoy el monstruo está al otro lado, atemoriza a todos por
igual con su rostro de porcentaje, de "necesidades de la empresa", de
"está mal el negocio", o la simple palabra "crisis".
"Pero la cesantía es tan linda",
ironiza Gastón, mientras Eduardo analiza las formas de hacerle frente,
"hay gente que se niega a trabajar si no es en lo que estudió y otra gente
es capaz de hacer lo que venga para sobrevivir. Hay gente que puede elegir no
trabajar, hay muchas maneras de vivir".
Formas de existencia que son mucho mejores a las
penurias de nuestros antepasados. "Antiguamente la mitad de los cabros
andaba sin zapatos en el sur, lloviendo, con escarcha, eso ya no se ve casi.
Ahora cualquier niñito puede tener zapatillas de marca. Una cachá de cabritos
anda con celulares. Entonces, eso es algo, no están desconectados, hay pueblos
chicos donde la escuela tiene internet", argumenta Eduardo, de 69 años,
para quien sería una tozudez y una infamia negar las señales de progreso que
han visto en su vida.
Evidentemente, exigen una mejor distribución de
la riqueza. Él mismo sostiene, "a todos los gobiernos les pediría que se
preocupen por una mejor distribución del paquete, ¿el 20 por ciento tendrá el
80 por ciento de la plata?, no sé ".
AMORECIENDO
Pese a su popularidad y reconocimiento, han
tenido que servirse las rebanadas más delgadas de esa torta en 49 años de
trayectoria artística.
Su absoluta independencia musical no les da
siquiera para poder editar un disco sin sobresaltos económicos. Sin embargo,
pueden darse el gusto de elegir dónde y para quién actuar. Tienen agendadas
presentaciones en Pelarco, Yumbel, Huilquilemu, Temuco y también piensan
retornar al Teatro Cariola, su epicentro en la capital.
Pero no sólo recitales tienen ocupada la mente
de la activa dupla. Discurren la forma de poder editar el resto de discos que
conforman las "Coplas libertarias de la historia de Chile", cuyas dos
primeras entregas corrieron por cuenta de la Municipalidad de Maipú, en la
gestión del actual alcalde. Además, está en su horizonte poder regrabar las
"Canciones laborales" y "Tiempo de amor", que desean
rebautizarlo como "Amoreciendo".
-Eso tiene que ver con el acoplamiento de las
ovejas, 'es tiempo de amorecer' ejemplifica Eduardo encuentro tan bonita la
palabra, 'amoreciendo' , dice.
-¡Lindo!, amorecer, confirma Gastón que aquel
verbo prosaico e inexistente en la urbe les suena a la más dulce poesía.
Tras anunciar la publicación de otro libro de
poemas, Eduardo indica que aún está en barbecho uno de cuentos, lo cual
ampliará su currículo literario marcado por las líricas impresas en
"Amanocheciendo" y "Desde mi cuarto". Pero no son máquinas.
Con la sabiduría contenida en sus canas, Gastón defiende su derecho al ocio,
acrecentando las expectativas por conocer la prosa quelentariana, "soy
hermosamente flojo. ¡Es que es lindo ser flojo!, más lindo, no hay",
declara.
EL MIERDAL
La vocación artística de los Guzmán la forjaron
desde su infancia. "Compartimos desde muy chiquititos", le recuerda
Eduardo a Gastón, "fíjate que ayer me acordaba de que mis papás confiaban
en ti pa' cuidarme. A todas partes me llevabái vos. A dónde, a la escuela con
éste, si me tocaba ir al cine, con éste, pa' salir a jugar, con éste
todo." Aparte, su casa de Angol siempre era visitada por payadores y
cantores, "si mi hermano traía al tocador de guitarra que encontraba en la
calle", agrega su ex chaperón.
Relevante en esa época fue doña Celinda, su
madre, quien les transmitió su gusto por el folclore y la música, "siempre
yo pensé que podíamos, nunca me quedé atrás", explica el mayor. Por eso,
cuando los profesores del Liceo de Hombres de Angol les preguntaban qué habían
hecho en vacaciones, la respuesta era invariable: "Tocar la
guitarra".
Sin embargo, su decisión de ser cantores
populares, no sería completa sin la base que les dio su temprana obsesión con
la lectura, inusual en unos niños sureños provenientes "de un caudal
pobrísimo de gente", como define Eduardo a su familia.
Egresados, coincidieron en la construcción de la
central de Rapel, en la década de los 60. En su condición de obreros, seguían
tocando y componiendo, siempre fieles a su idea de que podían lograr transmitir
su visión del Chile esforzado. Es ahí cuando nace Quelentaro, gracias al nombre
del estero que atravesaba el campamento obrero de la faena. "Recibía todo
el mierdal, ahí desaguaban los baños", recuerda Gastón, para explicar la primitiva
denominación "Voces del Quelentaro", un nombre adecuado para
transmitir las chocantes verdades de sus coplas.
Desde allí en adelante, el trabajo que fue
corriendo de mano en mano llegó a difundirse a todo el pueblo. Para Eduardo, su
actuación más memorable fue en el gobierno de la UP, "me gustó la que
hicimos en la Unctad (ex Diego Portales, próximo Centro Cultural Gabriela
Mistral) por el Día Internacional de la Mujer. Estaba el Presidente Salvador
Allende, nos estrechó la mano. '¡Muchachos!' le imita con una voz bonachona y
nos cerró la mano. ¡Bonito!", rememora con orgullo.
"A mí me gustan todas", dice con un
dejo de indiferencia Gastón, a lo que su hermano se apresura en defender,
"pero esa fue notable, porque no todos los días te saluda un Presidente, y
más encima Salvador Allende."
Gastón sostiene que para él lo más valioso es
torcerle la mano al destino. Argumento no menor, si se recuerda que pese a
haber sido críticos con la UP, él partió al exilio. Sin embargo, la dictadura
fue una época difícil, pero fructífera. Si hasta la BBC de Londres los
entrevistó.
Cantar lo que estaba sucediendo en Chile les
mantuvo la mente más despierta, aunque no sin menospreciar el yugo militar.
"Ese período que nosotros vivimos pudo haber sido reflejado en otros
cultores populares que no lo hicieron. No vi que nadie dijese absolutamente
nada sobre lo que nosotros estábamos sufriendo o viviendo. Sin embargo,
nosotros lo dijimos, con miedo, con un miedo absoluto", sentencia.
VERDADES Y MITOS
Septuagenarios, trabajan como los jóvenes
músicos de hoy, sin sello y con la solidaridad de los hermanos Pedro y René
Valencia para grabar caseramente sus composiciones. Admiran artísticamente a
Pancho Villa, por su compromiso social y su particular estilo de variar la trova
cubana. Le siguen el ariqueño Alexis Venegas, por su buen gusto musical y
Magdalena Matthey, dueña de una voz dulce y suave.
También la juventud les dio luces para indagar
en los conflictos de su natal Araucanía. Hace algunos años, gracias a
conversaciones con estudiantes mapuches, previeron el conflicto que se
avecinaba. "Esto se pudo haber evitado", dictamina Eduardo, quien
sostiene que la única forma de poder enfrentar el problema es con el diálogo y
la comprensión, "y tratando de compensar lo que ellos piden, pero no
tirarlos directamente al olvido", opina.
No quieren vivir de recuerdos. Viven anclados en
el presente, que también les recuerda que algunas cosas no cambian.
Si antes en "Veneno negro" narraban la
encrucijada de un padre que perdía a su hijo por el alcoholismo, inspirado en
un hermano muerto por tal enfermedad, creen que se puede extrapolar
perfectamente a las vicisitudes de la vida moderna. "Esa vivencia la tiene
cualquier persona, cualquier familia y trasladado a la época actual, es el
cabro drogadicto y el papá que no lo puede salvar. Es lo mismo. Antes era con
el alcohol, ahora las drogas", comenta el menor.
Tal aversión desmiente el mito de que eran
capaces de vaciar garrafas de vino tras sus actuaciones. "Hay cuestiones
peores", comenta Eduardo. "Gente que miente delante de nosotros.
Fíjate que un caballero nos vio cantar en el Estadio Nacional, al medio, con
una guitarra cada uno y 60 mil personas y te cuenta a ti que estuvo allí y
nosotros no estuvimos allí".
MÉRITOS Y AUSENCIAS
Siempre críticos, abogan por el respeto cabal a
las leyes laborales que benefician a su gremio, entre otras injusticias.
Particularmente no tienen contemplaciones para con los medios de comunicación,
que escasamente les han dado tribuna en desmedro de temas desechables.
Aunque su presencia en radio, televisión o
prensa sea ínfima, conocen el respaldo popular y también institucional a través
de tres premios, del Sindicato de Folkloristas y Guitarristas de Chile, el
Altazor y Premio a la Música Nacional Presidente de la República categoría
Música Folklórica, que confirman su peso en la escena chilena. "Uno
siempre espera que lo reconozcan, y cualquier distinción es bienvenida y
agradecida", dice Eduardo.
"Por decir alguna cosa, si ustedes pudieran
tener acceso al trabajo de Quelentaro y profundizarlo, interesarse en eso, yo
pienso que, apoyándonos en todo lo que hemos hecho, necesariamente tendríamos
que tener el Premio Nacional de Arte. Indiscutiblemente", expresa
vehemente Gastón.
Ejemplifica que las "Coplas libertarias
para la historia de Chile" serían mérito suficiente para obtenerlo. Pero,
a parte de no tener plata para concluirlo, Eduardo recuerda que deben ser
propuestos para ello, "tener un grupo humano que trabaje para defender esa
postulación."
-Pese a esta marginación de medios y cánones
usuales de distribución, tienen seguidores y han perdurado en la memoria de
muchos chilenos, entonces, qué habría que hacer para
-Ustedes ya no pueden hacer nada, ni para
ayudarnos, ni para cagarnos. Ya está LCD
[1] Fuente: http://www.lanacion.cl/quelentaro-la-cesantia-es-tan-linda/noticias/2009-03-14/165723.html
(Domingo 15 de marzo de 2009). Revisado: 30/04/12.
