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| Agencia de Prensa |
por Iroel Sánchez
01/04/12
El pasado
viernes fue día de alegría generalizada en Cuba. La noticia de la llegada a La
Habana del héroe cubano René González -sometido a libertad supervisada en
EE.UU. luego de cumplir trece años de injusta prisión- para estar junto a su
hermano gravemente enfermo de cáncer circuló como pólvora.
Comentarios en los centros de trabajo de quienes
vieron la noticia en el sitio Cubadebate, llamadas por teléfono, gritos entre
vecinos que conocieron de la buena nueva por el noticiario del Canal Habana,
reflejaban la atmósfera con que los cubanos acogieron la llegada a su país de
un hombre que -como sus cuatro compañeros que permanecen en prisiones norteamericanas-
se jugó la vida por salvarlos del terrorismo y renunció a pactar con sus
captores una libertad sin honra.
Todos felices la tarde del viernes 30 de marzo
en la Isla, menos el corresponsal de la agencia AFP en La Habana a quien lo que
más le llamó la atención fue cómo la prensa cubana “se limitó a informar
oficialmente este sábado, sin fotos ni comentarios, sobre la visita ¨privada y
familiar¨ de unos de ellos a la isla”, aunque sin aludir a la causa real de ese
extraño comportamiento.
Al parecer, el empleado de la agencia de prensa
francesa no conoce el papel desempeñado por los medios de Miami en la condena
de René y sus cuatro compañeros, algo que ayudaría a entender el cuidado con
que los medios cubanos reflejaron su llegada a la Isla. No hay que ser muy
sagaz para saber que la misma jauría mediática que, pagada por el gobierno de
EE.UU., creó el ambiente propicio para
que el proceso contra René y sus compañeros terminara en las desproporcionadas
penas de cárcel que se les impusieron está pendiente de cualquier detalle para
ensañarse con quien debe regresar a Miami, luego de las dos semanas que se le
concedieron para visitar Cuba, y crear una situación que facilite volverlo a
colocar tras las rejas.
Llama además la atención que en el despacho de
AFP se nombre a René “el agente”, como si éste actualmente cumpliera alguna
misión del gobierno cubano. Sin embargo, cuando esa agencia reseñó el juicio por perjurio en El
Paso, Texas, al terrorista Luis Posada Carriles, éste era “el ex agente de la
CIA” y “activista anticastrista”, usando el mismo lenguaje de la prensa de
Miami que tiene prohibido llamar terrorista al autor de la voladura en pleno
vuelo de un avión civil de pasajeros donde murieron 73 personas.
El cable de AFP se titula “Medios cubanos
limitan información sobre la visita de agente condenado en EEUU” y en la
tercera oración atribuye ese comportamiento a que “toda la prensa en Cuba está
bajo control estatal”. Tal vez sería bueno preguntarnos bajo qué control y
cuáles límites están AFP, la prensa de Miami y todas las transnacionales de la
información que siempre repiten que los
terroristas de origen cubano asentados en Estados Unidos son “activitas
anticastristas”.
(Con información de La pupila insomne)
